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Entrevistas El cauto optimismo del subsecretario del Tesoro de EE.UU., John Taylor, en víspera de la III Ronda del TLC.

’Es un Tema de Pura Aritmética’

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Taylor: “Las reformas han sido de tipo macro: monetario y fiscal. Ahora hay que trabajar más por el lado micro”.

La Regla Taylor es hoy un instrumento utilizado mundialmente en los Bancos Centrales de Reserva que han adoptado la “meta inflacionaria” como eje de la política monetaria. El Perú incorporó el sistema en el 2002, pero la teoría data de 1993. Su creador es John Taylor, un profesor de economía de la Universidad de Stanford y actual subsecretario del Tesoro de EE.UU. Taylor estuvo esta semana en Lima y fue distinguido por el BCR debido a “su aporte a la teoría económica”. CARETAS lo entrevistó a la luz tenue de la biblioteca de la residencia del Embajador de EE.UU. Regresaba de visitar Edificar, empresa financiera especializada en la microempresa.

–Usted tiene una opinión favorable sobre la marcha de la economía en América Latina. Permítame leerle las tasas de interés bancario vigentes hoy en el mercado peruano: para la microempresa en soles, 49%; en moneda extranjera, 30%. El crédito de consumo en moneda nacional, 41%, y en dólares, 22%. ¿Cómo cerrar la brecha entre la macro y la microeconomía?
–La tasa de interés overnight que el Banco Central cobra ahora es 2.75%, y el de bonos gubernamentales a largo plazo es 8%. Pero los préstamos en negocios, especialmente en micro, tienen otros cobros. La mayor parte involucra trabajar con el individuo, obtener la tasa más baja, brindar un servicio de consultoría para organizar sus libros, pensar acerca de cómo va a pagar después. Eso toma mucho tiempo. Entonces, por todas partes del mundo los préstamos a microempresas tienen intereses mucho más altos que los préstamos para negocios establecidos. Pero las personas piden préstamos con esa tasa porque ellas saben que reciben estos servicios adicionales.

–Entre EE.UU. y Brasil se ha establecido un Grupo para el Crecimiento que analiza esa situación.
–Es una iniciativa regional en América Latina. En la Cumbre de las Américas, donde estuvieron presentes el presidente Bush y el Presidente Toledo, se dio un acuerdo para triplicar la cantidad de financiamiento micro.

–La economía de América Latina está pasando por una fase de expansión, pero en los círculos políticos y financieros hay preocupación porque a pesar del crecimiento económico, el empleo incluso cae.
–La región recién ha empezado a crecer rápidamente. Este año ha tenido una tasa de 5%. Pero en los años anteriores, en el 2000 y el 2001, el crecimiento era lento. La recuperación es reciente, aunque ahora sea una tasa de crecimiento mayor a lo que se haya experimentado en los últimos 30 años. Si se continúa por este camino ascendente recién vamos a poder ver cumplido el objetivo: el aumento del empleo y la reducción de la pobreza como, por ejemplo, ya ha experimentado en cierta medida Chile.
Las reformas hasta este momento han sido de tipo macro: monetario y fiscal. Tenemos que trabajar más por el lado micro, para que las empresas que se inician puedan crear más empleos, puedan contratar más trabajadores. Reducir el tiempo que requiere iniciar una nueva empresa, abrir nuevos mercados, proporcionar acceso de mercado mediante políticas de libre mercado. Todo esto eventualmente conducirá a un mayor crecimiento.

–El Tratado de Libre Comercio con EE.UU. camina en ese sentido. Pero eso implica reconvertir nuestro aparato industrial a fin de asumir con éxito el reto. ¿Cómo financiar la transformación?
–El capital privado va a aprovechar las nuevas oportunidades de mercado y de apertura que se le presenten. Cuando haya oportunidad de negocios para exportar por ejemplo a los EE.UU., entonces van a ampliar sus actividades.

– La piedra de toque de la integración de la Unión Europea fue la creación de un fondo para el subsidio de la agricultura ineficiente, y la mejora de las capacidades competitivas e infraestructura en las regiones marginales. Ese tema no está en la agenda del TLC.
–Si uno considera que en determinados sectores se va a producir un impacto, la mejor manera de proceder sería reducir gradualmente los aranceles y las cuotas. Existe de todas maneras un plazo de ajuste al respecto. Además, en EE.UU. tenemos lo que se denomina Asistencia para el Ajuste Comercial. Junto con el FMI y el BM proporcionamos asistencia a los países que están pasando a formar parte de estos acuerdos de libre comercio.

–Aún así el impacto en ciertas áreas de la economía a veces no es lo que se espera.
–Efectivamente, hay áreas pobres en los Andes que no se están beneficiando. Un mayor crecimiento va a proporcionar los recursos que permitirán a los sectores que tienen mejores beneficios asistir a los sectores pobres. Esto puede ser mediante la construcción de escuelas, administración de servicios de agua, construyendo carreteras, etc.

–Sin embargo, la inversión pública está limitada a rígidas metas fiscales.
–Cada país tiene que encontrar la manera de decidir su propia política fiscal. De hecho, los países que mejor se desempeñan son aquellos que tienen buenas políticas presupuestarias, que mantienen un déficit y una deuda reducida. Eso lleva a políticas económicas y fiscales sólidas y permite mantener una deuda estable.

NUEVA VISIÓN DEL DEFICIT FISCAL

–El año pasado, los países del Grupo de Río lanzaron una iniciativa de “mecanismos innovadores fiscales”.
–Si están de acuerdo en cambiar la orientación del gasto, del consumo a la inversión, es una decisión que estaría dispuesto a apoyar. Pero si todo lo que deciden es incrementar la deuda a un nivel inmanejable, me parecería una mala decisión. En todo caso, tenemos que esperar a ver qué pasa.

–¿Cuando habla de consumo se refiere a gasto corriente?
–Sí, de trasladar recursos de áreas gubernamentales que no sean eficientes o que no estén suministrando los servicios que la población efectivamente quiere, y más bien orientarlos a inversiones como escuelas, caminos u hospitales. Sería muy beneficioso.

–Le cito algunas cifras del proyecto de Presupuesto para el 2005 peruano: 11% para inversión pública, 67% para gasto corriente y 27% para el pago de la deuda.
–Si con el tiempo el gobierno sigue una política que ayuda a reducir la deuda como porcentaje del PBI, la amortización de la deuda bajará y habrá más para gasto en inversión.

–Una de las propuestas de los mecanismos financieros innovadores es que el endeudamiento para obras de infraestructura no ingrese a la contabilidad como deuda, por que al final del camino vamos a tener, por ejemplo, una carretera, que es un bien de capital.
–Si la construcción de esa carretera va a traer como consecuencia un beneficio económico y, por lo tanto, esto va a aumentar los ingresos del gobierno, entonces contraer esta mayor deuda tiene sentido. Pero si el crecimiento de la deuda es excesivo, como vemos muchas veces en los mercados de naciones emergentes, entonces se crean presiones sobre la economía, lo cual lleva a un aumento de las tasas de interés, una disminución del ritmo de crecimiento de la economía, y esto nos conduce a un ciclo de fluctuaciones de expansión y contracción (boom and bust), que definitivamente es la peor manera en que podemos luchar contra la pobreza. Por eso es importante mantener la deuda bajo control. Es un tema de pura aritmética. Simplemente no existe un free lunch, no hay nada que se obtenga gratis. Si las tasas de interés son muy altas porque ha aumentado la deuda, esto finalmente tiene un efecto negativo sobre los pobres.

–En los últimos dos años el dólar se ha devaluado 25% con respecto al euro. ¿Qué está pasando con el dólar?
–No voy a comentar sobre el dólar. Tenemos un mercado ordenado, las tasas de cambio funcionan de acuerdo con los principios de mercado. Eso es todo lo que voy a decir.

–EE.UU. tiene un déficit fiscal y un déficit en cuenta corriente muy grandes. ¿Hasta cuándo cree que esto sea sostenible?
–Nuestra estrategia presupuestaria es reducir el déficit a la mitad en cuatro años. Se ha incrementado debido a la recesión, además de los mayores gastos para la guerra contra el terrorismo, pero creo que esto se va a reducir conforme siga creciendo nuevamente la economía.

–¿Cuánto ha crecido el déficit de EE.UU. desde que entró Bush?
–Tenemos una política por la cual el déficit aumenta durante las recesiones y luego cae en los auges. Cuando primero hicimos las proyecciones para el año fiscal 2004, el déficit era aproximadamente de US$ 550,000 millones. Luego, debido a que la economía está mejorando y las rentas se están incrementando, nuestros estimados se han reducido a unos US$ 470,000 millones. Nuestra meta es una reducción del orden de los US$ 100,000 millones este año.

–¿Es riesgoso para la economía mundial que EE.UU. tenga un nivel de déficit tan alto?
–Lo que queda claro es que los recortes en los impuestos para hacer que la economía norteamericana empiece a moverse nuevamente ha tenido un efecto benéfico sobre la economía mundial. Si se hubiese aumentado los impuestos en medio de la recesión, la economía de EE.UU. habría tenido un impacto negativo sobre la economía mundial.

–¿Cuál es la proyección de crecimiento de la economía mundial para el próximo año?
–Para la economía norteamericana es de una fuerte tasa de crecimiento, del 4% aproximadamente, igual que este año. También para la economía mundial.

LA INVERSIÓN PUEDE VOLVER

–¿Cómo va el flujo de inversiones a la región?
–No estamos evidentemente ante los niveles que se alcanzaron a principios de 1990, pero, si la expansión se mantiene estable, vamos a ver un regreso de niveles significativos de inversión. Ojo, no se trata sólo de inversión extranjera, sino que hay que buscar la inversión local, que los empresarios peruanos y de la región empiecen a invertir.

–Con respecto al boom económico de los años 90, ¿son los países de América Latina actualmente menos vulnerables que en 1998?
–Hay motivos por los cuales la vulnerabilidad es ahora menor. Primero, hay una mayor flexibilidad en las tasas de cambios, como parte de la política monetaria, cosa que vemos en Brasil, Argentina e inclusive en México.
En segundo lugar, parece que existe menos contagio de las crisis económicas que en los años 90. Cuando Rusia en el año 1998 no pagó su deuda, tuvo un gran impacto sobre la región. La crisis mexicana también tuvo un efecto sobre la región. Sin embargo, la crisis de Argentina del 2001 tuvo un efecto reducido, así que parece que hay un menor efecto de contagio.
Finalmente, los países de la región, como por ejemplo Brasil con la administración del presidente Lula, están poniendo en marcha políticas fiscales y monetarias que llevan a una mayor estabilidad y que tratan de evitar un sobrecalentamiento de las economías.
Y la última razón es que la inflación a nivel regional es mucho menor, y ésta es una de las razones por las que pienso que la expansión puede continuar durante un periodo más prolongado.

–El BCR del Perú adoptó el concepto de meta inflacionaria tres años atrás, pero ahora tenemos problemas para cumplir con la meta tope de 3,5%. La discusión es si debemos cumplir con la meta, o permitir un poco más de inflación. ¿Usted qué sugeriría?
–Pregunta difícil. No estoy aquí para evaluar a sus autoridades. Lo que puedo decir en términos generales es que la meta de estabilidad de precios puede ser afrontada de diversas formas en distintos países. En EE.UU. no tenemos un rango, pero tenemos una meta firme de estabilidad de precios. En algunos países es un rango grande, en otros, pequeño. Depende de cómo la sociedad y el Banco Central querrán trabajarlo. Definitivamente, puedo ver cómo el Banco Central podría querer dejarlo salir de su rango por un tiempo y luego dejarlo retornar. Para mí, eso suena sensato, pero tienen que pensar cuáles serían las implicancias de esto. Hay que cuidarse de demasiada rigidez. Las decisiones tienen que tomarse con criterio, y pienso que es lo que está haciendo el Banco Central.(Entrevista MARCO ZILERI)

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