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Internacional Politólogo Stephen Haber documenta el rol determinante de los políticos en el desplome financiero.

La Crisis Secreta

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Stephen Haber

“En ningún país del mundo existe el Estado separado del sistema bancario”. Haber pasó por Lima invitado por GRADE y el IEP.

Ándele”: Stephen Haber se despide con un apretón de manos y la evidencia de los constantes viajes que hace a México.

Este profesor de Ciencia Política e Historia en Stanford ha recibido todos los reconocimientos que imparte esa universidad. Se pasa la vida investigando sobre las instituciones políticas y económicas, y su rol en el bienestar o retraso de las poblaciones. Su actual campo de estudio está en la relación entre geografía, clima y los incentivos para crear un Estado limitado que proteja las transacciones y facilite el intercambio comercial (EE.UU. y Europa occidental) u otro fuerte y centralizado que sirva como seguro frente al embate de la naturaleza (“Egipto no ha experimentado con la democracia en 5 mil años”).

Los bancos son una piedra angular en esa historia de las instituciones.
“En ningún país del mundo existe el Estado separado del sistema bancario”, aclara Haber, que pasó por Lima invitado por GRADE y el IEP al seminario Hacia un Desarrollo Inclusivo y Sostenible en América Latina. “Siempre han sido integrados. Uno necesita al otro”.

Su conocimiento de esta región se pone de manifiesto en su último libro (coescrito con Charles Calomiris) Fragile by Design: The Political Origins of Banking Crises and Scarce Credit (2014), que repasa la evolución bancaria de Brasil, México, Estados Unidos, Inglaterra y Canadá; además recalar en las constantes crisis de un país como Argentina.

Pero el trabajo, que según The New York Times “merece convertirse en un clásico”, ha llamado la atención en su país por revelar que la última crisis de la que el mundo todavía no se recupera fue producto, esencialmente, de negociaciones entre banqueros y políticos.

–Se tenía entendido que la crisis financiera del 2008 fue consecuencia del desmonte de las regulaciones que comenzó en el gobierno de Ronald Reagan. Ustedes tienen otro punto de vista. ¿Cuál es?
–A la clase política le gusta decir que la crisis fue por la desregulación pero es completamente falso. La regulación que hubo hasta los 80 protegía las rentas monopólicas de los bancos y hacía inestable al sistema. Ni siquiera podían abrir sucursales en un mismo Estado. La crisis de ahorros y préstamos (savings and loans) terminó por desmantelar este sistema de obstáculos a la competencia y permitirle a los bancos abrir sucursales. La visión era tener un sistema bancario más parecido al de Canadá, que nunca ha tenido una crisis desde 1839.

–Pero, como se lee en el libro, Canadá era mucho más concentrado: pocos bancos, más grandes.
–Pero no se les permitía hacer un cartel y se les obligó a competir fuertemente. A la hora de desmontar estos monopolios locales en Estados Unidos, la Reserva Federal, que es el Banco Central, decidía quién puede comprar un banco y quién no. Para los líderes de grupos populistas era una oportunidad de obtener préstamos baratos para los pobres a cambio de hacer lobby para que los bancos tuvieran sus procesos de aglomeración. Construyeron un sistema de intercambio de crédito por apoyo a las fusiones. Pero los bancos no están en el negocio de darle crédito a gente riesgosa. Por eso los líderes populistas tenían que ir al Congreso y demandar que las paraestatales Fannie Mae y Freddy Mac (FM y FM) compren estos créditos.

–¿De cuándo hablamos?
–Las negociaciones comenzaron a fines de los 80 y hacia 1994 en el gobierno de Bill Clinton la figura ya estaba en marcha. Aunque FM y FM tenían accionistas privados su vinculación con el gobierno era total. Ellos comprarían los créditos pero a cambio exigieron operar con muy bajos niveles de capital de garantía. Hasta el 2006 era posible obtener una hipoteca sin enganche y sin mostrar documentos de salario. No income, no documentation. Tuvimos un sistema sin capital y con altos niveles de riesgo. No tenía que ver con la desregulación. Tenía que ver con una regulación que incentivó la corrupción generalizada, incluyendo de la clase media norteamericana.

–¿Que atañe tanto a demócratas como republicanos?
–Fue bipartidista.

–¿Cómo ha sido recibido el libro por el establishment político?
–No les gusta.

–Pero la prensa especializada lo ha celebrado.
–Gracias a Dios hemos sido bien recibidos en los periódicos. Pero a la parte de la opinión política norteamericana aliada con el partido demócrata no les gusta nuestro mensaje. Por eso tenemos tantos pies de página en los capítulos 7 y 8. Todos los acuerdos y reuniones están documentados.

–¿No les podrán hacer la crítica al comentadísimo libro sobre la desigualdad de Thomas Piketty, donde se han cuestionado las cifras?
–¡Exacto! Hay un dicho en inglés: Nunca debes llevar un cuchillo a un tiroteo. Fueron más de 300 los tratos formales entre grupos populistas y bancos.

–Todo terminó en los mergers. Es decir, en un proceso de concentración.
–Un sistema bancario concentrado es generalmente más estable. El problema es que para concentrarse había la necesidad de hacer tratos con grupos populistas. ¿Cómo es posible que un grupo populista como Acorn (que cayó en bancarrota en el 2010) promoviera la concentración bancaria? En vez de decirle al gobierno que haga programas de educación y subsidios le dijeron a la gente, vamos a darle el chance de ser el dueño de su propia casa. La probabilidad de que pudieran pagar la hipoteca era muy baja. Era una tragedia. Les decían que para subir su posición debían apostar. Y a la clase media le presentaban el sistema como un triunfo.

–En otro tema, un libro que usted publicó en 1996 estudiaba por qué América Latina se quedó atrás.
–Tenía que ver con el fracaso de las instituciones fundamentales construidas desde el siglo XIX, más con un proceso interno que con la influencia externa de Estados Unidos.

–¿Cree que la mejora desde entonces se debe básicamente al precio de los commodities?
–Países como el Perú se han beneficiado enormemente del boom de China, especialmente en los últimos 10 años, con ritmos de crecimiento superiores al 6%. Hoy la economía china se desacelera y el gobierno emitió recientemente un paquete reactivador. Hay mucha incertidumbre. En ese sentido no ha cambiado mucho porque en los siglos XIX y XX también hubo épocas de boom. Lo que sí ha cambiado es la lenta democratización del continente. Está en sus inicios.

–¿Sería suficiente para amortiguar una caída?
–Si baja la economía china, va a bajar la de Perú. Pero lo que ha cambiado es la formación de un proceso de instituciones democráticas basada en la competencia de las ideas. Hay un crecimiento del capital humano. La transparencia de hoy era impensable hace 25 años. Las expectativas de la gente siempre son muy altas y cuando se sube son altísimas. La creación de instituciones fuertes que protegen la democracia, que limitan el poder del Estado y permiten la competencia es un proceso larguísimo. En EE.UU. y Europa duró siglos. Cuando la gente critica la institucionalización de América Latina diría que aquí tiene muy poco tiempo. Pero está en marcha.


¿En qué trabaja actualmente?
Participo en un proyecto en el que demostramos que las instituciones surgen para mitigar un problema fundamental del pasado: la incertidumbre y escasez de comida. Básicamente había 3 maneras según los obstáculos geográficos, topográficos y climatológicos. Una era la de Estados Unidos y Europa occidental, donde se resolvía por intercambio local y regional de bienes de consumo. Las instituciones necesarias eran las que permitían las transacciones entre agentes económicos, un Estado limitado en su autoridad porque un Estado que protege las transacciones también puede robarlo todo.

Eso nos recuerda que el origen de la banca está totalmente ligado al Estado y la política.
Oh, sí. Absolutamente. Esa estrategia solo funcionaba con tres condiciones: cosecha de productos agrícolas que se puedan almacenar, costos bajos de transporte para mover los productos y que los choques de clima sean idiosincráticos, no agregados.

¿Qué quiere decir eso?
Un monzón (lluvia amazónica) es un choque agregado, afecta a todos a la vez. Si todo el mundo está inundado no se puede intercambiar. En Europa occidental y EEUU puede llover en un sitio y a 30 kilómetros no. Los ríos se mueven muy lentamente y son navegables. La producción se orienta a los cereales. Muy interesantemente, en Francia antes del siglo XIX la mayor parte del tiempo de un campesino francés no era dedicado a la producción agrícola. Estaban produciendo zapatos y tejidos porque se especializaban para el intercambio con otras aldeas. Quiere decir que los incentivos para la población son dos: uno es especializarse en el capital humano y el otro es construir un Estado para proteger el intercambio pero a la misma vez limitar su poder. Siempre me ha resultado muy interesante que los parlamentos europeos nacieran ya en el siglo XI.

En el origen del Estado está la tensión entre regulación y libertad.
Desde el principio. Imagínese la comparación con Egipto. Los choques no son locales e idiosincráticos, son agregados. El nivel del río Nilo es en función del monzón de Asia del sur por el que hay lluvia en Sudán. No se podía mitigar el problema de incertidumbre por intercambio local y necesitaban un Estado fuerte, centralizado, que sea una especie de seguro capaz de enfrentar a cualquiera que quiera robar los productos almacenados y le cobre los impuestos a los campesinos según el nivel del río que lo tenían totalmente estudiado. Egipto ha existido como territorio definible desde 3000 antes de Cristo. En 5 mil años nunca ha experimentado con democracia. Tenían otros incentivos para las instituciones básicas y no había incentivos para el capital humano en buena parte de la población. Así también eran India, Mesopotamia y China. La tercera manera de mitigar esta incertidumbre existió en las zonas tropicales. Hay mucha lluvia, no se puede almacenar por mucho tiempo. Se pueden dejar productos bajo tierra como el camote pero eso implica pobre productividad y densidad de población muy baja. ¿Cuál era el rol de las instituciones en una sociedad así? Eran debilísimas. Lo único que se podía controlar eran los humanos.

¿Qué le dice la geografía del Perú, con una sierra de geografía tan difícil y tradición colectivista?
Uno de los problemas fundamentales siempre tuvo el Perú era el alto costo de transporte. Los lugares que desarrollaban instituciones para proteger las transacciones eran de muy bajos costos de transporte. Un mapa topográfico de Estados Unidos y Europa Occidental muestra redes de ríos lentos navegables y superficies planas. Quiere decir que los fundamentos geográficos permitieron el intercambio, incluyendo la época antes de la llegada de los europeos. Tienen planos costales anchos. El resto del planeta no es así. Perú tiene un plano costal angosto y luego están las montañas. México igual. Para mitigar la escasez por intercambio se requerían otras soluciones. Una puede ser el colectivismo, que no es la base de instituciones que protegen el intercambio. Por eso la economía que se desarrolla desde ese punto de inicio es muy diferente.

Desde la otra perspectiva surgen las libertades individuales y la propiedad.
Y también la resistencia al Estado.

¿De ahí sale la tradición del actual Tea Party?
Viene de un populismo norteamericano que tiene su origen en la época colonial. Cuando llegaron los primeros ingleses la visión de la oligarquía era renacer el feudalismo en América del Norte. Era organizado como en Brasil, donde un gobernador era un patrón feudal con toda la tierra como su propiedad personal. Baltimore se llama así porque todo el Estado actual de Maryland fue una donación del rey a Lord Baltimore. Pero desde el principio hubo una resistencia a ellos porque podían cultivar productos que era posible almacenar bajo economías de escala. Los oligarcas necesitaban a estos finqueros para poder protegerse de los franceses y sus aliados indios. De hecho, por ley, el ciudadano tenía que tener un rifle en la casa.

Ahí estaban los precursores de la National Rifle Association (NRA).
Sí, desde el siglo XVII. Por eso, dos siglos antes de la libertad del voto en Inglaterra, estos campesinos tenían libertad de voto en las colonias, incluyendo las mujeres. Una organización social completamente distinta. Los incentivos económicos eran totalmente diferentes. Votaban por tipos como ellos en las legislaturas coloniales para proteger sus intereses y propiedades. (Entrevista: Enrique Chávez)

 


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