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Nacional Tras años de denuncias contra madereros ilegales en Ucayali, cuatro comuneros asháninkas pagaron con la vida la brutalidad de la ilegalidad.

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Edwin Chota Valera

Edwin Chota Valera dedicó la última década en combatir a madereros ilegales y alcanzar la titulación de su comunidad.

Hace más de una década que el líder asháninka Edwin Chota (53), jefe de la Comunidad Nativa Alto Tamaya-Saweto (distrito de Masisea, Ucayali), era activo oponente de la tala ilegal en la región y uno de los principales militantes en la búsqueda de la titulación del territorio de su comunidad, gestiones que empezaron en el 2002.

El primero de septiembre del 2014, Chota y otros tres líderes asháninkas de la misma comunidad (Leoncio Quinticima, Jorge Ríos y Francisco Pinedo), fueron asesinados en Ucayali, cerca de la frontera con Brasil (ver mapa). Pero la historia empieza diez años atrás con las denuncias de Chota acusando directamente a los madereros ilegales. Fue entonces que Chota empezó a recibir amenazas de muerte,

En agosto de 2005 Chota, presentó una Solicitud de Garantías Personales ante el Prefecto del Departamento de Ucayali. Pidió protección para él y sus familiares a raíz de las amenazas de aquellos madereros. Un año después, en una carta presentada ante el Instituto Nacional de Recursos Naturales, denunció que Manuel Jesús Ríos Pezo estaba talando madera ilegalmente en el territorio de Saweto. Ríos Pezo también había amenazado de muerte a los dirigentes locales. En el 2008 y en otra denuncia ante el INRENA, el líder asháninka nombró individualmente a los madereros y agregó que contaban con armamento sofisticado. Para el 2010, dichos madereros ya habían disparado con armas de fuego en contra de la propiedad de la comunidad, hecho que fue puesto en conocimiento de la PNP y de la Defensoría del Pueblo.

RADAR MADERERO

Entre enero de 2011 y mayo de 2014, los comuneros de Alto Tamaya-Saweto utilizaron un GPS para georreferenciar una fracción de la madera que había sido extraída de su territorio comunal por madereros ilegales. Lo que encontraron fueron diez tipos de madera separadas en 375 trozas (de un promedio de tres metros de largo), 25 árboles talados y 67 tocones (ojo, solo georreferenciados desde 2014). Los autores: ocho patrones habilitados que operaban en catorce campamentos madereros, todos ellos georreferenciados.

Por esa razón –y por una reunión solicitada por Edwin Chota– en mayo de este año la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Ucayali pidió al OSINFOR (Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre) intervenir en las dos concesiones que se sobreponen a la comunidad: ECOFUSAC, que le debe al Estado peruano US$ 118,260.97; y ‘Ramiro Edwin Barrios Galván’, que no ha presentado Planes Operativos Anuales de Manejo Forestal desde el 2010 y que le debe al Estado US$ 57,504.37, –ambas están inactivas–, y a la concesión ECOFORTA SAC, que colinda con Saweto. Luego de la revisión, OSINFOR recibió un informe de tala ilegal dentro de las concesiones con un anexo de 67 puntos de GPS indicando lo expuesto anteriormente por Chota, además de la existencia de cuatro campamentos madereros ilegales.

Dado que la Dirección Regional Sectorial de Agricultura Ucayali ya había completado en etapas técnicas el proceso de titulación de Saweto, anular estas concesiones era la última fase para su titulación.

Según un Informe Socioeconómico y Poblacional de la DRSAU (Dirección Regional Sectorial Agricultura Ucayali) en el 2013 –que recopiló la historia de denuncias por madereros en contra de los líderes de Saweto– las concesiones forestales inactivas sobrepuestas a dicha comunidad han facilitado el ingreso de madereros ilegales.

CARAS Y NOMBRES

Como si fuera poco todo lo expuesto, el 23 de abril pasado la comunidad entera mandó una carta al ingeniero Marcial Pezo Armas, Director Ejecutivo Forestal y de Fauna Silvestre Ucayali, denunciando lo siguiente: “En el sector de la cabecera de la quebrada Cañanya, afluente del río Putaya, se encuentra depredando Walter Ponce, quien manifiesta haber sido enviado a trabajar por estos lugares en condición de habilitado por José Estrada Huayra”, revela el texto.

En abril del 2013, Scott Wallace, periodista de la revista National Geographic, reportó ciertos documentos oficiales de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Pucallpa, en los que Edwin Chota y Jorge Ríos exponían que Hugo Sorio Flores, maderero ilegal que opera cerca a Saweto, le advirtió a Chota que “alguien de Saweto va a morir y te voy a denunciar como traficante de droga”.

El 13 de agosto pasado 2014 dos ingenieros de OSINFOR viajaron a Saweto, hicieron su supervisión de las concesiones de ECOFUSAC, ECOFORTA SAC y ‘Ramiro Edwin Barrios Galván’ y volvieron a Pucallpa el 30 de ese mes. Dos días después, los cuatro comuneros fueron asesinados. Hasta el cierre de edición, los familiares de las víctimas aún esperan las muestras de ADN para identificarlos. Los madereros mencionados siguen prófugos.

 


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