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09/Set/2004
 
 
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Seguridad Aeropuertos en alerta frente a fechas críticas: elecciones presidenciales en EE.UU. y nuevo aniversario del atentado a las torres gemelas.

Turbulencias del Terror

4 imágenes disponibles FOTOS 

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Simulacro en el Centro de Estudios de Aviación Profesional AVIA. En diciembre del 2001 una aeromoza peruana detectó a un terrorista en un avión de American Airlines.

El 11 de setiembre del 2001 es el Yuyanapaq (para no olvidar) de los gringos. No pueden dejar de pensar en aquel hecho espantoso, en el que dos aviones secuestrados por terroristas islámicos suicidas se estrellaron contra las torres gemelas de 110 pisos del World Trade Center, en Nueva York.

Hay un antes y un después de esa mañana en que murieron más de 3000 personas. El sentimiento de vulnerabilidad, inseguridad y miedo frente al terrorismo internacional se ha instalado en 290 millones de estadounidenses, y por extensión en muchos ciudadanos de todo el mundo. Algo similar vivieron los limeños en los años ochenta e inicios de los noventa. La angustia crecía ante la amenaza de un nuevo atentado o coche-bomba. Nadie sabía si regresaría a salvo a casa. Aplíquese ahora esta inseguridad a nivel planetario. En Israel, por ejemplo, hay detectores de metales y revisiones con detectores de armas y explosivos, tal como en los aeropuertos, a la entrada de restaurantes y centros comerciales.

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‘Interferencias ilícitas’ (desde ataque a instalaciones hasta secuestros)

.Desde hace tres años y según las nuevas normas de Administración Federal de Aviación, los aeropuertos del mundo y las líneas aéreas reforzaron drásticamente su seguridad. En los 438 aeropuertos de aviación comercial de los Estados Unidos hay 6.000 dispositivos de detección de explosivos. El aeropuerto internacional Jorge Chávez, de Lima-Perú, bajo la administración de Lima Airport Partners, también se encuentra en permanente estado de alerta. Para empezar se ha provisto con dos de esos aparatos de detección de explosivos: uno para vuelos nacionales y otro para internacionales. En general, las nuevas medidas de seguridad saltan a la vista. Los pasajeros son revisados más exhaustivamente, aunque todavía no se llega al extremo estadounidense de revisar el interior de los zapatos. Antes de entrar en el avión, las maletas pasan por máquinas de rayos X que buscan objetos ilícitos y son olfateadas por perros de la Unidad de Desactivación de Explosivos de la PNP. Y de ninguna manera se permite el ingreso al avión con cuchillas suizas, limas, cortaúñas y demás objetos que podrían utilizarse como armas. En setiembre del 2001 en el terminal limeño se requisaron 4,800 “objetos prohibidos en cabina”. Para junio del 2003, 712. La gran cantidad de incautaciones (ver foto), indica dos cosas: que el aeropuerto está cumpliendo su labor y que los pasajeros todavía no hacen suyas las normas de seguridad aéreas.

Los pasillos y salas de embarque también están vigilados. Actualmente hay 35 cámaras de seguridad, que se piensa incrementar en 110 con la apertura de las nuevas instalaciones del aeropuerto. Las zonas de ocio y de tiendas libres de impuestos también han sufrido cambios. En los restaurantes no hay cubiertos de metal, sólo de plástico. Y tiendas de artesanía como Camusso ya no venden ni cuchillos ni cortapapeles de plata, ni menos el Tumi o cuchillo de sacrificio ritual de la cultura Chimú.

Por su parte, todos los aviones de aerolíneas norteamericanas y unos 1,900 de líneas extranjeras que viajan a EE.UU., entre las que se encuentran British Airways, Lufthansa y KLM, han reforzado o blindado las puertas de acceso a la cabina del piloto. Algunas, incluso, llevan pilotos armados o ‘comisarios del aire’ de incógnito, dotados con armas que disparan proyectiles de plástico que pueden neutralizar a una persona sin ocasionar daños al fuselaje. Algunas tienen circuito cerrado de televisión y están utilizando un software que permite localizar pasajeros sospechosos. Para esa labor, azafatas de todo el mundo están recibiendo entrenamiento extra. Recuérdese que fue la aeromoza peruana Hermis Chávez Talledo quien neutralizó a un terrorista que quería hacer volar la cabina con un explosivo adherido a su zapato. Sucedió el 22 de diciembre del 2001 en un avión de American Airlines que llevaba a 185 pasajeros de París a Miami (CARETAS 1753).

Al respecto, Cecilia Indacochea, profesora del Centro de Estudios de Aviación Profesional AVIA, cuenta que, como parte del nuevo procedimiento, antes de subir a la aeronave la tripulación comparte una clave secreta, que debe ser diferente en cada vuelo, para referirse a cualquier ‘interferencia ilícita’, tecnicismo que alude a secuestros o atentados. “Así, cuando la aeromoza le informa por teléfono al capitán que hay un pasajero que se queja porque el café está frío, en realidad podría estar advirtiéndole: ¡Hay un terrorista a bordo!”

Si se diera el caso en cielo norteamericano, tripulación y pasajeros se encontrarían entre dos fuegos. Porque serían blanco de los terroristas y también de una última medida de seguridad que guarda para estos casos el gobierno de Bush. Aviones militares aparecerían dispuestos a derribar la aeronave secuestrada, bajo la infeliz premisa gringa de reducir los daños colaterales. (G.A.T.)

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