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02/Set/2004
 
 
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Local Marco Antonio Arrunátegui obtuvo 1,5% en las elecciones del 2001. Ahora vuelve a la carga.

Cono a Codo

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Goza barrio. Arrunátegui de Proyecto País en San Juan de Lurigancho. Tiene comités en Chosica, Pachacámac, Ancón, Villa El Salvador, y Chorrillos. En el interior del país tiene presencia en Puno, Chiclayo y Cajamarca.

El sol enciende aún más el arenal que es al mediodía la avenida Bayóvar, en San Juan de Lurigancho, cuando la banda escolar empieza a tocar a ritmo frenético frente al “Comedor N° 16”, perteneciente a la agrupación política Proyecto País. Huainos, marineras, el recordado tabaco y ron, mientras, entre una veintena de curiosos, un personaje cuyo rostro es lejanamente conocido empieza a crear ambiente, megáfono en mano.

“¡Eso es!, alegría señoras y señores. Ya está con nosotros nuestro gran líder, el doctor Marco Antonio Arrunátegui, cabeza de Proyecto País, el partido que cambiará la historia del Perú”, dice Laureano Ricapa, personaje que hasta hace poco era conocido por imitar de manera irreverente al presidente Alejandro Toledo y que, ahora, apoya a Arrunátegui. ¡Proyecto País!”, grita. ¡Hacer antes que prometer!, le responde un pequeño grupo de simpatizantes.

Arrunátegui (55) baja de la camioneta y ensaya una sonrisa. Los vecinos lo conocen, lo palmean, no acaban de saludarlo. Ingresa al comedor y empieza: “Esto es parte del compromiso que tenemos antes de llegar a gobierno. Fomentar trabajo y apoyar el desarrollo de la micro y pequeña empresa. Nosotros ya estamos haciendo obra”. Una reducida salva de aplausos, mezclada con el ruido de la banda y los ladridos de los perros, cierra su intervención. Todos a comer.

El “Comedor N° 16” forma parte de las 80 microempresas que según Arrunátegui, fallido aspirante presidencial en las elecciones del 2001, existen en todo Lima como parte de su estrategia política con miras a las elecciones del 2006. Las microempresas, que pueden ir desde comedores populares, quioscos de expendio de abarrotes, hasta pequeñas centrales de mototaxis, le sirven, además, de comités partidarios.

“Este comedor sirve comida a 50 personas y genera trabajo a diez más”, dice una robusta militante, mientras nos enseña el invariable menú: café, té o leche a cincuenta céntimos y pollo broaster a dos soles. Casi al calco, tan sólo a dos cuadras de la avenida Bayóvar, se encuentra otro comedor.

Pero Arrunátegui no ha reducido su “iniciativa empresarial” sólo al área de servicios. En Chorrillos, en Alto Perú, ha formado una pequeña empresa textil que se dedica a confeccionar prendas que luego son vendidas en los mercados de la periferia. “Quince mamás se ven beneficiadas con empleo. Se utiliza cinco máquinas en tres turnos. Y este taller se suma a los cuatro que tenemos en Gamarra. Ahora nos estamos preparando para la temporada de Halloween”, dice. El taller, dicho sea de paso, también sirve para confeccionar los polos de Proyecto País.

La última iniciativa del movimiento está centrada en la creación de una planta artesanal de procesamiento de pescado seco y salado en coordinación con los pescadores de Chorrillos.

OUSIDER

La debilidad de Arrunátegui por colocar estratégicamente comités partidarios en los conos de la ciudad no es gratuita. Sólo San Juan de Lurigancho tiene más de dos millones de habitantes, lo que lo convierte en uno de los distritos más poblados de Lima e, inclusive, de América Latina. Un bolsón electoral nada despreciable para cualquier político.

Nació en Huancayo en 1949. Estudió economía en San Marcos y luego, durante la dictadura militar, emigró a Francia. Fue compañero de Alan García en el colegio José María Eguren, de Barranco, para luego verlo nuevamente en los pasillos de La Sorbona de París. En 1973 empieza a trabajar en el Centro de Investigación Económica de Francia y en la década de los ochentas viaja a España donde acumula una pequeña fortuna en el negocio inmobiliario, según afirma. En 1992 vuelve al Perú para trabajar en la microempresa y en 1998 funda Proyecto País con miras a participar en las elecciones presidenciales. Llegó a las justas al 1.5% de aceptación.

VIEJA RECETA

“Yo propugno la tesis del capitalismo popular. La microempresa representa el 80% de la población económicamente activa, aunque sólo el 20% sea formal. Ellos han amortiguado la crisis y la recesión que ha vivido nuestro país en los últimos 30 años, ya que los políticos no han tenido un proyecto país sino un proyecto bolsillo. Nosotros vamos a revertir esta situación”, dice.

La táctica de promover una incesante actividad en los conos, no es novedosa. Aunque con diferencias resaltantes, Luis Castañeda Lossio aplicó la misma plantilla con años de anticipación a su postulación a la alcaldía de Lima en el 2002. Castañeda, con fondos propios, realizó una serie de obras en diferentes distritos de escasos recursos de la ciudad, que le devino en una gran aceptación popular. El símbolo, sin duda, fue el anfiteatro de Manchay (La Molina), donde selló la suerte, en recordado debate, del entonces alcalde Alberto Andrade. Castañeda sigue promoviendo obras en ese sector de la ciudad: ahora Manchay tiene posta médica, escaleras de acceso a las zonas más altas y pronto la pista será asfaltada. Observando a Arrunátegui uno se pregunta si en realidad tiene pasta de presidente o si se trata de uno más de esos aventureros que se lanzan a los conos a ver qué pescan. (Carlos Hidalgo)

CANDIDATO DE BROCHA GORDA


Desde internet, Arrunátegui impulsa pintas a diestra y siniestra en todo el país.

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Modelos de pinta en página web

Arrunátegui, desde la página web de su partido, alienta a sus militantes a efectuar pintas en diferentes partes del país con el objetivo de “difundir y proyectar la imagen” de Proyecto País, alterando, muchas veces, el ornato de las ciudades.
“Tenemos alrededor de 3,600 pintas a nivel nacional, y el emblema de Proyecto País en al menos 10 cerros de Lima”, dice.

Pero ¿con qué se financia todo esta desorbitada estrategia publicitaria? Un porcentaje es cubierto con dinero del candidato, luego los militantes están obligados a aportar un dólar al mes y el 25% de los beneficios que obtienen las microempresas es revertido al partido.

“Nosotros tenemos más de 30 mil militantes en el país y hemos presentado más de 190 mil firmas para adecuarnos a la Ley de Partidos Políticos”, dice Arrunátegui. Los últimos sondeos de opinión lo ubican entre un margen de 3% a 6% de aceptación.

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