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Política La tremenda paciencia del fiscal Zevallos en la investigación delcaso de la coima.

Enfriando el Partido

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¿Romperá finalmente con Toledo? El mensaje fue directo a Palacio.

Hugo Durán camina campante por la calle. Saluda a quien se le acerca y cada vez que puede prescinde de los dos policías asignados para su seguridad.

Tres meses han pasado desde que el país lo conociera como el colaborador y chofer de Alberto Farfán, quien a su vez era la mano derecha de César Almeyda. Durán acusó a ambos de cobrar una millonaria coima a la empresa Bavaria. Oyó que al Presidente de la República también le tocaría una tajada.

Con el calibre de las acusaciones, sería de esperar que el señor Durán prácticamente resida en la Fiscalía. Lo extraordinario del caso es que al cierre de esta edición el fiscal anticorrupción Óscar Zevallos sólo había recibido su testimonio una vez. Ocurrió cuando a principios de junio fue al Ministerio Público para acogerse a la figura de colaboración eficaz. Entonces el fiscal Zevallos se encontraba de turno, y adujo que el caso de Almeyda ya era ventilado por la Primera Fiscalía Especializada, dirigida por Jorge Luis Cortez. Ocurría que se trataba de un proceso totalmente distinto, el de las pláticas de chifa con el general suicidado Óscar Villanueva. Después del tire y afloje, Zevallos accedió y le tomó la declaración a Durán por cinco horas, aproximadamente entre las 9:30 a.m. y las 2:30 p.m.

Luego, Durán no supo más del fiscal.

Por otra parte, la entrevista que Almeyda le ofreció el pasado jueves 2 al programa La Boca del Lobo dirigido por César Hildebrandt confirmó lo que CARETAS advierte desde el 4 de marzo último. La bomba que guarda tiene potencia de ojiva nuclear.

Afirmó que de soltar todo lo que sabe “podría generarse un conflicto muy grande para el Estado y las relaciones internacionales”.

La presentación del testimonio de Almeyda ante el fiscal Óscar Zevallos estaba programada para ayer, miércoles 8. Sin embargo, la defensa del ex abogado del presidente Toledo solicitó una nueva fecha aduciendo motivos de salud. Apareció la posibilidad de trasladarlo a un hospital, pues ese fue el pedido recibido por la nueva jueza anticorrupción Aissa Mendoza hacia finales de agosto.

Zevallos también tiene bajo su responsabilidad la investigación sobre el fenecido diario oficialista Pura Verdad. Durán sirvió de testaferro y afirmó que los pagos para cubrir la planilla eran recogidos en Palacio de Gobierno (CARETAS 1829). El uso de fondos públicos para tal fin corresponde a una grave figura en derecho penal.

CARGA FISCAL

Los intentos para hablar del caso con el fiscal Zevallos han sido en vano. En la oficina de prensa del Ministerio Público comentaron que ello sería tan difícil como “hablar con Dios”.

Fue designado en su actual cargo por la fiscal de la Nación el 23 de mayo del 2001. Entonces, Nelly Calderón separó de sus cargos al fiscal superior Víctor Cubas y a las fiscales anticorrupción Fara Cubillas, Flor de María Alba López y Ana Cecilia Magallanes. La decisión provocó un choque entre Calderón y el entonces procurador anticorrupción José Ugaz. En ese momento Cubas se desempeñaba como el coordinador del grupo anticorrupción y Ugaz denunció que los relevos eran un intento para desbaratarlo.

El fiscal tuvo un traspiés cuando en agosto del año pasado fuera revelado su papel en la investigación contra Roxana Hass, la funcionaria del Banco Wiese que en 1999 filtró a su cuñado, el parlamentario Jorge del Castillo, la información sobre una cuenta de US$ 2 millones a nombre de Vladimiro Montesinos. El 19 de enero del 2000, la Mesa de Partes del Ministerio Público derivó a la fiscalía 39 la denuncia de los abogados del Wiese contra Hass. Ese mismo día, la entonces fiscal de la Nación Blanca Nélida Colán rotó a otra fiscalía a su titular Ana Santa Cruz y la reemplazó con Zevallos.

El diario El Comercio recordó hace un año que fue él quien entre el 24 de enero y el 24 de febrero del 2000 realizó las diligencias en tiempo récord. El fiscal se esmeró para encontrar respuestas que incriminaran a la funcionaria y al congresista, pero los 13 entrevistados no dieron mayores luces sobre el asunto. Fueron cinco meses en cambio los que demoró en terminarse el atestado policial. De inmediato, el 31 de julio, Zevallos denunció a Hass por el delito contra la libertad y violación del secreto profesional en agravio del Wiese. La mujer se vio obligada a huir del país y luego una copia de la denuncia de Zevallos fue encontrada en el Servicio de Inteligencia Nacional.

Retornó la democracia y la también retornante Hass fue homenajeada en el Congreso.

DIÁSPORA DE TESTIGOS

La celeridad del caso Hass contrasta con el tiempo consumido por la investigación de Bavaria.

Alberto Farfán no ha sido citado para brindar su testimonio. Según la información recibida por el testigo Durán, Farfán está en Lima, o muy cerca. Su familia tiene una casa de pensiones en Ica, por lo que se sospecha que podría estar alojado allí. Vía una tercera persona, Alberto Farfán ha amenazado a Durán con quitarle el automóvil que le vendió a plazos, y cuya deuda todavía tiene un saldo pendiente.

Ernesto Castillo Ché, abogado sindicado por Durán de acompañar a Farfán a Panamá para recoger la primera “seña” de US$ 200 mil se limitó a enviar una carta a la Comisión de Fiscalización del Congreso. En la misiva negó la versión de Durán y afirmó haber cubierto el viaje a Panamá con su propio bolsillo.

El lobbista Jaime Carbajal permanece en Bogotá y de sus respuestas a la Comisión de Fiscalización se desprende que alquiló un avión con el que regresó de Panamá a Lima el 22 de diciembre del 2002. Niega haber transportado el grueso de la coima, como lo señala Durán, pero tampoco explica sus razones para alquilar un avión para él solo y no subirse a un vuelo comercial.

Los hombres clave de esta historia han contado con más de tres meses para encontrarse y ponerse de acuerdo. Han expuesto algunos argumentos absurdos. De otro lado, el informe preliminar de la Comisión de Fiscalización puso en tela de juicio la transparencia del proceso de la Conasev que liberó a Bavaria de sus problemas (CARETAS 1832). Estos elementos no llegan a ser opacados por la presentación que hizo la cervecera del informe de la fiscalía panameña, calificando de falso el documento de bitácora presentado por El Comercio.

JUEGO POLÍTICO

Con el mutismo de la procuraduría del Estado encargada de las investigaciones encabezada por la doctora Julia Príncipe, la pelota está en el Congreso.

El acuerdo político al que llegó la oposición antes de la elección de Antero Flores Aráoz como presidente del Legislativo fue el de la formación de una nueva comisión ad hoc, encargada de investigar los casos de corrupción potencialmente relacionados con el presidente Toledo. A la cabeza de ella quedaría Edgar Villanueva, parlamentario de Perú Ahora.

La gracia sería, por supuesto, dotar a esta comisión de facultades vedadas a la de Fiscalización. Fundamental el rastreo de fondos a nivel internacional.

Entre los parlamentarios no es ningún secreto que los representantes de Perú Posible prefieren que no se llegue a cristalizar la conformación de la nueva comisión. Optan porque Fiscalización continúe al frente tal como está.

Trascendieron en el hemiciclo negociaciones entre sectores apristas y oficialistas. El acuerdo incluiría el retiro del procurador Julio Quintanilla, determinado a responsabilizar a Alan García por la masacre de El Frontón. A cambio, el partido de Alfonso Ugarte toleraría la baja de los miembros del equipo del procurador ad hoc Luis Vargas Valdivia a fin de mes y la supresión de la comisión Villanueva.

Esos extremos del juego político resultarían lamentables. Javier Velásquez Quesquén logró buenos resultados en la Presidencia de Fiscalización y por eso repite hoy el plato. Recomendó en su informe preliminar continuar con las investigaciones del caso Bavaria y ha funcionado como un sensato freno ante los excesos partidarios. Tiene la responsabilidad de continuar así. En momentos como los actuales, las muestras de independencia se convierten en pruebas de resistencia. (Enrique Chávez)

 


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