sábado 20 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1883

21/Jul/2005
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Sólo para usuarios suscritos Tecno Vida
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Suplementos
Acceso libre HotelesVER
Sólo para usuarios suscritos Tarjetas de Crédito
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Vida Moderna El 8 de Agosto se celebra el Día Internacional del Orgasmo. Iniciativa folclórica brasileña obtiene respaldo femenino global.

El Placer de Ser Mujer

3 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

1883-erotismo-1-c.jpg

“El guijarro”, de René Magritte (1948), estupenda muestra del erotismo hecho obra de arte.

Hace cuatro años la pequeña población brasileña de Esperantina (35 mil habitantes) decidió decretar por ley el 8 de agosto como el “Día Internacional del Orgasmo”. Dicha legislación obligaba a los hombres a ser especialmente atentos con sus concubinas o esposas, en pos de la consecución del placer. La razón de la urgencia era evidente. Los estudiantes de Educación Física del Estado de Piauí, jurisdicción a la cual pertenece Esperantina, realizaron un estudio que arrojó un dato alarmante: apenas el 28.7% de las mujeres alcanzaban el clímax sexual. Esto llevó a que el socialista Arimateio Dantas presentara una iniciativa para que se promoviera la importancia del orgasmo femenino en el cuerpo social, ya que dicho concejal –quien reconoció no poder satisfacer a su pareja, a quien calificó de “fogosa”– tomó conciencia de la cantidad de separaciones, divorcios e infidelidades que traía la anorgasmia. La propuesta fue rápidamente aprobada, y caló pronto en la comunidad internacional. Uno de los países más entusiastas fue Noruega, donde ya se comercializa un exitoso paliativo. Se trata de un consolador con garantía de que, si no cumple su función en un máximo de 14 días, puede ser devuelto junto con el dinero de la insatisfecha.

La anorgasmia, efectivamente, es una tendencia preocupante. No pocos científicos aseguran que el orgasmo femenino no está relacionado con ninguna función biológica fundamental –a diferencia del hombre, en el que está asociado a la eyaculación y, por lo tanto, garantiza la emisión del esperma–, por lo que podría desaparecer.

Las teorías se debaten desde los años 70s, cuando se aseguraba que al proveer placer, el orgasmo alentaba el acto sexual y, en otras palabras, aseguraba la reproducción de la especie. Sin embargo, la Dra. Elizabeth Lloyd, profesora de Biología de la Universidad de Indiana, descartó dicha hipótesis al notar que entre el 5% y el 10% de las mujeres no disfruta de los orgasmos, aunque por supuesto pueden quedar embarazadas. Según Lloyd el orgasmo femenino sería sólo un vestigio del desarrollo embrionario, similar a la presencia de pezones en los hombres. El clítoris, por el contrario, sí sería una adaptación evolutiva (el órgano sexual masculino y femenino son indiferenciables hasta las veintidós semanas de la gestación), cuya única finalidad es proporcionar placer. Para nada más sirve este órgano que posee 8 mil terminaciones nerviosas (más que dedos, labios o lengua) y es el responsable de la mayor cantidad de orgasmos en las mujeres (en realidad, la penetración no es indispensable).

Dicho esto, habrá que recordar que existen varias clases de orgasmos, siendo el vaginal el más buscado por el hombre, pero no necesariamente el que mayores satisfacciones brinda a las féminas. Habrá que recordar que en el famoso estudio de Alfred Kinsey se determinó que el 80% de los hombres terminaban el acto sexual a los dos minutos de penetrar a sus acompañantes. Menos del tercio de lo requerido para satisfacerlas, según el escritor norteamericano Irving Wallace, autor del best-seller “The Seven Minutes” (“Los Siete Minutos”). En esa novela se narra la historia de un juicio alrededor de una novela ficticia que llevó a un adolescente a la violación. El lapso de tiempo que da título a la obra refiere a los pensamientos y pasiones de una mujer desde el primer “abordaje” hasta el clímax sexual.

Las críticas a la propuesta de Lloyd han sido varias, incluyendo la darwiniana del Dr. John Alcock, de la Universidad de Arizona, quien ha deslizado la idea de que el placer femenino durante la faena sexual pueda ser una forma de evaluar al varón, y por tanto, su carga genética. Lo cierto es que el orgasmo y su imprevisibilidad pueden deberse mucho a la inexperiencia o falta de técnica de los varones. Así lo piensa, por ejemplo, la pintora peruana Teresa Carvallo, quien ha dedicado una reciente exposición al erotismo. Ella asegura que cuando un hombre plantea un acercamiento, sin tener que relegar los sentimientos, la mujer debería contestar insinuaciones -si hay interés- con un frontal: “Bueno, ¿de cuántos orgasmos estamos hablando?”. El resto, afirma, es perder el tiempo.

Sin embargo, el orgasmo femenino sigue siendo un misterio incluso para las mujeres, ya que si bien existen orgasmos intensos, muchos de ellos son leves y hasta algunos resultan imperceptibles. Lamentablemente, el orgasmo no ocurre con la frecuencia que muchas quisieran, por lo que el fingimiento ha demostrado ser un hábito de difícil desarraigo, al que por ejemplo más del 90% de las alemanas sexualmente activas ha decidido recurrir alguna vez. Algo poco alentador para los varones germánicos, ya que dicho sondeo reveló también que el 50% de las mujeres había tenido un orgasmo con sus compañeros hombres, a diferencia del 75% de quienes lo tuvieron cuando su consorte fue mujer.

La búsqueda científica del orgasmo sigue siendo una tarea pendiente para la comunidad académica. Esta gesta, a pesar de estar en sus albores, ha tenido no pocos avances. Es el caso de Gert Holstege, holandés a cargo de un grupo de neuroanatomistas de la Universidad de Groningen, quienes han determinado que existen secciones del cerebro que se iluminan con el goce. Estas son el Área Tegmental Vental, encargada de la producción de dopamina (sustancia química que produce placer), y la llamada Materia Gris Periacueductal, destinada a administrar la agresión y la relajación. Esta puede ser la punta del ovillo para desmadejar los misterios del placer sexual femenil, y su tratamiento farmacológico. Tema en el que si bien aún reina mucho oscurantismo, en poblados como Esperantina o países como Noruega ya es cuestión de Estado. Este 8 de agosto, los caballeros están avisados.

1883-erotismo-4-c.jpg

Anmoreca Receta

Elíxires para estar a la altura o bajar la viada.

- Licor para despertar el deseo sexual. Desmenuzar 30 gr. de uña de gato, 30 gr. de chuchuwasi, 100 gr. de yacón, 25 gr. de alhelí, 25 gr. de hinojo y 100 gr. de maca. Macerar la mezcla en 3/4 de litro de pisco durante 21 días, en frasco cerrado. Remover y colar . Tomar una copa tres veces al día, fuera de alimentos, agregando una pizca de polen y una cucharada de miel.

- Licor para bajar la excitación sexual. Triturar 10 gr. de salicaria, 20 gr. de lúpulo, 20 gr. de toronjil, 10 gr. de escabiosa y 15 gr. de dictamo blanco o fresnillo. Macerar con 300 ml de pisco o coñac 15 días. Colar. Tomar una copa tres veces al día con miel de abeja. Una hora antes del encuentro, ingerir otra dosis.

Búsqueda | Mensaje | Revista