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02/Set/2004
 
 
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Toxina botulínica: el método más requerido para eliminar las arrugas en tiempo record.

La Jeringa de la Juventud

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INDOLORA SESION.-Las agujas marcan las zonas donde la toxina butulínica se inyecta con más frecuencia.

Esos surcos que definen el ceño o entrecejo y que ya nadie cree que sean marcas indelebles de sabiduría sino signos inevitables de vejez, pueden desaparecer. Y las líneas que año tras año se atiborran alrededor de los ojos hasta recibir el hoy nada venerable apelativo de profundas patas de gallo, también pueden desaparecer.

En realidad todas las marcas de expresión pueden desaparecer (no definitivamente por cierto), gracias a esa toxina mágica que se ha ganado el corazón de los hedonistas del planeta. Que son muchos. Pruebas: solo en el 2001, 855,846 personas que viven en Estados Unidos, según la Sociedad Norteamericana de Cirujanos Plásticos, se aplicaron botox. Más aún, de acuerdo a la encuesta que hace 4 años publica la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), el botox se ubicó –en el 2003– en el primer lugar de los procedimientos –quirúrgicos y no quirúrgicos– a los que recurren pacientes de todo el mundo para rejuvenecer o mejorar la imagen. Si en el 2001, la toxina botulínica Tipo A (producida por la bacteria Clostridium botulinum), era la preferida del 9.1 % de pacientes, el año pasado lo fue del 14.3 %.

Es tal la popularidad del botox, que en Europa y USA se organizan “fiestas” en las que hombres y mujeres que desean aplicárselo se reúnen, alrededor de multicolores canapés de salmón y caviar, para informarse respecto a la toxina o para ser inyectados directamente y en segundos por un diestro médico. Fiestas muy similares acaso, a las que suelen hacer las vendedoras de cosméticos de marcas muy populares, cuando quieren introducir en el mercado el gel que elimina la celulitis en dos semanas, o el perfume que alivia el estrés. Con una diferencia: el botox funciona.

“Es además –explica el dermatólogo Enrique Malpartida–, una alternativa ideal para aquellos que le tienen miedo a una operación y que no tienen mucho dinero”. Ocurre que la sustancia provoca una parálisis de los músculos estriados, que son los que se utilizan para gesticular, y los de los rasgos faciales que son los que a su vez van formando las arrugas y los surcos más pronunciados. “Al relajar el músculo con una dosis de botox –sigue el doctor Malpartida– estamos eliminando el factor que provoca las arrugas, es decir, la contracción muscular. Ahora bien, las arrugas se borran por un tiempo (que es el tiempo que dura el botox), pero si uno se lo sigue aplicando, puede conseguir que los surcos se atenúen notoriamente”.

De acuerdo al dermatólogo la duración del botox es relativa: “Entre cinco o siete meses”. A los varones les dura un poco menos porque tienen los músculos “más hipertrofiados”. Al vencimiento de este plazo, en que las arrugas vuelven, se le conoce como “el efecto Dorian Gray”.

Las zonas donde generalmente se aplican son, en la hemicara superior (de la punta de la nariz hasta la frente): patas de gallo, entrecejo y frente. “Solo en pacientes muy jóvenes –afirma Malpartida–, en las cejas, a fin de moldearlas de acuerdo al gusto”. También en la región orbitaria para acabar con las arrugas (hipertrofia pretarsal) que se forman en el lugar donde a algunos les salen bolsas. “Ojo, si un paciente tiene, en efecto, bolsas, no puede recibir botox en esa zona porque como el músculo se relaja, éstas crecerían doblemente”. También se inyecta botox en las “líneas de conejo” o sonrisa nasal.

En la hemicara inferior, el botox es adecuado para borrar las líneas que se forman sobre el labio superior, las líneas de la marioneta –“que aparecen cuando el músculo depresor del labio inferior, tira el labio hacia abajo”–, y para arreglar el surco mentoniano.

Pero sucede que no solo de arrugas envejecen los hombres. También de flacidez. Y ésta solo desaparece de una manera: con cirugía. La del rostro se denomina lifting.

El cirujano plástico Enrique Ríos sostiene que mientras el botox atenúa las líneas de expresión, el lifting reacomoda los músculos que los años han vencido. “El lifting –dice él– no puede aliviar las arrugas de expresión, para ello habría que seccionar los músculos que forman el ceño o las patas de gallo y eso es imposible. Lo que se hace con el lifting es retirar el tejido sobrante y reacomodar los músculos que originan la caída del rostro”. En consecuencia, botox y lifting van de la mano. “Es complementario a la cirugía –continúa el doctor Ríos–, y lo más recomendable es que los pacientes se hagan primero el lifting pues de acuerdo a los resultados de éste, se aconseja la aplicación de botox”.

El botox, por otra parte, no es una gran novedad por sus poderes recién se esté extendiendo. Los primeros antecedentes de su utilidad terapéutica datan de 1943 y apenas en 1992 se dio a conocer el primer informe de la aplicación del botox en la corrección de arrugas. En abril del 2002 fue aprobado el uso cosmético del botox por la FDA (Federal Drug Administration) “Se ha usado y se usa aún –informa el doctor Ríos– para patologías neurológicas (en tratamientos preventivos contra la migraña, por ejemplo), para corregir espasmos del rostro, para la tortícolis espasmódica y para atenuar las bandas platysmales (cordones que se forman en el cuello), entre otras. También para la excesiva sudoración de manos y axilas.

Lo que sí es preciso saber es que ambos procedimientos, botox y lifting deben ser realizados por expertos. Los riesgos de un botox mal aplicado existen y un operador no entrenado podría equivocarse de músculo, generar asimetrías en el rostro o provocar un párpado caído. “El lifting –afirma Ríos–, rejuvenece entre 5 y 10 años y cuando está bien hecho el paciente luce absolutamente natural”. Nada es eterno, sin embargo, y la vejez es irreversible. “Si yo opero a una persona que tiene 50 y la dejo como de 40, al día siguiente de la cirugía tendrá 40 años más un día”. Así es la vida. Teresina Muñoz-Nájar

Gota a Gota

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Botox es el nombre comercial de la toxina botulínica producido por Allergan. Es la única marca que existe en el Perú.

El botox está aprobado en la mayoría de países del mundo, excepto en Gran Bretaña, Dinamarca, Grecia y Japón.

El frasco trae 100 unidades de toxina botulínica. El promedio que se utiliza es de 50 unidades por paciente. Por este motivo se requieren dos pacientes por sesión.

Una aplicación puede costar entre 200 y 600 dólares, según la cantidad que requiera el paciente.

La única forma de que la toxina llegue al músculo es a través de una aguja. Esta debe ser de 30 mm.

Una vez que un frasco de botox se abre, debe ser usado dentro de las 8 horas siguientes.

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