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Entrevistas Francisco Sagasti, ex director de Planeamiento Estratégico del Banco Mundial, fustiga la conducta del presidente Toledo ante el TLC.

‘Hemos Perdido el Rumbo’

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Estudioso de las relaciones económicas, comerciales y financieras del mundo, Sagasti tiene al Perú en el centro de su agenda.

El ex director de Agenda: PERU, ingeniero Francisco Sagasti, clava un ojo avizor sobre el proceso en que se debaten nuestra política y nuestros políticos, y en particular sobre la actitud del gobierno peruano respecto a los tratos con la administración republicana de EE.UU., que, dice, “nos pone una pistola en el pecho” para que aceptemos sus términos respecto al TLC. Sagasti, profesor visitante de varias universidades e investigador acucioso del comercio mundial, señala asimismo cuán erróneo es apostarlo todo al TLC con Estados Unidos y creer que no hay otras vías para nuestras exportaciones. Su análisis aporta elementos severos pero sobrios a los debates básicos de estos días.

Francisco Sagasti es académicamente ingeniero industrial; pero ha profundizado también en la economía y la sociología. Considera que se puede y hasta se debe ser a la vez político y técnico. La siguiente entrevista demuestra la claridad y coherencia de sus ideas respecto a la sociedad y la política del Perú.

–¿Adónde va el Perú, Francisco?
–En este momento, una vez más, hemos perdido el rumbo. Después del período terrible de los 15 últimos años y la enorme esperanza que significó el período de transición, otra vez estamos a la deriva. Además se está polarizando el país.

–¿Cómo así?
–Volvemos poco a poco a la situación de fines de los años 80’s, cuando los políticos no se entendían ni estaban dispuestos a conversar entre ellos, ni con los empresarios y los trabajadores. Para completar el cuadro se habla otra vez de rebrote del terrorismo. Aquí, pese a que existen las condiciones, hay grupos y personas que no están interesados en trabajar en conjunto ni en llegar a acuerdos pensando en el país.

–Pero a fines de los 80’s teníamos una inflación brutal, ahora prácticamente no existe y el gobierno se precia de haber doblado las exportaciones y las reservas.
–Si bien la situación es radicalmente distinta en términos económicos, lo que tenemos desde hace 15 años, por primera vez en la historia, es al 53% de personas debajo de la línea de pobreza, entre ellos a una cuarta parte en situación de miseria. Lo increíble es que toda esa expectativa que crearon durante los 90, al verse defraudada, empieza a generar este clima de crispación que es la semilla de la polarización. Con un poco de perspectiva, si no se hacen las cosas bien, en los próximos años tendremos otra vez una situación sumamente difícil.

–¿Cómo se explica el crecimiento económico por 50 meses consecutivos y esta situación al mismo tiempo?
–En primer lugar porque el tipo de crecimiento económico que estamos teniendo no es inclusivo, hemos vuelto otra vez a la exportación de productos primarios. Son muy pocas las áreas en las que avanzamos en producción calificada, éstas, si bien tienen un impacto positivo, no llegan al grueso de la población. Por otra parte no tenemos un aparato del Estado capaz de redistribuir mientras crecemos: presión fiscal sumamente baja, en el promedio latinoamericano estamos por debajo de todos. Con un 15 % sobre el producto bruto, simplemente los recursos no alcanzan. Brasil tiene 38% por ejemplo.

–Ricos haciéndose más ricos y pobres cada día más pobres. La brecha se está agrandando.
–Cierto, y ese es un fenómeno que se está dando a nivel mundial, no sólo en el Perú, lo que nos demuestra que el mercado por sí solo es un gran generador de riqueza pero es un pésimo distribuidor. El mercado solo no resuelve las desigualdades.

–¿Cómo se resuelven entonces?
–Solamente con una alianza entre el estado, el sector empresarial y la sociedad civil podemos tener una posibilidad de salir de este túnel en que nos encontramos.

–¿ Qué no está haciendo el gobierno, qué debiera hacer?
–La lista es larguísima. Empezaré por lo que está haciendo bien, básicamente mantener el sentido común macroeconómico, cierta estabilidad. Lo demás está desarticulado, hay algunos esfuerzos individuales, pequeños sectores creciendo casi a despecho del gobierno. No basta tener iniciativas desde abajo si arriba no tenemos un gobierno central y gobiernos regionales capaces de potenciar las iniciativas y, al revés, no sirve dar directivas desde el gobierno si abajo no tenemos una respuesta.

–¿Y a qué se debe? ¿Resulta tan difícil pasar de la visión a la ejecución?
–Exacto, tenemos gente muy capaz en el campo de las ideas, pero sin capacidad de volverlas realidad y gerenciarlas. Al revés, tenemos excelentes gerentes, pero sin visión de adónde ir. Mientras no juntemos esa capacidad de pensar con la de ejecutar, va a ser difícil, y esa es una tarea política. El Perú está sobreestudiado y subgerenciado. Urge articular visión con capacidad de gerencia, conjuntamente con un nuevo estilo de liderazgo, abierto, potenciador, capaz.

–¿Desde ese punto debemos firmar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos?
–En primer lugar, me parece que la forma como está negociando Estados Unidos es inaceptable. Como poniéndonos una pistola al pecho y diciendo: aceptan o se van, eso no es negociación, es imposición. Esto mismo trató de hacer en Centroamérica. Costa Rica se paró, no firmó cuando querían obligarla, esperó un mes hasta que sus condiciones fueron aceptadas por Estados Unidos. Pero el libre comercio, en general, es positivo para nuestro desarrollo y para el crecimiento.

–¿Entonces, nos quedamos sin TLC?
–Aquí también estamos polarizados. Por un lado tenemos al gobierno junto con algunos empresarios empeñados en defender el TLC a ultranza, incluso exagerando beneficios potenciales y con una campaña masiva de publicidad. Por otro, están los que se oponen también a ultranza. Ninguno de los dos bandos está tratando de entrar en este proceso de diálogo que reclamo desde el principio, en base a evidencias comprobables. Yo no he encontrado suficiente información que corrobore que tenemos los suficientes estudios que nos permitan tener los costos y beneficios de manera clara. Estamos en un diálogo de sordos, que es la peor manera de negociar. Hay voces solitarias tratando de poner una visión balanceada, pero no se escuchan en medio de la estridencia de la polarización.

–Toledo ha dicho que el TLC se firma sí o sí.
–Que un Presidente, que debe representar el interés de todos los peruanos, se empecine porque crea que la terquedad es una virtud, es grave. Yo creo que esto es un problema serio. Decir sí o sí sin base es materia hasta de un cuestionamiento sobre si está en condiciones de dirigir el país realmente.

–Pero se ha dicho que sería gravísimo no firmar.
–Absolutamente no. Quizá se pierdan algunas exportaciones, pero además hay muchas otras posibilidades que podemos impulsar.

–¿Aun cuando los paises vecinos tuvieran el acuerdo? ¿No estaríamos en franca desventaja?
–A mí no me lo han demostrado todavía, todos los documentos que he visto no me indican tal cosa.

–¿Podríamos no firmar y seguir creciendo?
–Perfectamente posible. Seamos realistas, claros, no se nos cae el mundo. El otro día un amigo me decía “vamos a perder el tren”. Yo le respondí, “mira, lo primero que quiero saber es si ese tren va a donde yo quiero ir. Si no va a donde yo quiero ir, para qué me voy a subir. Hasta ahora yo no estoy muy convencido de que el tren del TLC quiera ir a donde nosotros queremos ir como país”.

–Uno de los más importantes argumentos es que el TLC es necesario para un país pobre como el Perú.
–Probablemente si aceptamos el tratado a rajatabla, sí o sí como dice el Presidente, nos cortaremos las posibilidades de hacer políticas que nos permitan salir de ser pobres, en el campo de biodiversidad, propiedad intelectual, incluso en el campo comercial. Hay un libro muy interesante de un autor coreano, que se llama Pateando la Escalera. Lo que argumenta es que los países ricos han subido al segundo piso, con protección arancelaria, etc. Una vez que llegaron arriba patearon la escalera para que el resto no suba. No creamos ese mito de los fundamentalistas, los tontos útiles que se creen el cuento. Los países se han desarrollado porque han tenido una participación y políticas estatales activas.

–Así que sin escalera y con camisa de fuerza.
–Nosotros aceptamos una camisa de fuerza que ellos jamás utilizaron, y no hablemos de la hipocresía de Estados Unidos en el campo agropecuario, con subsidios gigantescos. Hay que ser bien ingenuo o tener otros intereses cuando uno no trata esto de una manera balanceada. Ahora, yo sí creo que los países que logran exportar, que diversifican su comercio desarrollan más, a la larga, pero no a tontas y a locas. Recordemos que Chile se demoró diez años en negociar y sólo aceptó el cambio de esa política que mantuvo a pesar de las presiones del FMI, de ponerle un impuesto a los capitales golondrinos, cuando ya su sistema financiero era lo suficientemente sólido como para que no necesitara ese pequeño impuesto. Eso requiere liderazgos distintos de los que tenemos.

–Dentro de siete meses tenemos que elegir al próximo Presidente, ¿hay alguno que encarne este liderazgo distinto?
–Es que no es tarea de sólo un Presidente, va a tener que ser un equipo. La magnitud de los problemas indica que nadie va a poder gobernar solo. El tipo de Presidente que necesitamos, además de poseer las características de honestidad y capacidad, tiene que ser un Presidente articulador, que tenga el respeto y la capacidad para convocar a diferentes grupos.

–¿En un Frente?
–No es cuestión de Frentes, sino de la convergencia de diferentes grupos. Ya hay varios trabajando y yo estoy colaborando con uno. Los frentes que se hacen sólo para ganar elecciones no sirven, ya lo hemos experimentado. Ahora, el Plan de Gobierno, el programa, lo tienen que hacer técnicos y políticos, esa frase desafortunada de que los técnicos se alquilan es lo que nos ha llevado a la situación en que estamos. Los técnicos tienen que ser políticos y los políticos tienen que ser técnicos.

–¿Pensando en ser candidato?
–No soy ni voy a ser candidato. Cada uno sabe lo que le corresponde hacer a su tiempo.

–¿Y qué es lo que le corresponde?
–En este momento, ayudar a forjar consensos, a tratar de demostrar que hay salidas, articular propuestas coherentes de carácter político y técnico y convencer a la ciudadanía de que eso es lo que hay que hacer.

–¿Apostando por el Partido por la Democracia Social?
–Sí. Soy miembro del Comité Ejecutivo Nacional y estoy colaborando en la elaboración del programa. (Zenaida Solis)

 


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