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Internacional Tras ocho meses de negociaciones secretas, Washington y La Habana restablecen relaciones diplomáticas.

EE.UU. - CUBA: El Gran Salto

4 imágenes disponibles FOTOS 

EE.UU y Cuba

El restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba polarizó a la comunidad cubana de EE.UU.

Con una llamada telefónica al canciller Gonzalo Gutiérrez, el gobierno estadounidense le hizo saber anticipadamente al peruano –como ocurrió con otros de la región– sus planes inminentes para dar un histórico golpe de timón en la geopolítica regional.

La diplomacia silenciosa del gobierno de Barack Obama terminó con el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Los resultados comenzaron a ser inmediatos.

El sábado 20 se conoció que el acuerdo contemplaba la liberación de un número indeterminado de presos políticos en la isla. Información no oficial daba cuenta de 53 de un total aproximado de 100.

Ese mismo día, Raúl Castro se dirigió a su país en un mensaje televisado nuevamente. Presentes en el auditorio se encontraban los tres espías que purgaban sentencia en Estados Unidos y que también pudieron ser liberados en virtud del anuncio hecho en simultáneo por Obama y Castro el miércoles 17.

El presidente cubano prometió acelerados cambios económicos para el 2015 pero advirtió que irían en la dirección de un “comunismo próspero y sustentable”.

Estas son las claves para entender lo que se viene después del remezón.

PELIGROS Y OPORTUNIDADES

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU ha abierto un proceso en extremo complejo.

Lo que resultaba insostenible para Cuba era el statu quo.

La dinámica de los acontecimientos conduce a plantear, con alto grado de probabilidad, una implosión del régimen venezolano, el cual tendrá impactos negativos en cadena, especialmente en los países del Caribe y Nicaragua.

La supresión del subsidio petrolero de Venezuela a Cuba tendría un alto costo económico y político para el régimen de Cuba.

Desde el ascenso de Raúl Castro al poder en 2008, se han ido adoptando, con exasperante lentitud, algunas medidas para dinamizar la economía de la isla. El restablecimiento de relaciones con EE.UU. acelerarían esos procesos, lo cual permitiría amortiguar el golpe de un recorte de la ayuda en petróleo.

ECONOMÍA CUBANA

Hay datos que indican que el incipiente sector privado cubano comprende hoy 500,000 personas y las cooperativas agrícolas a otro tanto. En otros términos: todo lo que estimule la actividad económica privada y cooperativa será positivo, especialmente si se reduce el estatismo asfixiante. El interés de empresas extranjeras en las actividades económicas en Cuba es un signo alentador.

En tiempos recientes se han abierto ciertos espacios para la crítica política al régimen, así como ahora se acepta la posibilidad de salir y regresar a Cuba. La apertura, sin embargo, es extremadamente precaria.

Existe el peligro que, en este aspecto, se produzca una cierta liberalización económica manteniendo un sistema rígido, vertical y autoritario en lo político tal como es en China.

En un proceso de esta complejidad, resultaría recomendable que existiera un seguimiento de parte de instituciones para apoyar los aspectos positivos y advertir sobre los rasgos negativos que deban evitarse. Se ha hablado del apoyo que podría brindar la ONU.

Debería considerarse, también, un papel para la OEA –otrora llamada por Fidel “el ministerio de colonias”– para aportar su experiencia en materia de democracia y derechos humanos. En gran medida, un papel para este organismo dependerá de la forma en que evolucione la crisis venezolana y la forma en que vayan orientándose las relaciones de Cuba con Estados Unidos.

Un elemento importante de ese proceso será la elección del nuevo Secretario General de la OEA. Más que nunca será necesario contar con una persona experimentada en negociaciones complejas y que haya participado en procesos que redundaron en la defensa de la democracia y los derechos humanos.

El candidato que reúne estas características es el guatemalteco Eduardo Stein, quien ha sido vicepresidente de su país y tuvo una destacada participación en la observación electoral en el Perú, en tiempos de Fujimori, y en la crisis de Honduras.

UNA VISIBLE AUSENCIA

En el barullo que siguió al anuncio hay una ausencia atronadora: la de Fidel. ¿Dónde está Fidel Castro en este proceso? Solo en las declaraciones de sus admiradores.

Raúl invocó su nombre como guía en el discurso simultáneo al de Obama el 17 pasado. También lo han mencionado Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, Rafael Correa, de Ecuador y Evo Morales, de Bolivia. Cristina Kirchner, de Argentina, procedió con desenfado de adolescente rebelde cuando señaló que “EE.UU. tardó 53 años en darle la razón a Fidel Castro”, para agregar, refiriéndose al presidente Obama, que “si este hombre pasa a la historia, será por esto”.

Imposible descifrar en qué le dio la razón EE.UU. a Fidel. (Escribe: Luis F. Jiménez)

Los Acuerdos

- Establecimiento de bancos en Cuba y el pago con tarjetas de crédito y de débito.

- El desarrollo y generalización de Internet.

- El turismo será flexibilizado.

- Aumento del monto de las remesas a Cuba de US$ 500 a US$ 2,000 por año.

- Exportación a Cuba de materiales de construcción o equipos para empresas privadas.

-Medidas de estímulo a la producción agrícola.

- Se espera que flexibilice la salida y entrada de los cubanos a la isla, y fundamentalmente, el cese de los hostigamientos a los disidentes como del que son víctimas las Damas de Blanco, agrupación que reclama por la situación de sus familiares presos, así como la libertad en el corto plazo de los detenidos por razones políticas.

En la Danza


La comunidad cubana en EE.UU.

El remezón del restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos ha levantado una polvareda que demorará en asentarse.

“Obama es el peor negociador de la historia de EE.UU.”, según la destemplada reacción de Marco Rubio, senador republicano por Florida y posible precandidato a la presidencia en 2016.

Tanto John Bohener, líder republicano de la Cámara de Representantes, como Mitch McConnel, jefe de la mayoría republicana del Senado, han voceado su oposición al acuerdo y, con matices, amenazan con rechazar la confirmación del embajador que designe Obama o el levantamiento del embargo comercial a Cuba que requiere una ley del Congreso.

Jeb Bush, exgobernador de Florida y posible candidato republicano a la presidencia, también denunció el acuerdo. El influyente senador demócrata Robert Menéndez, actual presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, comparte el rechazo de los republicanos.

En cambio, Hilary Clinton, eventual candidata demócrata a la presidencia, apoyó la medida de Obama con energía.

Para los primeros exiliados cubanos y aquellos que salieron de Cuba perseguidos por el gobierno de los Castro el acuerdo es una “infamia” de Obama.

Sin embargo, hay una porción importante de la comunidad cubana, en Florida o en Nueva Jersey, fundamentalmente, que abogan por el cese de la confrontación y el compromiso para ir resolviendo los problemas.

La Iglesia Católica y los países de América Latina y El Caribe coinciden con esa posición.

El cambio que supone el restablecimiento de relaciones tendrá el efecto de un tsunami económico y social que deberá reflejarse en el ámbito político.
La proximidad de EE.UU. y Cuba y la activa vinculación de la comunidad cubana con sus familias y regiones de origen contribuirán a este desarrollo.

 


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