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Edición 1869

14/Abr/2005
 
 
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Seguridad Fernando Zevallos en su hora más difícil. Testimonio abrumador decide su destino esta semana.

La DEA Lo Rodea

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El fundador de AeroContinente camina libre y sin problemas, pese a las graves imputaciones en su contra. Su suerte podría cambiar pronto.

Cruzó el umbral de la sala de audiencias del penal Miguel Castro Castro con la frente en alto y una sonrisa forzada. Luego bajó las escaleras y se enfrentó a la nube de periodistas con ‘pana’ y elegancia, como si nada hubiese ocurrido aquella mañana del último jueves 7.

–Señor Zevallos, esta vez un agente de la DEA ha declarado en su contra. ¿Tiene algo que decir?– le preguntó uno de los reporteros.
Fernando Zevallos Gonzales, de 47 años, ni siquiera lo miró antes de responder:

–No puedo, mi gobierno no me lo permite –se burló.

–¿No tiene nada qué responder, acaso? –inquirió el periodista.

–Mi gobierno no me lo permite –insistió y arrancó la risa de una de sus abogadas. –¿No lo ven? Son payasadas. La DEA miente –retrucó el fundador de AeroContinente con seguridad, mientras apuraba el paso hacia su vehículo.

La sangre fría de Fernando Zevallos es para sacarse el sombrero. No sólo desmiente categóricamente los cargos y camina libre por calles, plazas y juzgados, sino que pareciera no temerles a las numerosas acusaciones que ha acumulado a lo largo de los años: narcotráfico, lavado de dinero y hasta asesinato.

¿Acaso cree que puede salir bien librado del juicio que se le sigue por narcotráfico?

Sin embargo, todo parece indicar que la suerte estaría echada para el ‘Lunarejo’. Fuentes judiciales confiables revelaron que la Primera Sala Penal Para Reos en Cárcel evalúa seriamente dictaminar orden de detención contra Fernando Zevallos.

Uno de los testimonios claves en su contra fue brindado el último jueves 7 por el supervisor de un equipo especial de investigación de la DEA en Lima, David Klein.

Por primera vez en la historia judicial peruana, un agente de la DEA en funciones y con rango diplomático acepta declarar en un proceso abierto. Klein se encuentra en el Perú desde 1998 y desde entonces fue abocado al caso Zevallos.

Contestó 15 preguntas. Lo más saltante de su testimonio fue lo siguiente: “Nuestras investigaciones siguen señalando la participación pasada y presente del señor Zevallos en actividades criminales. Estas incluyen tráfico de cocaína, lavado de dinero, interferencia de testigos, asesinato, obstrucción de la justicia y corrupción de funcionarios públicos”.

Klein confirmó la vinculación entre Fernando Zevallos y ‘Los Norteños’ y dijo que el ex empresario aerocomercial mantuvo tratos con capos mexicanos y colombianos.

Un vocero de la embajada de EE.UU. dijo que agentes de la DEA sí han participado en juicios, pero en el extranjero y en ocasiones excepcionales.

Otros dos funcionarios de la DEA, Paul Hacket y Jeffrey Newland, fueron también llamados para declarar, pero sus superiores en Washington consideraron que el testimonio de Klein era más que suficiente.

Por cierto, es la primera vez que un oficial de la DEA se pronuncia sobre la investigación que la agencia antidrogas lleva a cabo sobre el ‘Lunarejo’. En junio del año pasado, como se sabe, el gobierno estadounidense incluyó a Zevallos en la lista del kingpin Act y congeló sus cuentas. La medida precipitó el colapso de AeroContinente, pero dejó ciertas dudas no aclaradas (CARETAS 1827).

A diferencia de los narcos colombianos y mexicanos que aparecen en el kingpin Act, Zevallos ha sido residente norteamericano desde 1997.
No sólo eso: el fundador de AeroContintente constituyó empresas aparentemente sin problema alguno en Florida (CARETAS 1682). ¿Por qué la DEA no lo detuvo entonces si ya contaban con pruebas en su
contra?

Quispe y la Cana

La medida podría ocurrir antes de lo previsto si es que se logra consenso entre los tres vocales superiores que conforman el colegiado. Dos se han mostrado conformes, pero el magistrado Juan Quispe aún no se pronuncia.

En CARETAS 1861 el congresista Alfredo González reveló en una carta enviada a nuestra redacción que la DEA –la agencia antidrogas estadounidense– investigaba presuntas reuniones entre el vocal Quispe, Ricardo Zevallos, hermano del ‘Lunarejo’, y el propio González. El magistrado negó tajantemente dicha versión y denunció que era objeto de un extraño seguimiento. Hoy su palabra es decisiva para concretar la detención de Zevallos.

Pese a los gravísimos cargos y el hecho fehaciente de que la vida de varios testigos claves tiene precio, Fernando Zevallos sigue libre. Otros procesados no gozan de la misma suerte.

El propio fiscal adjunto Juan Carlos Aranda ha solicitado en no pocas oportunidades a su titular, el fiscal superior Pablo Livia, permiso para ordenar la detención de Zevallos.

Sorprendentemente, el doctor Livia, un ex oficial de la antigua PIP, no ha asistido a ninguna de las audiencias decisivas del caso. Y fue él quien dijo a la fiscal de la Nación, Nelly Calderón, que no había problema con remover del puesto a Aranda.

El fiscal Aranda fue removido sin mayor explicación a fines de marzo último y destinado a una Fiscalía para Casos de Terrorismo. En menos de 15 días, y ante la reacción de la prensa, Calderón se vio obligada a reponerlo en el cargo “para no afectar el juicio”.

El viernes 15 serán interrogados un terrorista arrepentido y Zelideth Castillo, quien inicialmente aseguró haber sido testigo privilegiada de los negocios entre los López Paredes y el ex empresario, pero ahora se teme que cambiaría su testimonio original.

Y el 21 de abril, le tocará el turno al último testigo del singular juicio: Vladimiro Montesinos Torres. (Américo Zambrano).

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