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Edición 1869

14/Abr/2005
 
 
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Cultural Bestseller francés predica el ejercicio de la ociosidad laboral. Ejemplos locales.

Apostolado del Ocio

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La empresa no es humanismo, no nos desea ningún bien y no respeta los valores que predica”. Tal sentencia pertenece a la controvertida autora francesa Corinne Maier (1963), autora del best seller Buenos Días, Pereza (2004). Su propuesta: Trabajar lo menos posible. La finalidad: Boicotear a ese monstruo capitalista opresor llamado empresa.

Empleada a tiempo parcial de la Compañía Eléctrica Francesa, Maier asegura que su libro tiene como único objetivo “desmoralizar a todo trabajador para que no tenga ningún escrúpulo con su empresa”. A partir de la publicación de su obra fue acosada por su propia empresa, cual la consideró un paradigma de la contracultura. Sin embargo, la Compañía Eléctrica Francesa jamás imaginaría que tal acoso catapultaría la obra de Maier a los primeros lugares entre los libros más vendidos en Europa. En solo un año el libro ha sido traducido a 10 idiomas.

La conceptualización de empresa que propone Maier es la de un sistema arcaico y acabado.

Para ella el escenario empresarial ya no es el lugar de éxito. Los títulos académicos no proporcionan tanta seguridad como antes y las jubilaciones se encuentran amenazadas. Maier llama a gangrenar el sistema desde el interior, desvinculándose del trabajo y adoptando una actitud poco constructiva, semejante al sabotaje.

Es ahí donde asoma el ocio como una herramienta fundamental para alcanzar tal objetivo.

Convencida de la necesidad de acabar con el capitalismo, la autora invoca al perezoso que todos llevamos dentro y propone boicotear al sistema empresarial sin que parezca que eso es lo que se está haciendo. “Hay que saber fingir. Nunca salgas al pasillo sin un expediente debajo del brazo. Estate siempre disponible si uno de los jefes asoma por el pasillo”, aconseja la subversiva autora.

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Ocio a la Peruana

Dicen que el peruano es ocioso por naturaleza. Los chauvinistas aseguran que fueron Pizarro y su descendencia quienes nos instruyeron en el arte de no hacer nada. Según el sociólogo Julio Hevia los hispanos solo fueron el inicio de una conducta de resistencia. “La ociosidad del peruano, específicamente la del criollo, está relacionada con una conducta de resistencia frente al invasor. No es lo mismo pues trabajar para el Imperio Incaico que para la colonia española”, señala Hevia.

Los casi 3 meses de huelga en el poder judicial, los siempre reconfortantes “fines de semanas largos” e incluso el reciente feriado “no laborable” por el luto papal (Perú fue el único país en el mundo que decretó un feriado no laborable) nos hablaría también, según Hevia, de una tendencia al ocio, presente en nuestro relajado inconsciente colectivo. “Culturas como las nuestras tienden al relajo. De hecho, el clima, la importancia de las festividades y el culto al desenfreno, son indicadores que muchas veces le dan la razón al estereotipo del peruano ocioso”, afirma el destacado sociólogo.

El elemento lúdico está, pues, inmerso en la conducta del peruano promedio. “Siempre tenemos que mantenernos entretenidos” –añade Hevia. La tecnología y el internet han convertido al “Messenger” y al “HI5” en acompañantes predilectos de oficinistas y esforzados burócratas. Pareciera que la idea es llevar el humor al lugar de trabajo. Un ambiente festivo es necesario e imprescindible en el escenario laboral nacional. Según Hevia, el trabajador peruano promedio utiliza sus dotes histriónicas innatas para adecuarse a los guiones y situaciones que se le presentan en su centro laboral. Cada vez que el jefe esté cerca tiene que vernos con papeles, conflictuados, con la camiseta de la empresa bien empapada.

La cultura del ocio en el Perú se llama “hueveo”, y como el arroz con leche y la Inca Kola, viene “de yapa” con nuestra partida de nacimiento.

Alguna vez el erudito historiador Pablo Macera afirmó que en el Perú “no puede haber revoluciones, porque la gente siempre está haciendo chistes”. Le creemos. (L.E.C.)

Contraconsejos

La pereza según Corinne Maier.

  • No pienses en desarrollar tu potencial en la empresa.
  • No vale la pena querer cambiar el sistema. Oponerse a él es reforzarlo.
  • Sé consciente de que lo que haces no sirve para nada.
  • Nunca aceptes un cargo de responsabilidad.
  • Elige los puestos más inútiles.
  • A los que trabajan realmente, trátalos con cordialidad.
  • Dedica tu tiempo a “venderte” y crear contactos para que seas intocable.
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