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Actualidad La pesca en juego en la zona de controversia y el gran industrial acusado de “aportes” a congresistas.

Ancha Veta

3 imágenes disponibles FOTOS 

Pesca en Juego en la zona  de controversia

La anchoveta migra de Perú a Chile. Jurel del norte, en cambio, viaja hacia el Perú.

La apuesta del ariqueño anónimo superó a todas las demás. Borracho como estaba, desafió a subirse en una de las embarcaciones peruanas retenidas en el puerto y llevarla de vuelta a su país.

Los demás juerguistas no le creyeron. Pero la mañana del 19 de diciembre, cuando la Armada chilena hizo el repaso de rutina, encontraron que faltaba uno de los barcos intervenidos por cruzar los límites de pesca acordados.

“Giovanna” flotaba calma en las aguas de Ilo.

En el muelle Prat quedan 12 embarcaciones peruanas que cruzaron el paralelo 18º 21’03, la expresión del límite defendido por Chile que recorta abruptamente las 200 millas de mar de Grau. El kilómetro de tolerancia entre lado y lado es llamado por los pescadores “agua de nadie”.

Las multas que les ha impuesto la marina chilena para devolverlas suma más de 18 millones de pesos: casi US$ 35 mil. Y falta saber el monto de la penalidad determinado por la justicia ordinaria.

Los que no han reunido el dinero –como Amir Cruz, dueño del “humalista” Locumba II– reciben la asistencia de sus pares chilenos con un galpón para dormir y trabajos de faena –desconche, pique de hielo– por los que ganan menos de US$ 15 diarios.

Según declaró a radio Bío Bío el presidente de los pescadores artesanales de Arica, Sergio Guerrero, entre el 2011 y el 2013, 63 barcos peruanos violaron el límite. Los chilenos, dice, solo lo hicieron dos veces.

¿Puede cambiar esta realidad con el próximo fallo de la Corte Internacional de Justicia?

Aquí la pesca es clave.

VISITA DE EMERGENCIA

El lunes 20, el canciller chileno Alfredo Moreno y el ministro de Economía Félix de Vicente realizarán una visita a Arica para tratar las posibles consecuencias del fallo con esta comunidad de 200 mil habitantes, cuya economía depende en un 60% de este rubro.

El diario La Tercera cifra en 2 mil los puestos de trabajo derivados de esta actividad. Las principales especies capturadas son albacoras, palometas y tiburones, cuyas aletas son vendidas a compradores chinos.

Los pescadores chilenos calculan que el 90% de su espacio de trabajo desaparecería si es que la CIJ le da la razón al Perú en su pretensión sobre el llamado “triángulo interior” de casi 38 mil kilómetros cuadrados.

Pero sus relaciones con los vecinos son mejores que con quien representa a la gran pesca en este partido: el magnate Roberto Angelini.

Cuadro de Pesca TM

Estimado de capturas anuales en la zona en controversia, según Sociedad Nacional de Pesquería.

LA RED DE ANGELINI

La semana pasada, el Consejo Nacional de Defensa de la Pesca que agrupa a unos 50 mil pescadores artesanales exigió derogar la ley que entró en vigencia hace un año y que, argumentan, recorta en la práctica su capacidad de captura en más de un 50%.

La ley ha sido criticada por privatizar las cuotas de pesca industrial de siete grandes conglomerados, siendo el más grande el de Angelini, que controla el 51% del negocio en el país y es la tercera pesquera industrial del mundo (la peruana TASA del grupo Brescia es la primera, por cierto).

La prensa denunció que este grupo sobornó a congresistas, bajo la figura de aportes de campaña, para que voten a favor de la ley. Ello provocó, en mayo último, la renuncia del gerente general del grupo, Francisco Mujica.

Angelini, mientras tanto, ha sido un actor relevante en la estrategia de Chile ante La Haya. No solo declaró su cerrada oposición a “ceder un centímetro de mar al Perú” (CARETAS 2316 – El Clima de Santiago) , sino que también facilitó información a la diplomacia sobre el ejercicio “de hecho” del control chileno sobre el territorio en disputa.

Actualmente Corpesca –la principal empresa del grupo– es la única con planta procesadora en Arica. La única otra gran empresa que opera en la zona, con una proporción de 1 a 4 frente a Angelini, es Camanchaca.

Según las cifras del conglomerado, en el mencionado triángulo capturan entre 270 mil y 320 mil toneladas de anchoveta al año para elaborar harina de pescado, lo que representa el 30% de los ingresos del grupo.

LOS NÚMEROS DE LA SNP

Los cálculos peruanos son distintos. CARETAS accedió a un informe terminado el 9 de enero por el experto Ulises Munaylla de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP). Allí se estima que la captura anual en el área de controversia sería de 206,500 toneladas (ver desagregado en el cuadro).

Señala que, en el caso peruano, “el impacto en la pesquería de anchoveta comprendería un área muy reducida consistente en un pequeño triángulo pegado a la costa hasta aproximadamente 50 millas como promedio”. En términos relativos, el impacto en jurel y caballa sería mayor ya que “se cerraría el acceso por parte de Chile a esta pesca” en las regiones de Arica y Parinacota e Iquique.

La pesca artesanal de la zona presenta un número importante de variedades pero con poco volumen total. El hecho de ser “un litoral principalmente interameral y rocoso, con un zócalo continental estrecho” limita la actividad a las tres primeras millas de la costa.

Mejores perspectivas hay para la pesca artesanal de altura (ver “transzonales” que incluyen perico, tiburones y pez espada, además de pota), actualmente limitada por “las restricciones y controles implantados por las autoridades chilenas”.

Cabe destacar que los armadores del sur se consideran los más perjudicados por el controversial decreto supremo 005-2012 emitido por Produce, que limita la pesca industrial de anchoveta a partir de la milla 7, cuando según la SNP esa especie se mueve solo hasta la milla 5 en esa zona de la costa.

Alberto Borea, abogado del gremio, denunció en marzo último que la medida terminaba por beneficiar al vecino del sur. “¿Para qué vale que ganemos nosotros La Haya si al final de cuentas el mar va a seguir siendo explotado por Chile?”, se preguntó.

Mujica, el exgerente de Angelini, había explicado que “este triángulo que está en disputa representa toda la anchoveta que migra desde Perú hacia Chile y que después se junta con los stocks nacionales”.

En las memorias del 2012 de la empresa, las últimas disponibles, Angelini advierte que “la resolución final de este proceso podría afectar una zona de gran riqueza marina, localizada frente a Arica, donde nuestra Empresa efectúa su actividad pesquera haciendo soberanía y contribuyendo al desarrollo de la zona desde hace varias décadas”.

Calmadas las aguas, ¿podría ocurrir que Angelini haga caso al consejo que le dio en noviembre del 2012 el peruano Juan Antonio Raffo, del Consejo Empresarial Perú-Chile, y que el ex gerente Mujica descartó por el “nacionalismo” de estos lares?

Raffo le recomendó “comprarse una pesquera en Perú y así pescar en aguas territoriales de los dos países”.

LICENCIAS EN LA MIRA

Una callada tormenta diplomática se desató cuando, en junio pasado, CARETAS 2287 - Ejecución en Marcha - reveló que, tras bastidores, ambos países adelantaban la conformación de comisiones de ejecución del fallo y que, por el lado peruano, ya había sido seleccionado el almirante AP en retiro Carlos Gamarra.

La negociación de nuevas licencias de pesca figuraba entre los principales temas para discutir.

La filtración provocó una molesta reacción de la diplomacia chilena, que le puso reversa al proceso. Aparentemente, era demasiado temprano para ventilarlo.

No se sabe si hoy esas comisiones retomaron su camino –el presidente Ollanta Humala dijo en diciembre que recién se conformarían conocido el fallo– pero resulta claro cuál será el primer tema de la agenda si el paralelo chileno es alterado de alguna manera por la CIJ.

El senador socialista Fulvio Rossi, que representa a las regiones del norte de ese país, declaró el viernes 10 que, independientemente de los plazos de ejecución “Perú ha sido claro en señalar que los acuerdos de la década del 50 eran limítrofes y no pesqueros. Chile debe defender eso, sea cual sea el fallo, sin importar si es adverso. Esto no puede significar un deterioro en la calidad de vida de la gente del norte. Los límites con respecto de la pesca tendrán que seguir vigentes. En eso el Perú se pisó la cola”.

El 27 se sabrá quién se pisó la cola y quién mordió el anzuelo.

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