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Internacional Escribe: Luis F. Jiménez | La Reunión de Cancilleres de la OEA es el mecanismo idóneo para atender la profunda crisis política.

¿Cómo Asistir a Venezuela?

Nicolás Maduro

Acosado Nicolás Maduro acentúa el carácter autoritario a medida que la crisis política y humanitaria se profundiza.

El presidente Pedro Pablo Kuczynski hizo “una firme invocación a que se inicie cuanto antes un diálogo político interno sin condicionamientos ni restricciones en el marco de pleno respeto a la Constitución ”, en Venezuela, en su discurso ante las Naciones Unidas, el martes 20. La dinámica de la sociedad venezolana es de tal gravedad que todo indica que sin un mecanismo institucional internacional que permita encauzarla a través de un diálogo constructivo, ella podría colapsar con desastrosas consecuencias para Venezuela y todo el hemisferio.

Tanto el presidente Pedro Pablo Kuczynski (Perú) como el presidente Mauricio Macri (Argentina) han dado claras muestras de su voluntad de actuar en el caso de Venezuela a fin de reforzar la institucionalidad democrática y los derechos humanos pero no existe claridad cómo hacerlo. Y se sabe que la política es el arte de enlazar el qué con el cómo.

Dilucidar este punto exige examinar el contexto. El centro de la controversia actual en Venezuela es la convocatoria a un referendo revocatorio, previsto por la Constitución, por parte de la oposición de la Mesa de la Unidad Democrática. El gobierno busca postergar su realización hasta el 16 de enero de 2017 pues, en caso de prevalecer, provocaría solo la salida del presidente Nicolás Maduro y continuaría el régimen hasta 2019 dirigido por el vicepresidente.

Datos objetivos indican que, ante la ausencia del revocatorio, la sociedad venezolana podría estallar ante la aguda crisis existente. De allí que la oposición busque unas nuevas elecciones a partir del revocatorio si este se realiza antes del 16 de enero; considera que sería un proceso constitucional, democrático y pacífico.

Expertos en asuntos electorales de Venezuela consideran que existe el tiempo necesario para realizar el revocatorio antes de fin de año.

PPK y Macri

PPK y Macri de Argentina impulsan el diálogo en Venezuela.

La crisis económica tiende a convertirse en una crisis humanitaria de dimensiones desconocidas en el hemisferio. El Estado de Derecho se encuentra profundamente afectado por acciones adjudicadas al Poder Ejecutivo. La solución de tan graves problemas es política y su dinámica de aceleración y las fechas del revocatorio ponen una nota de urgencia sobre las medidas que pueden adoptar los Estados del hemisferio para asistir a Venezuela en la solución de esos asuntos.

El colapso de la sociedad venezolana no le conviene a nadie, ni al gobierno ni a la oposición; ni a la Asamblea Nacional ni a la Fuerza Armada; tampoco al Partido Socialista Unido de Venezuela –que ha perdido adherentes– ni a los partidos de oposición; tampoco a los países americanos incluyendo a los caribeños. A nadie.

El cómo
Ante el fracaso de los intentos realizados y para que el diálogo sea fructífero, este debe ser realizado en el marco de un mecanismo institucional con capacidad de influencia política. Tal mecanismo existe y ha sido empleado varias veces con éxito en el hemisferio (dos ejemplos: el reemplazo definitivo del régimen Somocista en Nicaragua y la superación del autogolpe de Fujimori en el Perú).

Es la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores que refleja la solidaridad de los países americanos en su conjunto y que incluye, por tanto, las diversas tendencias que hoy existen entre ellos. La Reunión de Consulta está prevista en la Carta de la OEA (art. 60) y está destinada a considerar asuntos “urgentes y de interés común” para sus Estados miembros.

Henry Ramos Allup

Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, opositor Henry Ramos Allup, ante el autogolpe.



El objetivo de la Reunión de Consulta sería asistir a los venezolanos a crear las condiciones para que se produzca en Venezuela un encauzamiento constructivo de las tensiones actuales para afrontar los problemas que deben ser resueltos en los ámbitos de la vida venezolana, incluyendo el desarrollo del referendo revocatorio y la aplicación de sus resultados.

La Reunión de Consulta es el único mecanismo capaz de conciliar los intrincados y peligrosos elementos involucrados en la situación venezolana. La participación de Venezuela y de los Estados cercanos a ella, garantizaría que se adopten decisiones realistas y viables.

Para convocar una Reunión de Consulta se requieren 18 votos de los Estados miembros de la OEA. Es de notar que un mes atrás, 15 Estados urgieron al gobierno de Venezuela para que “no demore” la ejecución de los plazos que conduzcan al revocatorio. Ellos fueron Argentina, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Estados Unidos y Uruguay. La inminencia de una eventual conmoción conduciría a que otros Estados se sumen a la iniciativa de convocar a una Reunión de Consulta. Los Estados de El Caribe serían claves en este proceso.

Lo que depara el futuro es inevitable y es necesario influir en su desarrollo. Todos los Estados americanos están dispuestos a apoyar a Venezuela que tanto apoyó a hermanos perseguidos en el pasado. Hoy les toca retribuir esa generosidad.

Teniendo en cuenta el interés demostrado por los presidentes Kuczynski y Macri en asistir a Venezuela para fortalecer la vigencia de las instituciones democráticas, sería importante que instruyeran a sus cancilleres para que iniciaran gestiones con miras a convocar una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores en los términos esbozados aquí.

Luis Almagro

Luis Almagro de la OEA se auto descalificó.

 

Mecanismos Fallidos

La UNASUR y la Carta Democrática Interamericana no son funcionales.

La gestión de Ernesto Samper, Secretario de UNASUR, como impulsor del diálogo no ha dado resultados. Samper tiene su período vencido y ya Perú adelantó que no lo reelegiría; Samper declaró que no buscará ser reelegido. Existe una debilidad institucional medular en el mecanismo, pues otros países de América del Sur tienen serias objeciones hacia su desempeño (Paraguay y Brasil, a los cuales se acerca Argentina). Esta debilidad y falta de resultados tiñen la gestión de los “ex presidentes” (Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos) en cuya designación no intervino la oposición y que han generado serias sospechas de parcialidad.

El ensayo de incluir a la Santa Sede en las gestiones para promover el diálogo, últimamente publicitadas con una antigua carta del Secretario de Estado del Vaticano, no da frutos. El gobierno lleva meses sin solicitar de manera formal la intervención del Vaticano y una lectura atenta de la carta publicada revela las razones de esta reticencia. Con el Vaticano no se juega.

La Carta Democrática Interamericana

El Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, decidió buscar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) para lograr una participación de la OEA en la crisis venezolana. Se basó para ello en el artículo 20 de la misma que estipula que ante “una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático” le concede al Secretario General la facultad de “solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente”.

Almagro solicitó la convocatoria del Consejo, el cual se abstuvo de intervenir y decidió continuar apoyando el diálogo de UNASUR (que no da resultados).

Independientemente de las intenciones personales y de las elucubraciones jurídicas, el proceso desarrollado a partir de la intervención de Almagro ha conducido a un rechazo vehemente del gobierno venezolano a la aplicación de la CDI y a su intervención en cualquier asunto que tenga que ver con la situación actual de Venezuela.

Y se sabe que, para lograr resultados en una situación como la existente en Venezuela, es imprescindible la participación del gobierno. Tanto la participación de Almagro como la aplicación de la Carta Democrática son, hoy por hoy, inviables.

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