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Actualidad A 11 días del momento de la sentencia en La Haya, se asienta la garantía de su ejecución. Pero también suben los decibeles.

La Haya: Cueca Regresiva

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Piñera y reunión con expresidentes

Sebastián Piñera se reunió el viernes 10 con los expresidentes Patricio Aylwin, Ricardo Lagos y Eduardo Frei.

La administración de las expectativas es el delicado escenario donde la atención se concentra de aquí al 27 de enero.

A propósito de la propuesta del expresidente Alan García, que instó en esa fecha a “embanderar las viviendas y el izamiento del pabellón nacional en las plazas principales”, un grupo de parlamentarios chilenos salió el frente el lunes 13 para criticar el que consideran como el “exitismo” que se vive en el Perú.

García, que tanto cuidaba sus términos desde Palacio de Gobierno, ahora invierte el papel de carbonero con el exantichileno Ollanta Humala.

Tras participar en una reunión con el presidente Sebastián Piñera en el que líderes parlamentarios chilenos analizaron la sensible coyuntura, el senador Hernán Larraín comentó que “veo cierto triunfalismo en Perú que puede ser muy dañino, porque si no se cumplen sus expectativas esas frustraciones pueden tener consecuencias malas, no solamente internamente en el Perú, sino que también en las relaciones de ambos países”.

La respuesta aporta su cuota a la guerra fría de nervios que se librará hasta el momento de la lectura de la sentencia.

Pero en los pasillos diplomáticos del centro histórico de Lima las palabras de Larraín parecen encontrar cierto eco.

El equipo jurídico en Torre Tagle es consciente de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) no le da totalmente la razón a uno de los países. Y así lo recordó Eduardo Ferrero, uno de los abogados peruanos que ha participado en la elaboración de la estrategia, el martes 14 en RPP.

Ya se ha dicho hasta el cansancio que cualquier alteración del statu quo significa ganancia para el Perú. Si la CIJ no acepta que los tratados de 1952 y 1954 son estrictamente de límites, como pretende Chile, se abre toda una gama de posibilidades en el trazo de la frontera marítima.

Y no porque los jueces tengan vocación de dibujantes creativos, sino porque los argumentos de ambas partes suelen encontrar cabida en el equitativo razonamiento final (ver los casos de Nicaragua frente a Colombia y Honduras).

Hasta ahora resuena por Torre Tagle la pregunta que el juez marroquí Mohamed Bennouna formuló en los alegatos orales:

“¿Consideran ustedes, en tanto signatarios de la Declaración de Santiago en 1952, que podían en esa fecha, conforme al Derecho Internacional General, proclamar y delimitar una zona marítima de soberanía y jurisdicción exclusivas sobre el mar que baña las costas de sus respectivos países, hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las diferidas costas?”.

Con el misterio a punto de ser resuelto, no es sorpresivo que los actores políticos involucrados invoquen una unidad nacional de la que, a la vez, todos jalan mar para su molino.

El contraste aparente lo puso Santiago con las reuniones que el presidente Sebastián Piñera ha mantenido con su sucesora electa, Michelle Bachelet, y los expresidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos quienes, afortunadamente, no repitieron las declaraciones altisonantes de noviembre del 2012, cuando se pusieron abiertamente del rebelde lado colombiano conocido el fallo que favoreció a Nicaragua. (CARETAS 2260 – Tranquilos Ellos Deciden)

Los antecesores –todos de la Concertación– se sientan a conversar sobre los escenarios con el actual mandatario en señal de la continuidad de políticas de Estado.

Los tres antecesores vivos de Ollanta Humala, en cambio, no parecen en condiciones de protagonizar un encuentro similar en el Salón Dorado. Uno está encarcelado. El aliado del gobierno que se ahoga en millones de dólares y contradicciones insostenibles enfrenta riesgos que pueden ir más allá de la jubilación política. El tercero es un objetivo a liquidar por el partido de gobierno.

Y todos se han dicho barbaridades entre sí.

Pero la comparación no nos debería resultar tan odiosa. Resulta ingenuo pretender que la dinámica política –el “ruido” que le dicen ahora en el Perú, como si la democracia fuera un templo budista– se congele para no mostrar grietas en el frente monolítico.

Que lo digan sino los gremios peruanos, que comenzaron la semana del chilcano desde Playa Blanca y se fueron con todo contra Humala (ver Mar de Fondo) mientras sus pares del sur ofrecían la garantía más contante y sonante para ejecutar la sentencia. (CARETAS 2316 – El Clima de Santiago)

Porque, en contraparte, todo gobierno tiene su Tarud. Como el parlamentario halcón –de nombre Jorge– que asegura que García saca la bandera porque le soplaron el fallo y demanda un referéndum si las cosas no salen bien.

En Chile la derecha se ha dado de alma luego de la derrota electoral. Andrés Allemand, el exministro de Defensa al que tampoco le gustaba el Perú, se ha ido tras la yugular de Piñera, el presidente que deberá enfrentar la sentencia y de repente tragarse un buen sapo.

Hoy el mandatario chileno reitera que ambos países son “respetuosos del derecho internacional y de los tratados internacionales. En consecuencia, cualquiera que sea el fallo, tendremos que implementarlo de buena fe y en plazos razonables”.

Michelle Bachelet, en cambio, no ha sido tan explícita sobre la ejecución del fallo, sea cual sea.

Durante la campaña Piñera le recordó a Bachelet que la demanda la presentó el Perú durante su gobierno, como reclamándole por el presente griego.

En el Perú, quizá con más culantro y menos ascendente prusiano, es otra el examen de ADN para descifrar esta paternidad.

No puede ser más elocuente el “cabezón” Luis Gonzales Posada cuando decreta el martes 14 que “Alan García es el personaje central en la demanda de La Haya”.

AGP se encuentra listo para la temporada de cosecha. Y el actual presidente cuenta los días para recordarle el principio de su segundo gobierno, cuando toreaba la presentación de la demanda en aras de la buena vecindad y Humala encontró allí una eficaz válvula de presión. A lo que García podrá responderle que por entonces Humala parecía alentar una situación prebélica con un país que, muy probablemente, se integrará todavía más al Perú después del fallo.

¿Alguien puede aburrirse en esta quincena? (E.CH.)

 


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