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Caretas TV Escribe: Patricia Salinas O. | Mientras el gerente de América Televisión firma un compromiso público, en las pantallas sigue pasando lo mismo.

Otra vez el Doble Discurso

América Tv.

Mercedes Aráoz, segunda vicepresidenta de la República, encendió el debate cuando hace algunos días se reunió con los miembros de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión (SNRTV) para preparar el denominado Libro Blanco de la Televisión, un manual de consulta que intentará poner algunos límites a lo que se pasa en la pantalla local.

Eric Jürgensen, gerente general y director de programación de América TV, fue el primero en publicar un comunicado que incluye siete puntos de un compromiso que, según el documento, se debe entender como el abandono de América TV de este ambiente de competencia desenfrenada.

Se comprometía, pues, a no emitir mensajes de voz o conversaciones de WhatsApp de carácter privado, no emitir imágenes de titularidad de terceros –salvo con autorización del titular de las mismas– no permitir la agresión o provocación entre programas o sus conductores, no desarrollar notas tendenciosas, no emitir testimonios de personas que agredan la imagen de terceros y no realizar entrevistas cuya única finalidad sea enfrentar a los invitados en vez de buscar la conciliación.

Suena lindo, realmente, pero al parecer, el señor Jürgensen se olvidó de explicarles a sus productores y conductores cómo es la cosa, ya que el sábado Gisela sorprendió a todos con una actitud bastante agresiva, por decir lo menos, para abordar el caso Rosángela-Carloncho-Lucas.

La conductora de El gran show decidió tocar el tema que había sido el escándalo de la semana (en un ataque de celos, Carloncho le mandó un correazo a Lucas Piro, pareja de baile de su novia). Y cuando Rosángela respondía cautamente que, como cualquiera, su novio cometió un error y no estaba bien hacer leña de un árbol caído, Gisela se molestó y le increpó por tomar la posición tan tranquila. En un momento incluso le dijo: “¿En La Victoria nunca viste que la gente pegaba, Rosángela? Porque yo sí vi desde chiquita… no, no, no. No puedo creer que me digas que es la primera vez que ves una cosa así… somos de La Victoria, de un lugar bastante movido”, mientras que Michelle Alexander, desde la mesa del jurado, se dirigía a gritos a la participante: “Esto es una falta de respeto no solo a Lucas, sino a ti misma… ¿sabes qué? no mereces ser oída, respétate tú primero... mejor no digas nada, estás hablando tonterías, ¡basta!».

Rosángela estaba a punto de llorar, cuando la animadora hizo pasar al bailarín Lucas Piro, a quién también trató con suma agresividad. Le dijo que no creía que estuviera lesionado como para no poder bailar y para colmo agregó: “Me parece muy raro, tú eres extranjero ¿de dónde has sacado un médico? ¿De dónde has sacado un abogado?”, dando a entender que todo estaba armado y, como si fuera poco, mismo programa de farándula, pasó las imágenes de la cámara de seguridad del distrito en que había ocurrido la pelea.

¿Perdón? ¿Eso no es emitir imágenes que dañan a terceros? ¿No trataba de buscar testimonios que agredieran la imagen de otra persona? ¿No intentaba enfrentar a los invitados en vez de buscar la conciliación? ¿No había leído el comunicado de su gerente, a pesar de que lo citó en una parte del programa?

Claro, en ese momento, el programa alcanzó un pico de 26 puntos de rating, algo que, al parecer, pesa más que el compromiso del canal. En las redes sociales la gente acusaba a Gisela, y con razón, de tener un doble discurso, sobre todo porque al cerrar el tema comentó (ya en tono suavecito): “Yo espero que en el Gran Show no vuelva a haber este tipo de cosas”. Fácil Gise: si no quieres ese tipo de cosas, las ignoras y punto. Así de fácil. Tienes casi treinta años de trayectoria. Sabes cómo hacerlo.

 


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