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Fútbol Carlos Suárez, periodista y autor del blog 'Pavadas de un Otario' registra pasajes del partido que nos habría llevado a la final de la Copa América 2015.

FÚTBOL PERUANO: La vieja usina vuelve a echar humo

Paolo Guerrero Copa Amércia 2015. Partido de la semifinal.

Paolo Guerrero satisfecho con la lucha que le dieron al equipo chileno aunque “si hubiéramos sido 11 a 11 otra hubiera sido la historia". (Foto: EFE)

''Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos'' , nos decía El Principito; en la corta como entrañable pluma de Antoine de Saint-Exupéry.

La noche víspera del partido del lunes 30 de junio me trajo de pronto ese pensamiento a colación. Me puedo imaginar cómo terminó el jugador chileno, cuando ganó el partido que lo coloca en la final de su Copa América, la misma que tendrá que refrendar -probablemente- contra Argentina, porque de no ser así, habrán vivido el espejismo y fracaso deportivo más costoso del cual guarden el recuerdo, y que tal vez incluso, se extienda hacia la eliminatoria...aunque esa, sea otra historia.

Me puedo imaginar cómo terminó el jugador peruano, cuando perdió el partido que lo hubiese puesto en la final de la Copa América -que confeccionó su tradicional rival para ganarla-, y puedo con absoluta certeza, con los años que llevo en esto del periodismo y del fútbol y que no son pocos; que desde esta noche, la vieja usina del balompié inca ha vuelto trayendo consigo esa querencia perdida, para volver a tener el romance eterno con un país, al cual honrarán estimo que con creces, en lo que será la venidera y larga travesía eliminatoria mundialista 2018.

Zambrano - Partido Semifinales COPA AMÉRICA 2015

A los 6 minutos Zambrano recibe tarjeta amarilla. Minutos después llegó la roja. (Foto: EFE)

Mi reconocimiento ante todo -como que de humanos es el dudar-, porque, contra lo que se podía haber creído, el himno patrio se pudo cantar y fue oído por el respetable; claro que, con uno que otro silbido de esos infaltables -que al fin de cuentas es un estadio-, pero nada que ver y muy lejos a lo que fue la ignominia de 1997. Y así, empezaba el lance...

Con una selección chilena que pretendió -tan solo eso- llevarse a la peruana por delante, pero que, a su vez esta se le cuadró desde el saque parándole el macho. Porque los del Rímac, como buenos hijos que son del ''río hablador'', pisaron fuerte en el verde del Monumental de Santiago, como otrora hicieron otras legendarias conformaciones, de esa vieja camiseta blanquirroja, tanto así; que ya sobre los 6' minutos de iniciado el cotejo, a Zambrano le advertían de una amarilla en su haber, como que instantes previos, ya había sido reconvenido verbalmente, por mutuo encare, frente al araucano Arturo Vidal.

Perú tuvo a los 8' minutos la ocasión de abrir el marcador, ante un certero cabezazo de Jefferson Farfán -previo centro templado de Paolo Guerrero-, que fue a estrellarse al madero derecho custodiado por el portero Claudio Bravo, que ya nada tenía que hacer, mas que no fuera agradecerle a la diosa fortuna, que también juega. Ese era el puñetazo vital, que hubiera trastocado el desarrollo de la contienda. Chile y el rugir de su gente trataba de encontrar la llave del cómo desentrañar a este cuadro peruano, que devolvía -cual infighting boxeril-, ataque por ataque. Pero, recuérdese que Zambrano, el back, ''el Káiser''; ya jugaba condicionado y es entonces que sobre los 20' minutos, que es expulsado -con justicia- ante una colosal torpeza, al dejarle el pie en la cintura a un rival.

En ese momento, imperiosamente las cosas tendrían que cambiar. A Chile se le acomodaría el tiro y Perú tendría que empezar a bregar de nuevo. De un 4-5-1 ofensivo, tuvo que pasar al 4-4-1 más conservador, midiendo más sus arremetidas al área mapochina. El orientador técnico -Ricardo Gareca- decide mover una ficha con el ingreso de Ramos en reemplazo de Cueva. Se resignaría algo de magia, pero se reforzaba la contención, sin con ello afectar mucho los afanes de ataque. El cuadro bicolor mostraba con todo, personalidad.

Partido Semifinales - COPA América 2015

Defensas Luis Advíncula y sueco-chileno Miiko Albornoz (Foto: EFE).

Pero, el reacomodo y cambio de estratagema de un equipo medrado en su conformación, toma algo de tiempo, el mismo que sabrán galvanizar los dirigidos por Sampaoli; toda vez que a los 27' llegaría la primera clarinada en los pies de Valdivia, que afortunadamente no fue concretada. No obstante, Chile empieza a tejer su telaraña y a los 33' otra vez una nueva llegada de los de la estrella solitaria, que salva milagrosamente Advíncula, para conjurársela al guardavallas, Pedro Gallese.

Perú, con diez efectivos le ha vuelto a tomar la mano al partido. No afloja y por el contrario, el desespero de Chile empieza a notarse. A los 37' un urdido contragolpe de Guerrero y Farfán es aguantado con las angustias de la muerte por Bravo, el custodio chileno. Pero en el fútbol hay una máxima: ''Goles que no haces, goles que te hacen''. Y, así, a los 41' se rompe el dique de la segunda línea defensiva peruana, ante una pelota enviada en centro, no terminada de despejar del área y que recoge Vargas; el chileno -en offside-, quien hace el extraño disparo, tras haber rebotado el balón en el palo y pasándosele éste, al portero Gallese, vencido y jugado hacia su mano contraria, casi pidiéndole disculpas por meterse en su arco. Es 1-0 para Chile. Puede respirar. Es injusto para Perú. La joda del caso, pero con la paz de que con 10, se le está peleando el pase y la posibilidad abierta, de revertir el pleito en la complementaria.

La segunda fracción encuentra a una Chile con dos recambios: Mena por Albornoz y Pizarro por Díaz. Su DT. ''el hombrecito'' Sampaoli, sabe que tiene que liquidarlo. Sabe que lo de Perú, aún con 10 no es broma y que lo hecho hasta ahora, de seguir así, no le alcanzaría para meterse a la final. Y, es lo que se ve en el campo de juego, un Chile que aunque ataca, no termina de encontrarle la vuelta al entuerto que se trae Perú; y es a los 53' en que la blanquirroja empieza a carburar, de derecha a izquierda y viceversa, metiendo los cambios de frente, a su ritmo, a su cadencia y en esencia de su viejo ADN.

Claudio Bravo tiene que exigirse para volver a tapar otro cabezazo de Paolo Guerrero. Perú está recompuesto y mandando en la cancha. El temporizador electrónico marca los 60' minutos. El momento en que Advíncula se convierte en el coyote, el del cómic; con una espectacular corrida por banda de más de 70 metros, y dejarla al servicio de una elaborada filigrana de manto de alpaca de la cultura Paracas, en los pases y desmarques de Lobatón y Guerrero, quien habilita a Carrillo, entrando en tromba y que se convierte en el 1-1 del empate incaico; pues, la defensa de la estrella solitaria se toca de nervios, y traiciona a su portero, haciéndole el autogol.

Perú celebra gol en partido Semfinal de la Copa América 2015

Jugadores peruanos celebran gol marcado en propia puerta por el defensa chileno Gary Medel. (Foto: EFE)

El gol que ilusiona. El gol que encarrila y le da el envión a la blanquirroja, pero está con 10, no lo olviden. El match a 30 minutos del final, es imprevisible. Por su parte, la roja, se la juega, trata de zafarse del ritmo que le ha impuesto Perú. Un ataque fallido de la escuadra local, casi al punto incluso de revertirse en una contra de los peruanos -corre el minuto '63-, se le hace un ovillo de enredo en salida al ariete Paolo Guerrero, quien termina perdiéndola, con tal infortunio, que la pescará Vargas, pocos metros antes del área, para sacar un zapatazo; así, a lo que salga, y la champa caerá como una bomba que vuelve a despertar y revitalizar a su compungida grey, para colársele a Gallese en donde anidan las arañas. Es el 2-1 chileno.

Vargas celebra después de segundo gol ante Perú partido Semifinal de la Copa América 2015.

Festejo del delantero chileno Eduardo Vargas tras asegurar el pase de Chile a la fina de la Copa América. (Foto: EFE)

Y, ahora, es el turno para el ''flaco'' Gareca, el apostar al todo o nada. Corren los 72' minutos y manda al campo al veterano ariete, Claudio Pizarro y a Josemir Yotún, por Lobatón y Carrillo; respectivamente. Pero esos cambios toman su tiempo y este ha de empezar a ser escaso para que otra vez, la oncena rimense adopte otra andadura. Por vez, los de la roja, están ahora con ese envión moral, el último requerido para llegar a consumar la victoria. A los 77' una buena triangulación chilena, termina con un remate cerquita del travesaño peruano, y ahí nomás; tras cartón, al 78' otra acción similar, esta vez en los pies de Arturo ''el borracho'' Vidal.

Habrá aún acciones mutuas de riesgo en ambas porterías, en que si bien podía darse el 2-2 y una eventual definición a penales, también podía darse el 3-1. Lo cierto es que el partido deja la sensación de que, al minuto '20, la cosa se descompensó. Quizás el previsto libreto por Gareca era uno, pero esa impronta acción de Zambrano -a no sacrificarlo tampoco, que bien se puede entender que haya sido por esas pulsaciones pasadas de revoluciones-, le cambiaba la historia y la pauta al encuentro. Ese fue el punto de quiebre.

¿Del arbitraje?...allí estaba pues, para arbitrar. Ya era más que raro, el que su designación tardase tanto. Un veneco sin mucho corrido, habiendo otros colegiados con mejor background y de una nacionalidad con más peso y respeto futbolístico. Si se equivocó o no, es siempre subjetivo, aunque si invertíamos la figura; si el pie sobre la cintura hubiese sido chileno, o si el manotazo en la cara hubiera sido peruano sin amonestación alguna, o que el primer gol -mas no el segundo, ojo!- en caso de haber sido peruano fuera en posición ilegal, o si -aunque medio teatral- la caída en el área por foult de un imaginario ''Paolo Guerrero chileno''... todo ello, queda para la especulación que adorna al fútbol y luego va al tacho de basura.

Lo único cierto, lo que lo vi y lo sentí es que con 11 no perdíamos el lance en los 90 de reglamento. A lo mejor sí en los penales. En todo caso, me puedo imaginar al jugador chileno cuando juegue la final del sábado -probablemente contra Argentina-, en que tendrán que emplearse a fondo, exponer un excelso juego y ''algo'' más que mucha suerte de por medio. En todo caso me puedo imaginar al jugador peruano aún en esta derrota -más que con una natural bronca-, con la paz que se puede creer, en lo que se viene en el futuro cercano. Como que hoy comenzamos a volver por nuestros pasos perdidos...que la vieja usina del fútbol peruano vuelve a echar humo. Lo esencial es invisible a los ojos. (©BLOGGER, Por Carlos Suárez)

 


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