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25/Nov/2004
 
 
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Política Con aplastante mayoría (99 a 2), Congreso busca establecer el sufragio militar.

¿Deben los Militares Votar?

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Sobre Votos y Botas.

A través de 150 años, los militares peruanos han tenido protagonismo en nuestra vida republicana. El caudillismo, golpes de Estado y su participación en la vida política fue la constante en su paso marcial por la historia. Algunos como el mariscal Andrés Avelino Cáceres y el comandante Luis Sánchez Cerro llegaron incluso, en distintas épocas, a fundar partidos políticos. El voto militar ha sido paradójicamente un tema de estricta restricción para ellos, pero hoy el Congreso ha dado un paso decisivo en torno a este derecho electoral.

En las recientes elecciones en los Estados Unidos, donde resultó reelecto George Bush, uno de los aspectos que concitó la atención mundial fue el derecho de sufragio que ejercieron los militares en los comicios generales, principalmente los soldados que se encuentran en misión de servicios fuera de su país como es el caso en Irak.

Si bien es cierto que surgieron polémicas en la nación norteamericana por el tema del voto militar, y el hecho de que hayan participado a través de Internet y cartas ello refleja lo avanzado que se encuentran en el ejercicio de esa facultad, a diferencia del Perú que recién acaba de dar un paso importante en el Congreso donde el jueves 12 se aprobó por 99 votos a favor y dos en contra la reforma constitucional para que el personal castrense y policial pueda votar a partir de los comicios del 2006.

No obstante, la decisión del Legislativo deberá ser ratificada en una segunda legislatura por tratarse de una modificación a la Carta Magna.

Ana María Tamayo, del Área de Defensa y Reforma Militar del IDL, considera que el Perú ha dado un paso importante en materia de integración entre las Fuerzas Armadas y el poder civil con lo que se sumaría a los diez países latinoamericanos que ya experimentan esa posibilidad (ver cuadro).

CAUDILLOS

En nuestro país, el voto militar ha desatado debates políticos desde inicios del siglo anterior. La historiadora Margarita Guerra Martinieri señala en su libro Elecciones que el militar peruano tuvo una marcada participación en el poder durante decenios. El caudillismo militar fue el más claro ejemplo y Ramón Castilla fue uno de ellos, a mitad del siglo XIX.

Mientras ello ocurría en el Perú, en esa época los militares estadounidenses tenían ya opción al voto. Entre 1861 y 1865, en plena guerra civil, los soldados ya sufragaban, incluso había críticas porque miles de militares estaban alejados de sus jurisdicciones, y su ausencia significaba una gran merma en los comicios.

Ninguna de las constituciones peruanas, salvo a partir de la Carta de 1933, consignó expresamente la prohibición de la participación militar en el ejercicio del voto.

Guerra Martinieri sostiene que la restricción al sufragio militar aparece cuando los civiles asumen la idea de que se estaba adjudicando un doble poder a las Fuerzas Armadas. Surge también la paradoja política de que generales como Andrés Avelino Cáceres forman agrupaciones –Partido Constitucional en 1885– y se embarcan en una actividad proselitista en plena actividad. Otra muestra es la del comandante EP Luis Sánchez Cerro, quien conforma la Unión Revolucionaria para presentarse a las elecciones de 1931.

En Venezuela, desde la década del ’60, ya se cocía la idea de que los hombres de verde tuvieran la posibilidad de sufragio. No fue hasta 1999 cuando la Constitución de la República Bolivariana marca el punto de partida para que los hombres de las FF.AA. sigan el derrotero democrático del derecho al voto.

Chile ha avanzado también con ese mecanismo democrático de integración que lo implantó en la década del ochenta. En México no se considera un peligro el voto militar. En Argentina el tema es algo más que una realidad.

Para la experta Tamayo, la desvinculación del militarismo del poder en estos tiempos está dando paso al derecho del sufragio militar. “Es un camino claro de integración a las reglas ciudadanas. El reconocimiento al voto militar acerca las relaciones entre los civiles y castrenses que casi siempre no han sido positivas”, afirma.

ES UN PELIGRO

Heriberto Benítez, uno de los dos legisladores que votó contra la reforma constitucional a favor del sufragio –el otro fue José Barba- considera muy peligroso este paso dado por el Congreso.

El congresista del FIM dice que la opción de voto que se le quiere dar a los soldados y policías está verde como sus uniformes. “Lo primero que se requiere es establecer el evangelio de la democracia en los cuarteles y comisarías, y desaparecer la memoria del golpe de Estado”, enfatiza.

En el Perú hay por el momento 93 mil policías y 130 mil miembros de las FF.AA. Lo que sumarían 223 mil electores para los comicios del 2006. Será un paso decisivo y firme como ya lo experimentan sus colegas de España, Francia, Alemania, Bélgica, Suiza, Gran Bretaña, Israel, Ucrania, Bielorrusia, entre otras naciones.

Por lo pronto y como un importante paso a lo que será el 2006, militares y policías peruanos en la región peruana de Lambayeque participaron el domingo 21 en una jornada democrática de consulta popular, para decidir las prioridades de salud en esa jurisdicción. Nuevos tiempos que se avecinan (José Clemente)

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