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Historia Bicentenario de la rebelión de Paillardelle en el sur del Perú.

Tacna, 1813

Bicentenario

Enrique Paillardelle dirigió el levantamiento de Tacna en octubre de 1813.

La insurrección de 1813 tomó la posta de aquella primera chispa libertaria de 1811 conocida como el grito de Zela. Mientras su esposo estaba en prisión, la tacneña María Natividad Siles de Antequera de Zela se las había arreglado para mantener a sus ocho hijos y prestar su casa a la causa de la resistencia. La suma de esfuerzos afines posibilitó que solo dos años después se dieran las condiciones para una gesta mayor.

En 1813, Tacna fue el epicentro de esa esperada rebelión. Y el teniente coronel Enrique Paillardelle fue su líder. El criollo bonaerense-francés de madre tacneña dirigió una sublevación en el sur del país, levantamiento que fue conocido como la Segunda Revuelta de Tacna.

Paillardelle venía de combatir a los ingleses junto a las tropas criollas en el Virreinato del Río de la Plata y de la caída del último virrey del Río de la Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros, en 1810.

Los avances argentinos en el Alto Perú y el triunfo de Manuel Belgrano en la Batalla de Salta significaron un aliciente con miras a un solo objetivo: llegar al Virreinato del Perú por la región sur. La expedición de Belgrano comisionó a Paillardelle para alzar el sur del Perú. A la empresa se sumó el entonces alcalde de Tacna, Manuel Calderón de la Barca. Paralelamente en Puno los hermanos de Enrique –Juan Francisco y Antonio Paillardelle– habían recibido instrucciones precisas: los levantamientos se sucederían al unísono en Arequipa, Moquegua y Tacna. La sinergia facilitaría el avance de los patriotas platenses. La segunda rebelión tacneña tomó los cuarteles el 3 de octubre de aquel 1813.

Bicentenario

Manuel Belgrano comisionó a Paillardelle.

Luego de tomar Tacna, Paillardelle mandó despachos a Belgrano y partió hacia Moquegua, escala de su destino final: Arequipa. Los colores platenses –blanco y celeste– anunciaron sus intenciones libertarias.

Hasta allí llegó el conato de independencia. Belgrano fue derrotado en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, lo que le puso punto final a la Segunda Campaña al Alto Perú. Por su parte, Paillardelle fue interceptado por las tropas realistas de Arequipa al tocar las puertas de Moquegua.

Las tropas insurgentes de Paillardelle cayeron el 31 de octubre de 1813 en Camiara, muy cerca de Locumba. Casi 187 años después, el mismo escenario vería el levantamiento de los hermanos Humala en lo que el hoy Presidente ha bautizado en su cuenta de Twitter como la Gesta de Locumba.

Tras la debacle, los hermanos Paillardelle se reunieron con lo que quedó del ejército de Belgrano en el Alto Perú.

En una reciente columna de opinión, Antonio Zapata advierte que no existe una biografía peruana satisfactoria de Enrique Paillardelle. Como cuenta el historiador, Paillardelle se unió a San Martín, replanteó la ruta estratégica hacia Lima y terminó colaborando con el régimen autoritario de Carlos Alvear.

Como la insurrección de Francisco Antonio de Zela, la de Paillardelle fue una iniciativa panamericana, inclusiva y libertaria. Huelga decir que su figura no ha sido lo suficientemente reconocida en el país. (Carlos Cabanillas)

 


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