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Teatro En épocas de degradación política, el moralismo de Bolognesi instruye desde las tablas 133 años después de la batalla.

Morir Por la Patria

3 imágenes disponibles FOTOS 

Francisco Bolognesi interpretado por Diego Lombardi

Desde Arica, Diego Lombardi encarna al héroe de los libros y se convierte en persona para responder por qué lucharon sin apoyo. El 12 y 13 de noviembre en FAEL.

En medio de un salón de clases, una profesora narra los hechos de la Batalla de Arica a sus alumnos. Las tensiones propias de una historia de guerra abren debates cual cañones entre una alumna y su tutora. Las palabras empiezan a pesar en la imaginación. Ahí está Francisco Bolognesi, ahí está Alfonso Ugarte. Listos y preparados para responder a todas aquellas incertidumbres que los ciudadanos, sus ciudadanos, imaginaron desde siempre sin tener a su héroe bosquejándose frente a ellos. “¡No es digno morir sin saber para qué sirve nuestra muerte!”, grita desaforado Bolognesi, encarnado en Diego Lombardi. Y que empiece el himno nacional.

Detrás de las tablas, el escritor y director de Bolognesi en Arica, el dramaturgo Alonso Alegría, se ve a sí mismo como un ciudadano más de la historia al que los libros del colegio no le explicaron ciertas peripecias de Arica: el espaldarazo total a Bolognesi y los suyos de parte del gobierno, ni telegramas ni menos pertrechos. “Hizo eco en mí ese abandono en el que lo tuvieron, equivalente a la situación en que están las Fuerzas Armadas en nuestro país, que abandonan a los suyos a su vez, a gente lisiada sin pensiones. Desde un principio esa historia tenía una reverberación política importante”, explica Alegría. La historia comenzó a pensarse en el 2001 y doce años después el panorama es el mismo. “En un país que se viene deteriorando, la historia en las tablas debe contarse como la cuentan los buenos profesores, dándole vida y analizando los motivos subjetivamente, pensando en el alma de las personas. El nacionalismo es mal sano”, agrega y finaliza: “Bolognesi pensó en el futuro bien común, no en el presente bien propio como los políticos y gobernantes actuales”. (Ailen Pérez)

 


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