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Internacional Desde el Partido Demócrata hasta las más diversas organizaciones de base enlazadas por Internet marcharon y recaudaron.

Nueva York: El Carnaval Contra Bush

11 imágenes disponibles FOTOS 

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A George W. le dijeron mentiroso y mucho más.

Este no es ‘el prado’ ”, regaña irónicamente Ivana Notherbenz de la organización ‘Multimillonarios pro Bush’, examinando la vasta extensión de campo del Central Park. “Número uno, este es nuestro prado. Nuestro encantador alcalde pudo mantener a la plebe lejos de nuestra propiedad.”

Es la mañana del domingo 29 de agosto, el día anterior a la Convención Nacional Republicana a celebrarse a unas cuadras en Manhattan, y cientos de miles de manifestantes se reúnen para lo que el periódico The New York Times describiría más tarde como la protesta más grande de la historia realizada contra una convención política. Al comienzo de la semana, sin embargo, un juez apoyó la decisión del alcalde Michael Bloomberg de negar el permiso a los participantes de la protesta para usar el Central Park, dejando a los manifestantes sin un lugar para reunirse al culminar su marcha. Los Multimillonarios pro Bush, grupo satírico que realiza presentaciones a lo largo del país para llamar la atención sobre el firme apoyo de los ricos hacia Bush, se han congregado en Central Park vestidos con trajes de etiqueta para jugar ‘croquet’ y “celebrar” la decisión del alcalde.

El ‘Multimillonario’ Rob M. More está encantado al escuchar que estoy reportando para una revista política y exclama “¡Fantástico! ¿Ya los hemos comprado?” Su colega, Sonny Warbucks, ‘reflexiona’ sobre los problemas económicos de Estados Unidos: “Nosotros pensamos que toda esa gente que se queja del desempleo y de los bajos sueldos está creando una cortina de humo. Nosotros estamos mucho mejor.”

Este grupo se unirá más tarde a lo que describen como la ‘Millonaria Marcha Multimillonaria’ en la culminación de una semana de manifestaciones de protestas mayormente pacíficas con una mínima presencia de revoltosos. Caracterizada por nuevas expresiones artísticas, humorísticas y tecnológicas, se ha dado un tono distinto a las protestas más estridentes del pasado.

Desde activistas comunicándose a través de Internet trabajando con estrellas de Hollywood para recaudar millones de dólares para comerciales anti-Bush, hasta muchedumbres bulliciosas de ciclistas que interrumpen el tráfico llenando las calles por millares, manifestantes de todo tipo utilizaron los días precedentes a la Convención Nacional Republicana para comunicar su mensaje.

Los acontecimientos de la semana, sin embargo, demostraron que existen vínculos a veces débiles en esta coalición de combatientes, por causas tan diversas como la anarquía o el reclamo de los veteranos por un mayor apoyo en su oposición al gobierno de Bush. También es notoria la presencia persistente de fracturas entre los movimientos de la izquierda activista y los liberales progresistas orientados hacia las elecciones.

Por ejemplo, Walter Hergt del Instituto para la Ecología Social alega que los funcionarios elegidos detentan demasiado poder. El propone una democracia directa que está ganando una creciente presencia en la izquierda norteamericana, la cual está adoptando ideas alternativas al socialismo. Herzt y dos de sus colegas cargan un gran cartel rojo y negro inscrito con las palabras. “Nuestros sueños no caben en las urnas de sufragio.”

Por su parte, los políticos del partido Demócrata se mantienen alejados de estos manifestantes, alertas a intenciones de los republicanos de atribuirles cualquier acto de violencia. “Mire, si usted realmente discrepa con el gobierno y piensa como yo que Bush es un pésimo presidente, entonces organice a la gente para votar”, me dice en una entrevista telefónica el congresista Jerrold Nadler, Demócrata que representa el distrito donde se realiza la Convención. “Una marcha puede hacernos sentir bien, pero ¿cómo afecta las elecciones, que es lo que realmente importa?”

Surgiendo entre estos grupos como una fuerza política cada vez mayor están las organizaciones de base que combinan el impulso participativo de la izquierda con nuevas tecnologías y las relaciones públicas de políticos lobbistas. Un actor central en esta contienda presidencial es la organización MoveOn, que combina la energía y las pequeñas contribuciones de sus 2.3 millones de miembros enlazados por Internet con donaciones multimillonarias de filántropos como George Soros y Peter Lewis para administrar una de las más sólidas y agresivas campañas de esta temporada.

Fundada en 1998 por Wes Boyd y Joan Blades, empresarios de Silicon Valley, para promover la superación del escándalo sexual Lewinsky, MoveOn ahora organiza eventos a nivel nacional para recaudar fondos basados en el esfuerzo de sus miembros en colectas caseras y en el registro de votantes. Han canalizado gran parte de los 17 millones de dólares recaudados hasta el momento en comerciales políticos a ser transmitidos en los estados más disputados en esta elección.

Seis días antes de la llegada de los republicanos a Nueva York, MoveOn organizó el evento. “No se enfurezca. ¡Desquítese!”, en el Manhattan Center, presentando una nueva campaña publicitaria con comerciales de televisión en los que participan celebridades de Hollywood como Matt Damon, Kevin Bacon y Martin Sheen, y directores como Rob Reiner, Darren Aronofsky y John Sayles. Realizado en un local de cuatro pisos utilizado generalmente para conciertos de rock, el evento mezcla números musicales con cantantes como Natalie Merchant, The Roots y oradores como Howard Dean y Al Franken.

Dean es el candidato presidencial insurgente que encabezó brevemente las primarias demócratas gracias en gran parte a una campaña por Internet para recaudar fondos. MoveOn exigió a la concurrencia que tome la política en sus propias manos.“Ustedes sacan mala nota en materia de votación y ausentismo”, –Dean reprendió a sus oyentes–. Acaba de fundar Democracia para América, organización que recluta y apoya candidatos progresistas en todo el país. “Manifestar no es suficiente. Ustedes deberían candidatear”. Y haciendo una pausa efectista añade: “¿Hay alguien aquí que piense que no podría hacer un mejor papel que George W. Bush?”

Los anuncios que MoveOn presentó, y que se transmiten a partir del primer día de la Convención Nacional Republicana en los estados más disputados de la elección presidencial en todo el país, son muy diferentes en tono y contenido a los melosos spots de las campañas de Bush y Kerry. El anuncio ‘Todos’, creado por el productor de Hip-hop Benny Boom para animar a los afroamericanos a votar, se burla abiertamente de los estereotipos raciales y la falta de presencia de los votantes de raza negra en la elección del 2000. Muestra a dos jóvenes negros que marchan con decisión por una calle seguidos por una masa que se va acrecentando hasta convertirse en una comunidad entera afroamericana. La muchedumbre llega hasta un nervioso policía blanco parado en su camino. “¿Cuál es el problema?” cuestiona el policía. La cámara revela que está parado delante de un centro de votación. “No hay problema”, contestan los dos hombres. “Estamos aquí para votar.”

En otro comercial titulado ‘El aire que respiramos’ se muestra a jugadores de béisbol infantiles, atletas a punto de correr y bebés recién nacidos, todos fumando cigarrillos. Se usa para condenar a Bush y los recortes realizados por su gobierno a la legislación que protege la calidad atmosférica en Estados Unidos.

Aparece otro grupo de manifestantes más pequeño, ‘Madres Contra Bush’. Rana Strazza, la coordinadora en Manhattan, habla de lo que siente acerca de temas como la salud, la educación y la resolución pacífica de conflictos mientras empuja el cochecito de su hija de 2 años de edad, Nixie.

Sin embargo, con más de 10,000 miembros vinculados a través de Internet a nivel nacional en los 50 estados, las Madres Contra Bush no deben confundirse con un picnic familiar. El 1° de septiembre, este grupo ha lanzado una campaña publicitaria a nivel nacional creada por Harvey Weinstein de Miramax, en el que aparece la comentarista Arianna Huffington, con un spot en CNN durante el programa de Larry King Live. A esta organización se une ‘Kids for Kerry’ (Niños pro Kerry). “El tiene 4 años y es un apasionado de esta marcha”, Erika Worth me confiesa con orgullo. Es la madre del miniprotagonista del comercial.

Fue el Puente de Brooklyn, con la impresionante vista de los rascacielos de Manhattan y sus amplias aceras, un digno marco que permitió que miles marcharan en protesta hacia Nueva York. Allí se reunieron más de 10,000 mujeres, desde niñas hasta abuelas. Marcharon hacia la municipalidad pronunciándose a favor de sus derechos reproductivos. El lema fue la ‘Marcha por la vida de las mujeres’.

“Estoy aquí para decirles que la salud de mis pacientes está en riesgo”, les advirtió la Drá. Atsuko Koyama, de la organización ‘Médicos en Favor de las Opciones Reproductivas y la Salud’, mientras que un mensaje de la senadora Hillary Clinton sostenía que “el acceso al aborto seguro y económico ayuda a salvar la vida de muchas mujeres”.

Apareciendo como telón de fondo en todos los eventos de la semana y sirviendo como el más impresionante escenario para la convención estuvo la desgarradora imagen de Ground Zero,donde se erguían las Torres Gemelas. Este recuerdo constante de los hechos del 11 de septiembre del 2001 no solo ayuda a explicar la tensión que se vive con el incremento de seguridad en la ciudad (10,000 policías concentrados en un radio de 8 cuadras alrededor de Madison Square Garden), sino también alimenta la rabia de muchos manifestantes. Desde la perspectiva del congresista Nadler, “los republicanos buscan explotar los eventos de 9/11 para la campaña de reelección de Bush”.

Dos días antes de la Convención cientos de activistas musicales se organizaron alrededor de Ground Zero y repartieron pequeñas campanas para ahuyentar a los republicanos.

En ese evento el ruido del tráfico y el tumulto de los transeúntes fueron acallados por el creciente sonido de las campanitas que se repicaron 2.749 veces en honor a los caídos el 11 de septiembre. La creadora de esta intervención musical, Pauline Oliveros, me dijo que ella quería hacer un llamado a “la cura y al respeto” en un escenario que ella llama un cementerio. “Las personas atrapadas en las torres mandaron mensajes de amor a sus seres queridos, no de venganza y de odio”, añade Christian Herold, el fundador de ‘Ring out’. El evento, señaló, tenía como fin conmemorar a los muertos y recuperar el significado de la tragedia.

Un grupo de jóvenes activistas han transformado una galería de arte en Soho en el centro de la vanguardia cultural de la ciudad. La galería, así como mucho del equipo utilizado, han sido cedidos por su propietario sin costo alguno a ciertos ‘medios independientes’, calificados de ‘Indymedia’, para la cobertura de la convención y las protestas. Las paredes ahora están cubiertas con impactantes imágenes fotográficas de la barriada de Sadr en Bagdad, de niños iraquíes con ojos llenos de desesperación y procesiones iracundas de personas cargando ataúdes de militantes.

A pesar del trasfondo, una atmósfera juvenil e informal prevalece en la galería. Un grupo se dirige a inscribirse en ‘Indymedia’. Hay una donación de entre $15 y $30. Esta da acceso a radio indymedia, a canales de televisión e Internet para aquellos que estén dispuestos a trabajar gratis. La misión central de indymedia es crear noticias alternativas a las de los medios más establecidos, ya que ellos sienten que estos han sido corrompidos por los intereses corporativos de sus dueños.

“Los medios corporativos estarán dentro de la convención, cubriendo el show que los republicanos han organizado”, dice Ana Nogueira, de indymedia. “La gente está molesta por las mentiras que ha dicho el gobierno de Bush, así que está más propensa a cuestionar a la autoridad y desafiar la historia oficial de los eventos”.

Nogueira dice que su página Web, indymedia.org, está preparada para recibir millones de hits por día, como sucedió durante las caóticas protestas del World Trade Organization en Seattle en 1999. “Indymedia ha tenido la mejor cobertura de las convergencias”, proclama Charles Maol, un delgado camarógrafo con chivita marrón que trabaja con la llamada ‘Red Independiente de Noticias de la Guerrilla’.

Tres días más tarde, me encuentro con Maol nuevamente. Esta vez su cámara de vídeo está firmemente apuntada a la cara de dos policías mientras negocian con ciertos manifestantes. Estos pertenecen al grupo llamado DNC2RNC. Son unos 50 activistas que en Agosto caminaron 256 millas desde la Convención Democráta en Boston a la Convención Republicana en Nueva York. Durmiendo en pasillos, iglesias y parques a lo largo del camino, el pequeño grupo compuesto mayormente por anarquistas llegó al Central Park escoltado por nueve camionetas del departamento de policía de Nueva York. El diario Daily News de Nueva York dijo: “Anarquistas buscan crear caos”. La atmósfera es tensa mientras fotógrafos y camarógrafos de Indymedia monitorean muy de cerca cada intercambio entre la policía y los organizadores de esta marcha.

Los manifestantes de este grupo se rehúsan a contestar mis preguntas, y cuando le pregunto a uno de ellos que entiende por tácticas de acción directa, uno de sus colegas me sujeta y me empuja. Los organizadores de la marcha entonces insisten que camine por lo menos a cinco metros detrás del grupo y vigilan cuidadosamente mi ubicación. El sentimiento que prevalece en DNC2RNC es que ninguno de los dos partidos, Demócrata o Republicano, representa al pueblo de los Estados Unidos.

Un artículo en la edición del 19 de abril en el diario The Nation detallaba una serie de declaraciones de la policía que aseguraban que los manifestantes de DNC2RNC poseían cócteles Molotov, bombas de cianuro y ácido hidroclórico. Posteriormente se retractaron de todo ello por falta de evidencia. “Viviendo con temor al sistema se está en solamente parte de la realidad”, sentencia Bat McIver, portavoz cuyo labio inferior está perforado por un aro.

Dos días después, el miedo a las autoridades parece ser ajeno a los manifestantes en una concentración de ciclistas que provocó los únicos arrestos masivos previos a la Convención. En la noche del viernes 27 es tradicional que algunos cientos de cicilistas den vueltas a Union Square en un acto pacífico de desobediencia civil. Pero esta vez la bicicleteada creció a más de mil ciclistas y tomó un cariz político. Vitoreando rodearon la plaza en una sólida masa, pero después la alegre congregación se encontró en problemas cuando tomaron las calles del centro de Manhattan.

Aunque muchos de los ciclistas no estaban preocupados por la Convención –“no soy realmente político, pero sí me gustan las bicicletas,” me dijo Wes Davis de Virginia– los cantos en contra de Bush podían oírse y un grupo bloqueó el tráfico delante de Madison Square Garden, el local donde se llevaría a cabo la Convención. Allí sí la policía de Nueva York respondió arrestando a 264 ciclistas y los retuvo, en algunos casos, por más de 36 horas.

En realidad, más arrestos fueron hechos esa noche que durante la inmensa protesta pacífica que atrajo a casi quinientas mil personas el día anterior a la Convención, según una fuente policial citada por el New York Times. Aparte del puñado de anarquistas que quemó un dragón de papel-maché gigante delante del Madison Square Garden, la muchedumbre que se extendía a lo largo de tres kilómetros continuó con el espíritu artístico y teatral de la semana, incluyendo un Bush inflable con nariz de Pinocchio, y una procesión de ataúdes cubiertos con la bandera de los Estados Unidos para representar a las tropas americanas muertas en Irak.

Allí estaban las ‘Abuelas iracundas’, pero uno de los grupos más extraños de mujeres se hacía llamar ‘Missil Dick Chicks’. Usaban pelucas de colores rojo, blanco y azul, y grandes misiles fálicos hechos de cartón amarrados a sus cinturas. “¡Vote por George Bush para dejar de educar a los niños y para que se gaste mas dinero en bombas!” proclamó una de ellas que se identifica como Becky Boom Boom Bushwacker. Al seguir caminando me gritó: “¡No te olvides de ir a nuestra página web: missildickchicks.net!”

Uno solo puede imaginar cuál sería el resultado si estas chicas encontraran a un productor de Hollywood antes de las elecciones.(Sacha F. Chavkin)



Los simpatizantes del presidente Bush son una minoría de 1 a 7 en la urbe más densamente poblada del mundo, pero el Partido Republicano decidió realizar allí su Convención Nacional
para explotar los traumas del atentado catastrófico del 11/9/2001. CARETAS recurrió a un estudiante políticamente activo de al NYU (New York University) para que describiera la diversidad creativa de la oposición contemporánea en EE.UU.

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