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Política PPK repunta y se jala a Carlos Bruce. Reducido en las encuestas, AGP busca elusiva sintonía.

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PPK

Inédita puesta en escena en San Juan de Lurigancho, el domingo 9. Esta semana, PPK viajó a Tarapoto, Moyobamba, Chachapoyas, Bagua y Chiclayo.


Fue una extraña disposición en la que sentaron a los asistentes. La temporada de circos parecía extenderse esa mañana del domingo 9 en San Juan de Lurigancho, con Pedro Pablo Kucsynsky y Carlos Bruce al centro y los pobladores del Asentamiento Humano 21 de Marzo, alrededor.

Pero PPK está embalado.

El jale de Bruce le sumó puntos cuando sube en las encuestas y se hace más evidente la necesidad de presentar un equipo.

Además, dejó a los apristas fuera de juego. Más cuando suman bancada con Bruce.

En respuesta, Mauricio Mulder llamó a Bruce “huerfanito de la calle” y señaló que al ex Perú Posible no le convenció sumarse al APRA porque iba a tener que entrar a pelearla.

“Va con PPK y de frente es el número dos”, ironiza Jorge del Castillo, consultado por CARETAS. Incluso en la tienda de Kucsynsky observan con preocupación que la bandera de la unión civil le reste espacio al “Techito”, identificado con la gestión de Vivienda y se active el rechazo del voto conservador.

Puede ser. Pero, en el terreno de las propuestas, el exprimer ministro viene sacando ventaja sin necesidad de lugartenientes.

En los últimos meses, Kuczynsky ya habló puntualmente de educación, trabajo y seguridad ciudadana. Ofrece colegios tecnológicos e implementar un seguro de desempleo. Como en la campaña anterior, dice que buscará aumentar la presión tributaria de 15% a 19%, pero con reducción del impuesto a las utilidades. Antes propuso reducir el impuesto a la renta, que es lo que ha hecho este gobierno sin efectos en la recuperación económica. Apoyó la reforma educativa desarrollada por el ministro Jaime Saavedra, pero inquieta que al mismo tiempo plantee la desaparición de la Sunedu.

Sus conocimientos de economía lo dejan en buen pie para impulsar la recuperación de las inversiones. Desde la crisis del 2008, advierte en sus artículos periodísticos que el panorama ya no será el mismo para lo que al Perú respecta.

Curiosamente, una de las pocas propuestas nuevas que se le ha escuchado a Alan García coincide con otra de PPK: un tren de cercanías que una Lima e Ica.

¿Al aprista lo puede dejar el último vagón?

DE LAS ENCUESTAS A LAS URNAS

La última encuesta de Datum achica al dos veces mandatario, al punto de dejarlo casi en condición de enano electoral.

El expresidente obtiene el 6% de intención de voto, detrás de Keiko Fujimori (34%) y PPK (17%); y se encuentra a tan solo un punto por delante del disminuido Daniel Urresti (5%).

La muestra ya animó la entraña masoquista de Alfonso Ugarte, donde gozan viendo al líder como un ave fénix repitente. Ahora falta ver cuánto le va a costar alzar vuelo.

El 26 de julio, GFK ya le daba 8%. Siete días antes, marcaba 11% en Ipsos.

La curva descendente acusa el indudable impacto de los casos “Narcoindultos” y, más recientemente, el del prófugo Gerald Oropeza, cuya filiación familiar aprista ha sido bien explotada en titulares. La irrupción en las últimas semanas de la brasileña Zaida Sisson, esposa del exministro y funcionario Rodolfo Beltrán, es el último capítulo de la saga Lava Jato (ver más).

El domingo 9, en el Club Departamental Cusco, García se presentó ante unos 600 jóvenes que pagaron S/. 30 para tener la oportunidad de formularle preguntas.

No escatimó términos contra el actual gobierno: “todos los que nos acusan ahora, yo les garantizo, terminarán en la cárcel, porque quieren proyectarse a la podredumbre que tienen en las uñas. De eso tengan la absoluta seguridad”.

Y dirigió su mirada, Javier Velásquez Quesquén, señalado por reunirse como titular de la PCM con el encarcelado dirigente del PT brasileño José Dirceu. “Estos días lo que ha salido en un viejo diario adversario, que estuvo durmiendo durante mucho tiempo, pero que ha sacado la garra nuevamente… Que tiene a un candidato que no sabe hablar español, pero tiene ya un candidato. Tienen que destruir al único partido que va a ganar las elecciones, al partido aprista… Porque en los periódicos también se hace demagogia, tontos”.

Del Castillo coincide en que los diarios del grupo El Comercio han endurecido su posición. “Publican caricaturas infames donde comparan a los apristas con gángsters”, dice. “Con el desmedro que hacen de la política, que no se quejen cuando venga el antisistema”.

Hace mucho que García dejó de ser el mozallón que revolucionó su partido para convertirse en joven Presidente de la República y luego estrellarse en el poder.

Hoy ya es una institución de la contradicción política peruana: repudiado generalmente en los sondeos de opinión, carne de primeras planas y objetivo preferido de los oficialismos que van de Alberto Fujimori en adelante.

A pesar de ello, en las dos elecciones generales en las que participó luego de su primer gobierno obtuvo un porcentaje similar de votos en la primera vuelta: alrededor de 25%.

Una de las particularidades de la campaña que se encuentra calentándose es el papel del publicista Hugo Otero.

Y no porque Otero haya participado en las demás campañas de García, donde jugó un rol preponderante para definir el mensaje de un candidato que, según dice el lugar común, se asesora solo.

Es particular porque en la anterior campaña acompañó a PPK.

OTERO OTEA

“Esta elección va a ser complicada”, admite. “El país está muy complicado y los candidatos tienen el desafío de poder sintonizar lo que está pasando”.

Es la mesa que los apristas tienden desde la campaña del 2001: en una situación peligrosamente complicada lo que se requiere es un liderazgo como el de García. Será el vanidoso y el arrogante, sobre quien pesan eternas sospechas de corrupción. Pero al final apuesta a romper los antis con las cartas a su favor.

Otero señala que el acuerdo alcanzado en la dirección política es el de una campaña baja en ataques –ojo al pasaporte gringo- y que “nadie puede posicionarse en contra del otro”, pero añade que la caracterización de García es más poderosa que la de Keiko –que expresa “la confrontación”- y la de PPK –de “insuficiente liderazgo”.

“No creo que PPK pase el 15%, ahí se queda”, aventura sobre su otrora asesorado. “No tiene profundidad en las provincias, no tiene organización. Es un tipo muy débil de campaña”. Es escéptico sobre el impacto de las redes sociales en esta elección.

En la primera vuelta del 2011, PPK sacó el 18.5% de votos y su bastión fue Lima (27%), única región donde ganó. Sus picos fueron los distritos pudientes: San Isidro (61%), Miraflores (57%), San Borja (57%) y Surco (50%). Obtuvo resultados interesantes en Arequipa (25%) y Moquegua (20%).

En cambio, para Otero, “lo que pasó con Luis Castañeda es lo que va a pasar ahora. Con los medios en contra, los cerros van a decidir quién va a ser el presidente del Perú”.

Preocupado, afirma que “la gente quiere vengarse de los políticos y las autoridades” (recordar la ofensiva “antifrívola” y la reducción de sueldos de la alta burocracia que impuso García al comenzar su segundo mandato).

Según su lectura de las encuestas, reforzada con la exploración en focus groups, esta vez “el tema es la seguridad. Sale de manera potente, decidida. Los peruanos se sienten abandonados. Los políticos conversan sobre sus temas, no se preocupan por lo que viven millones”.

¿Sintonizará García? Parece que por el momento no. En el Club Cusco enfatizó la raigambre aprista y ofreció crear el Ministerio de la Juventud.

Su amigo Otero parece inmune a los sondeos: “Veo inevitable el triunfo de García”, pronostica desafiante. (E.CH.)

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