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Entrevistas Diálogo con Enrique Zileri de CARETAS: El Presidente Ollanta Humala en la mitad de su período.

HUMALA: A MEDIA CAÑA

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Entrevista al Presidente de la República Ollanta Humala

Recuento de hora y media en uno de los salones de la residencia de Palacio de Gobierno.

EZ: Esta entrevista tiene un problema inicial: el entrevistado y el entrevistador están de acuerdo en un tema central que es su oposición al acaparamiento de los medios. Eso puede generar un diálogo muy aburrido…
–OH: Sí, ahí no hay confrontación.

–EZ: Entonces lo único que le pido aquí es que prometa nuevamente que su gobierno no promoverá la regulación estatal de la propiedad de los medios.
–OH: (Asiente).

–EZ: Bien, ¿cuál cree que es la principal razón por la que usted está bajando en las encuestas?
–OH: Hay un conjunto de factores, entre ellos el desgaste natural y propio de todo gobierno.

–EZ: ¿Algo más específico?
–OH. Ya lo señalé antes. El jefe del Estado está para hacer lo que se debe hacer y no para ganar concursos de “Miss Simpatía”, y para consolidar la institucionalidad en el país que está muy debilitada, producto de antecedentes históricos.

–EZ: ¿Quién puede oponerse a eso?
–OH: Ha generado cierta desazón, por ejemplo, la reforma del servicio civil, que es parte de los avances en la reforma del Estado. En el país hay un ambiente de desconfianza. Todos desconfiamos de todos. Determinados sectores de trabajadores del Estado, que siempre han visto que cuando se promulga una ley se hace por un interés mezquino, particular, no el interés nacional. Desconfían aún de nosotros aunque buscamos revertir la costumbre. Bueno, pero hay que avanzar, aunque sea pisando callos. Para hacer tortillas hay que romper huevos.

–EZ: Hablando de sensibilidades adversas, no cree que se ha abierto muchos frentes simultáneos? Está, por ejemplo, el “frente Nadine” (mostrando la edición de CARETAS Nº 2309).
–OH: (Sonríe). ¿Quién habrá hecho esa carátula?

–EZ: Hay mujeres que la aclamarán, pero, como lo ha dicho la propia Nadine, las peores machistas son las mujeres. Además, no pocos se oponen a que la Primera Dama, quien no habiendo sido elegida directamente, tenga tanta presencia política y que ahora sea la presidenta del Partido Nacionalista.
–OH: Nadine siempre ha tenido un cargo partidario. Es cofundadora del Partido Nacionalista. Es miembro pleno del Comité Ejecutivo Nacional desde antes de llegar al gobierno. En el CEN era Secretaria de Relaciones Internacionales…

–EZ: Sin duda, su perfil es diferente al de otras primeras damas del Perú…
–OH: Además, su presidencia del partido no es el caso de expresidentes de la República que, en pleno ejercicio de sus funciones, mantenían la jefatura de sus partidos. No es el caso de congresistas que mantenían la secretaría de sus partidos. No se está midiendo con la misma vara el trabajo de Nadine, que es ad honorem. Los que sí son funcionarios públicos están cobrando plata del Estado y están ejerciendo cargos activos e importantes del partido. Entonces, cuando preguntan, ¿cómo diferenciamos cuándo va como presidenta del partido y cuándo va como primera dama, por qué no le hicieron las mismas preguntas a quienes eran presidentes de la República y también de sus partidos, a los congresistas en similar situación? Nadine no maneja fondos públicos y me ayuda en las tareas que yo le asigno.

–EZ: Esa escena suya juramentando a Nadine no se vio ni con Evita Perón…
–OH: (Sonríe). Es parte de la solemnidad de la responsabilidad del cargo.

–EZ: También tiene otro frente que es el policial. En su afán de desmarcarse del tema López Meneses, ¿no ha sido más duro con la Policía que con las Fuerzas Armadas? El sector se siente zarandeado. Ha cambiado a cinco ministros del Interior y trasladado a un viceministro estrella como Iván Vega de Interior a Defensa. Sumando purgas, ¿no ha estimulado un resentimiento policial basado en rivalidades históricas?
–OH: Creo que no ha habido otro gobierno que haya tratado con más cariño a la Policía. Les hemos hecho un aumento salarial en cinco tramos y estamos cumpliendo con todos los ajustes. En el pasado, los diferentes gobiernos “mecieron” a la Policía y las Fuerzas Armadas con los famosos aumentos de la homologación. Nosotros, a partir del primer año, iniciamos la reforma y modernización de la PNP, reequipándola. ¿Qué gobierno le ha comprado helicópteros modernos y no cualquier cosa? Estamos equipando sus bases, comprando patrulleros, motos, modernizando el Hospital de la Policía, las escuelas de oficiales y suboficiales, y los puestos de vigilancia. Hasta hemos renovado vehículos para los generales y coroneles, lo que no se hacía en años.

–EZ: En otras palabras, ¿considera que la palabra “huelga” es un imposible?
–OH: Es sobre todo ilegal. Que alguien esté jugando con la posibilidad es temerario, peligroso y absurdo. Hoy la Policía Nacional está mejor que antes.

–EZ: Y, sin embargo, quejas no faltan…
–OH: En cuanto al supuesto maltrato, yo en ningún momento he juzgado mal a la Policía, a la que quiero y respeto. Pero también hay que ser severos con aquellos malos policías que por acción, omisión o corrupción hacen quedar mal a la institución.

–EZ: Hay versiones contradictorias de lo sucedido…
–OH: En este caso está claro quién dio la orden y quiénes la continuaron. Está claro que en el lado policial hubo un acto irregular. En el lado del Comando Conjunto no hay ninguna prueba y yo como jefe del Estado tengo que tener un juicio objetivo.

–EZ: Otro ejemplo de frente que confronta su gobierno está en el APRA. Usted rompió fuegos cuando Alan García todavía hablaba muy cordialmente de su entonces nuevo gobierno. ¿No cree que esa animosidad junto a otras contribuyen a su baja en las encuestas?
–OH: Es posible que todas estas situaciones sean factores que resultan a favor o en contra del régimen. Pero si consulta antecedentes históricos, aún con todas esas batallas que se dan en la democracia, este gobierno es relativamente más popular que los dos anteriores en la mitad de su periodo. (*)

–EZ: El tema de la seguridad ciudadana es una de las preocupaciones contrales del país, lo que se acentúa como crítica en su caso por las expectativas que había creado su origen militar. Siendo así la realidad, ¿no le parece por lo menos impropio que un abogado como Roy Gates, que está vinculado a la defensa de un caso de narcotráfico importante, sea el asesor jurídico del Presidente de la República del Perú?
–OH: Mire, si vamos a buscar un abogado que no tenga clientes de ese calibre o algo menor, probablemente no lo encontremos.

–EZ: Ese cliente dejó tres muertos a tiros en una plaza pública de Ica, grave incidente que ha terminado sobreseído el año pasado.
–OH: Evidentemente es un pasivo que tiene el doctor Roy Gates. Se lo he criticado: “¿qué te metes tú con ese tipo de clientes? Que los defienda tu papá porque son de su estudio”/ (Roy Freyre). “Tú eres joven, recién estás empezando”. Lamentablemente es un pasivo.

–EZ: Yendo al pasado familiar, ¿cómo es que del hogar de Isaac Humala, creador del grupo clandestino ‘Cahuide’, de extrema izquierda, surgen dos oficiales del Ejército? ¿Qué fin o aspiración cumplía eso?
–OH: En el seno de mi familia ha habido una pluralidad de ideas, hasta en la religión. Tengo hermanos que son protestantes, otros ateos. En el plano de la política también ha sido así. Obviamente, ha habido una marcada preocupación por los temas políticos y también por la historia y la filosofía, temas que mi padre y madre siempre nos inculcaban. Pero hubo libertad para escoger carreras. Yo me acuerdo con mucho cariño que cuando estaba en quinto de media, mi padre me dio un libro, ‘Arquitecto de ideas’, con las biografías de personajes de talla mundial, como orientación vocacional abierta de por dónde quería ir.

–EZ: ¿Y optó por las armas?
–OH: Yo inicialmente estuve en la Universidad Agraria de La Molina estudiando zootecnia porque estaba impresionado por Charles Darwin y la teoría de la evolución natural. Pero también presente estaba el tema del Ejército. El mayor de mis hermanos postuló a la Escuela Militar de Chorrillo pero no pudo entrar por un problema en la vista. Eso quedó como un clavo, al que se sumó nuestra historia (con el imperio de los incas, la guerra con Chile, etc.) marcando mi vida. Y por eso dejé La Molina y postulé a la Escuela Militar.

–EZ: Pero usted y su hermano Antauro resulta que estaban destinados (¿o programados?) para encabezar pronunciamientos…
–OH: Bueno, mi padre se inclinaba un poco en el sentido de que la vía más directa para llegar a Palacio de Gobierno era la Escuela Militar de Chorrillos. Obviamente, ese pensamiento yo no lo comparto y más porque estamos construyendo una institucionalidad democrática.

–EZ: ¿Locumba no fue un pronunciamiento militar?
–OH: Creo yo que a diferencia del resto de levantamientos militares que ha habido en Latinoamérica, Locumba fue para defender el orden constitucional y no para alterarlo.

–EZ: El ‘Andahuaylazo’ no fue precisamente eso. Llegó a hablar con su hermano cuando estaba alzado en armas.
–OH: Yo lo llamé desde Seúl. Seguía minuto a minuto lo que pasaba. Un compañero militar me dijo que se preparaba una intervención desde el alto mando del Ejército. El mismo comandante general había pedido la cabeza de mi hermano. No iba a salir vivo. Alarmado llamé a mi casa y me dieron un número telefónico para contactarme con Antauro. Antauro es un tipo con mucho carácter y toma sus decisiones, pero le hice reflexionar, y entre atrincherarse, intentar salir de esa ubicación o deponer las armas tomó la mejor opción.

–EZ: En determinado momento la carrera militar le deja de entusiasmar. Pudo postular a coronel y no lo hizo.
–OH: Es que a mí primero la Justicia Militar me da de baja por medida disciplinaria y me mete preso. Después de Fujimori, el Congreso me amnistía, me inserta nuevamente en el Ejército, y una ley establece que debía ser restituido a mi unidad en Locumba. Pero el comando del Ejército se negó a endosarla, eventualmente enviándome al exterior, no para premiarme sino para alejarme. En esas circunstancias comprendí que mi carrera militar estaba fracturada.

–EZ: Volviendo a la actualidad, ¿cómo logró convencer al Ministro de Economía Luis Miguel Castilla de no irse a Washington aceptando un puesto del Banco Mundial?
–OH: Inicialmente recluté a Castilla pensando en la comunidad internacional y que realmente si queremos hacer un buen gobierno es necesario consolidar el marco macroeconómico. Yo quería pintar un cuadro pero sin salirme del marco, y qué mejor que jalarme a un viceministro joven con experiencia. Lo convoqué cuando ya estaba de presidente electo. Coincidimos y la armonía persiste con éxito.

–EZ: ¿Cuál entonces es la gran diferencia con el gobierno anterior?
–OH: Uno, la redistribución. No solamente crecer sino saber redistribuir. Lo que teníamos era la teoría del chorreo, para que caiga a los de abajo por gravedad. Yo creo que eso es inmoral. La creación de una política social empezó con nosotros al crearse el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), que es el contrapeso al MEF, aunque el MEF sea de los más sólidos del gabinete.

–EZ: Las alusiones positivas al chorreo quedan relegadas al fujimorismo. Las estadísticas que más destaca García de su gobierno documentan una reducción de la pobreza notable.
–OH: Nuestra política social involucra un conjunto de programas que no existía. Además estamos llevando al Estado al interior del país. En lo que va de estos dos años y medio, estamos haciendo 11 consejos de ministros descentralizados. Además, hemos avanzado a nivel de eficiencia. A mitad del periodo vamos ejecutando un 82% del Presupuesto de la República. A estas alturas, el gobierno anterior llegaba a alrededor del 50%. Y en materia de inversión extranjera directa tenemos más. Todo esto lo estamos logrando respetando las formas y sin hacer abuso de los decretos de urgencia. Trabajamos más con el Congreso de la República. Acá no hay un piloto automático.

–EZ: El Humala actual es muy diferente del de la primera vuelta. Incluso ha llegado a romper con Salomón Lerner, el arquitecto inicial visible de su candidatura.
–OH: Repito: cuando uno gobierna tiene que cumplir sus deberes más que hacer lo que quiere o quiso. Lo importante es que nosotros estamos logrando lo que ofrecimos.

–EZ: Con sus recientes declaraciones sobre el proyecto Conga, parte del empresariado anda alarmado.
–OH: Conga no cuaja bien porque es una empresa que no ha tenido una buena relación con la población, eso al margen de los grupos políticos ideologizados. Nosotros somos críticos de la minería tradicional que no genera desarrollo, pero alentamos el cambio que está viviendo la minería. Yo tengo la fuerza pública a disposición para garantizar el respeto a la propiedad privada. Lo que yo no puedo decretar es que la población quiera a determinada empresa. En ese sentido, en buena hora que se está cumpliendo el plan ofrecido en el 2011. Estamos metiendo también más al Estado en Cajamarca porque la inacción tradicional sugería que esa región no era importante. Cajamarca no tiene una represa que le garantice agua a su capital. Nosotros la estamos construyendo. En realidad, el problema de Conga se inició años antes. Pero también creo que ahora hay un cambio en la cultura empresarial.

–EZ: ¿Se refiere a Yanacocha?
–OH: Las comunidades entienden las cosas. Cuando ven que la empresa se muestra más sencilla, menos soberbia, realmente hay voluntad de trabajo. Estas comunidades veían que las mejores pistas eran las de Yanacocha a sus yacimientos. Esa imagen no ayudaba. Ahora la empresa y las comunidades están buscando proyectos de desarrollo en conjunto.

–EZ: En el 2009 propuso romper relaciones con Chile alrededor de un caso de espionaje.
–OH: Fue algo muy grave que se llevó mal por la vía judicial. El espionaje es un acto inamistoso y si hubiera sido en mi gobierno, yo evaluaría tomar una medida radical. Cuando se trata de consolidar los lazos de amistad entre dos pueblos, el espionaje contradice los principales propósitos. Pero creo que hoy las relaciones que hemos venido construyendo con Chile son muy cordiales y francas.

–EZ: ¿Habrá en Chile una derecha militarista o pinochetista que se resista a un fallo favorable al Perú en La Haya?
–OH: Es probable, pero creo que sería muy minoritaria. La clase política chilena es lo suficientemente madura como para evaluar el costo que tendría en sus relaciones bilaterales, y en los espacios más amplios en los que participamos tanto Perú como Chile, el costo de no acatar el fallo. La posición pública y oficial del gobierno peruano y chileno son coincidentes en acatar el fallo de La Haya. Debe sumarse una predisposición a ejecutarlo lo más pronto posible. Ya hemos tenido antecedentes que no queremos repetir.

–EZ: ¿Cómo piensa celebrar si el fallo nos favorece?
–OH: Con prudencia. Lo importante será que el fallo se ejecute.

–EZ: Este gobierno es bastante exitoso con sus iniciativas en el Congreso ¿Qué se viene?
–OH: Un debate sobre la descentralización. Debido a sus carencias, nuestra descentralización tiene que replantearse.

–EZ: ¿Cómo?
–OH: Trazando tres grandes corredores geoeconómicos en el norte, centro y sur del país. Por ejemplo, tenemos en el norte la conectividad con Brasil. Ya hemos concesionado el aeropuerto de Yurimaguas-Nueva Reforma, y este año concesionamos la hidrovía que permitiría utilizar los ríos de la Amazonía todos los meses del año. Si sumamos la modernización de Talara, de Bayóvar y Paita, el potencial minero de Cajamarca y los recursos que nos da la Amazonía con sus reservas hídricas, tenemos las condiciones para crear un macronorte sólido. Este es un proyecto ambicioso. Puede ser una de las obras del bicentenario. También tenemos condiciones especiales para consolidar corredores en el centro y sur de nuestro territorio.

–EZ: Algo más corto: el VRAEM. ¿Hemos avanzado en el VRAEM?
–OH: Yo creo que se ha avanzado bastante.

–EZ: ¿Con un par de muertos más o menos conocidos como ‘Alipio’ y ‘Gabriel’ ?
–OH: Y ‘William’. Sí, primero hemos logrado desarticular a Sendero Luminoso en el Alto Huallaga.

–EZ: El Huallaga o es el VRAEM.
–OH: Vamos por partes. Hoy el Alto Huallaga no es un problema de terrorismo sino de desarrollo, y para consolidar la paz estamos invirtiendo mucho dinero. La semana pasada estuve inaugurando el segundo puente que fue volado en la época de Sendero y el MRTA. Nadie quería reconstruirlo. Nosotros hemos simplemente desarmado los restos y vuelto a ensamblar. Además, estamos asfaltando finalmente la famosa Carretera Marginal de la Selva.

–EZ: La ‘Fernando Belaunde Terry’.
–OH: En los primeros años del 2000, la cooperación norteamericana dio unos 40 millones de dólares con el compromiso de que el Estado invirtiera eso en la carretera para asfaltarla. Solo se gastó en el mantenimiento y con la primera lluvia todo se fue al río, incluso los 40 millones.

–EZ: Pero en el VRAEM sigue la guerra.
–OH: Ese modelo del Huallaga tenemos que replicarlo en el VRAEM. Lo que encontramos allí fue una política de statu quo. El río Apurímac marcaba una frontera que nadie cruzaba. Solo de vez en cuando se agarraban a balazos. Hoy día las fuerzas del orden emboscan a los terroristas. Tomamos la iniciativa porque estamos actuando profesionalmente en el tema de inteligencia.

–EZ: ¿Y allí está Iván Vega?
–OH: Son varios, todo un conjunto. Iván es parte de este equipo, y por eso fue el cambio de Iván a Defensa, donde puede coordinar mejor con el Comando Conjunto, que tiene el control de las operaciones en el VRAEM. El Alto Huallaga está bajo control de la Policía. En el VRAEM ya hemos desarticulado entre 25 y 30 pistas clandestinas, y definido cuál es la amenaza principal: el narcotráfico. Mientras haya narcotráfico, habrá bandas que han dejado ya la apuesta política para convertirse en organizaciones criminales, como son los extorsionadores de Carabayllo. En la medida que construyamos infraestructura en el VRAEM, iremos recuperando la fe de comunidades en el Estado y no en los Quispe Palomino.

–EZ: ¿La grave situación actual del expresidente Toledo no pone en riesgo el apoyo de la bancada de Perú Posible a las iniciativas parlamentarias de su gobierno?
–OH: Yo espero que la situación del expresidente Toledo pueda aclararse.

–EZ: ¿No le parece que está clara?
–OH: En eso ha habido un mal inicio, una serie de confusiones que han creado un nubarrón que él va a tener la tarea de aclarar. Yo no me alegro por esto, porque no creo que haga bien que los expresidentes estén en semejante situación, pero también habla bien de nuestra democracia en la cual nadie está libre del escrutinio.

–EZ: ¿No le preocupa la posible imagen de un exjefe de Estado de una república bananera que, a pesar de todas sus contradicciones, sale limpio por conveniencia política?
–OH: Esperemos que, dándole el beneficio de la duda, Toledo salga airoso. Sé que es un tema complicado y que ha generado mucha desconfianza. Pero también habla bien de un país que ya no acepta el borrón y cuenta nueva a pesar de que ya pasó el periodo del antejuicio en el Congreso.

–EZ: ¿No cree que hay una cierta benevolencia en su régimen al evaluar dicha situación y que esta está impulsada por la conveniencia de contar con la bancada de Perú Posible?
–OH: En principio no tenemos una alianza como ha habido en el pasado entre el APRA y el fujimorismo. Usted puede ver los votos en el Congreso de nuestras iniciativas y muchas salen aún en contra de la oposición de Perú Posible. La construcción de un consenso para nuestras iniciativas es de día a día, sin pacto ni matrimonios.

–EZ: ¿Algo más, Presidente?
–OH: También quería abordar la reforma tributaria, la reforma del servicio civil, la reforma de salud, la reforma magisterial, la reforma de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, mercado de valores y AFP. Son grandes reformas que avanzan hacia una reforma integral del Estado, el viejo sueño o la bandera de todos los gobiernos.

–(En un aparte el periodista le dice al Presidente que para eso se necesitará otra entrevista o un libro. Ya de hecho se va a tener que resumir mucho de lo conversado).
–OH: Bueno, preguntemos en todo caso: Desde la época de Belaunde y Violeta, ¿qué otra pareja ha trabajado aquí junta? La esposa de García estaba pero se fue con su ONG.

–EZ: Presidente, gracias por la entrevista.

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(*) A la mitad de su periodo, la encuesta DATUM le da 31% de aprobación a Humala. En la misma coyuntura, registró 26% para Alan García y 11% para Alejandro Toledo.

 


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