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Edición 1838

02/Set/2004
 
 
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Educación De la agitación universitaria al salto tecnológico.

Cómo Salir de la Edad de Piedra

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Las últimas protestas de los alumnos de la UNI ya llevan dos meses. Abajo, planificador estratégico Francisco Sagasti tiene más de 35 años de experiencia en temas de ciencia y desarrollo.

Los dioses de la mitología griega sentenciaron a Sísifo con el peor castigo posible: el trabajo inútil y sin esperanza. Fue condenado a empujar una piedra colosal hasta la cima de una montaña, sólo para que ésta se cayera por su propio peso, una y otra vez.

Resulta entonces apropiado que Francisco Sagasti* lo incluya en su nuevo libro publicado en Inglaterra, Conocimientos e Innovación para el Desarrollo: el Desafío de Sísifo en el Siglo 21.

En apenas 120 páginas Sagasti analiza las complejas relaciones entre conocimiento, innovación y mejoras en la calidad de vida, proponiendo políticas y estrategias que ponen la ciencia y la tecnología al servicio del desarrollo.

“Construir capacidades en ciencia y tecnología implican grandes esfuerzos en países en desarrollo”, sostiene Sagasti. Crear un laboratorio de calidad, indica, demora al menos quince años, pero en sólo dos un gobierno dictatorial o una crisis sociopolítica puede hacer desaparecer todo.

“Pero la cosa es más grave aún”, afirma Sagasti, “porque por un milagro si Sísifo logra mantener la roca ahí arriba, lo que va a encontrar es otra montaña, ya que en ciencias y tecnología siempre estamos avanzando. Uno no puede descansar”.

Sostiene que por primera vez en 400 años la ciencia, la tecnología y la producción están cambiando simultáneamente, lo que generará oportunidades jamás vistas, las cuales deben ser aprovechadas por los países en desarrollo.

En el caso peruano Sagasti sostiene que hay mucho por avanzar. Cómo serán las cosas si la Universidad Nacional de Ingeniería, la más importante en materia científica, lleva dos meses de inactividad por protestas estudiantiles.

La historia presupuestal tampoco es alentadora. A fines de los años 70’s, se gastaba entre 100 y 120 millones de dólares anuales en investigación científica y tecnológica. En 1980 se ajustó a 60 y cinco años después fue apenas 30. Hoy se destinan entre 50 y 60. Pero el sector público es sólo parte de la ecuación, argumenta Sagasti. También es vital el apoyo del sector privado e internacional, así como la ciudadanía en general.

“No hay ningún país del mundo que haya logrado elevar su nivel de vida sin haber tenido la capacidad de fusionar conocimientos del exterior con aquellos propios y tradicionales”, sostiene Sagasti.

Resulta entonces oportuno el préstamo que el Perú viene negociando con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$ 25 millones, aunque sigue siendo el único país de catorce en la Categoría B del BID sin financiación por el concepto científico-tecnológico. Costa Rica, por lo contrario, va en su tercer préstamo de 50 millones. A ver si esta vez el Perú no se entorpece por la piedra de Sísifo. (Ana Escudero)



* Ingeniero industrial y colaborador de esta casa editora; ex jefe de la División de Planeamiento Estratégico del Banco Mundial (1987-1990); director de Agenda: Perú y dirigente del PDS.

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