martes 16 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2300

12/Set/2013
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre PersonajesVER
Acceso libre TransporteVER
Acceso libre DeportesVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Acceso libre Luis E. LamaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Entrevistas Diego Lombardi y su docena de años rodando por la vida.

Las Cosas Pasan Cuando Tienen Que Pasar

4 imágenes disponibles FOTOS 

2300-insolita-1-c

Hombre de teatro hecho y derecho, Diego Lombardi es hijo de Giovanna Pollarolo y Francisco Lombardi. Abajo, con su novia la actriz Emilia Drago.

Diego Lombardi (38) es hijo de dos ilustres tacneños: Giovanna Pollarolo (poeta, escritora y guionista cinematográfica y Francisco (Pancho) Lombardi, expresidente del Club Sporting Cristal y el director de cine más calificado del país con películas como “La boca del lobo”, “Tinta roja”, “Pantaleón y las visitadoras” y muchas otras (la guionista era su esposa). Ambos se casaron en Tacna, él con 24 años y ella con 21 y se vinieron a Lima en donde a los dos años nació Diego y cuatro años después su hermana Joanna. Sus padres eran afines, como hemos dicho, en el trabajo. Con semejantes padres lo normal es pensar que Diego, desde pequeñito, hubiera tomado la senda de la vida recorrida por ellos, el cine, la literatura, la actuación o carreras y profesiones adláteres. Pero no lo hizo, intentó descubrir por sí mismo otras formas de vida y tras doce años de rodar por diferentes actividades acabó encontrándose a sí mismo vocacionalmente. Hoy, Diego Lombardi está metido de lleno en el mundo del teatro como actor y productor habiendo incursionado esporádicamente en cine y televisión. Lo tengo frente a mí en un almuerzo en el restaurante Costa Verde y llego a la conclusión de que estoy ante un hombre de teatro hecho y derecho. Que él nos cuente estas evoluciones.

–¿En dónde vivió de niño? ¿Estudios?
–Hasta que cumplí los 10 años vivíamos en un departamento en Miraflores y luego pasamos a Barranco, a una casa que construyeron mis padres. Estudié en “Los reyes rojos”, de Barranco. El Director, Constantino Carvallo, era extremadamente liberal, él sentía que la educación era otra cosa. No llevábamos uniforme, se tuteaban los profesores con los alumnos estableciendo una relación horizontal. Cuando me levantaba por las mañanas me iba al colegio muy contento, feliz. Fui un chancón, más que nada por la confianza que me daban mis profesores. Mis padres se extrañaban que yo disfrutara tanto en el colegio. Cuatro años más tarde entró allí mi hermana y le sucedió lo mismo que a mí. Decían que el colegio era de izquierdas pero la verdad es que yo pertenezco a un centro izquierda socialdemócrata en materia de pensamiento político, lo cual demuestra que mis profesores no me condujeron a ningún extremismo. En absoluto.

–¿Cómo puede hablar tan categóricamente?
–Porque lo he visto con mis propios ojos cuando estuve en Cuba, en el Festival de La Habana, con mi padre, en el año 2000. Me entristeció Cuba. El sistema no sirve. Existía un nivel cultural alto y a la vuelta de la esquina encontrabas una legión de prostitutas de toda edad vendiéndose al mejor postor. Hay muy buenos profesionales pero la gente quiere más, quieren decidir por sí mismos, están sedientos de libertad y no son exactamente felices. Eso se ve y se trasluce y traduce a un tiempo.

–¿Fue a la universidad?
–Yo no sabía qué hacer. Sabía que tenía que ir a la universidad. Leyendo un libro que describía todas las carreras que se daban universidad por universidad me decidí por una y postulé a la Universidad Agraria para estudiar Industrias Alimentarias. Tardé cinco años y medio en hacer la carrera. Mi madre me dijo que no me pusiera a trabajar hasta terminar mi tesis ya que no quería que me pasase lo que le había pasado a ella: que nunca la terminó en su momento adecuado y tuvo que hacerla más tarde.

–¿Ejerció?
–A mí me gustaba la investigación y el desarrollo de la industria. La invención. El puro laboratorio. Trabajé en el laboratorio de una empresa que fabricaba saborizantes y colorantes alimentarios. A los seis meses estaba harto de mi trabajo, no me gustaba estar encerrado tanto tiempo haciendo lo mismo todos los días. Ahí me vino la crisis.

–¿Qué crisis?
–La crisis vocacional. Había estudiado cinco años de universidad más un año de tesis y me encontré con que me había equivocado. Se había extinguido mi vocación.

–Es un poco inentendible que teniendo usted en el partidor de su vida dos figuras (padre y madre) tan calificados en temas culturales, cinematográficos y literarios haya derivado, por su propio capricho, hacia la industria alimentaria. ¿Fue una rebelión contra sus padres?
–No hubo jamás, ni hacia mi hermana ni hacia mí, coacción por parte de mis padres. Sí es cierto que mi padre a veces me llevaba a los rodajes de alguna película. A mí me parecía aburridísimo ver repetir escena tras escena un montón de veces. Y entonces me entró la idea de especializarme en un trabajo que tuviera que ver más con las decisiones de la empresa. Para esto necesitaba tener una formación académica adicional. Necesitaba un master en Administración de Empresas. Ya estamos en el año 2001 y yo con 26 años. Con el fin de mejorar mi currículo para poder acceder a una beca, entré a trabajar en una empresa pesquera en la cual estuve tres años.

–Usted se pasó de rosca. No empezó su master.
–Es que a mitad de camino mi hermana y yo conversamos de lo estresados que estábamos ambos. Y no sé por qué sugerí que debíamos estudiar actuación. Con mi trabajo en la pesquera pagaba mis clases de actuación en el Club de Teatro de Lima, que estaba dirigido entonces por Reynaldo D´Amore.

–¿Y qué pasó con su actuación?
–Desde el primer momento que me paré encima del escenario sentí que había encontrado mi verdadero espacio. Y entonces empecé a maquinar en mi cabeza cómo podría vivir de la actuación, ya que existe el prejuicio de que con la actuación no se puede vivir. Entonces decidimos Joanna y yo crear una empresa para ganar dinero de verdad y poder actuar sin preocupaciones dinerarias. Ella quería ser directora y yo actor.

–¿Y qué empresa formaron?
–La empresa se llamaba “GET BALANCE”. Vendíamos programas nutricionales para bajar de peso. Evaluábamos a las personas a través de un nutricionista, teníamos un chef que cocinaba la dieta y la llevábamos a la casa del cliente.

–¿Tuvieron éxito?
–Estuvimos tres años peleando y decidimos cerrar la empresa porque nos dimos cuenta de que, por más variantes que intentáramos el asunto, por sí mismo, no funcionaba. Antes de GET BALANCE no tenía tiempo para actuar en libertad y como yo quería pero tenía el ingreso de la pesquera y después con GET BALANCE no tenia ni tiempo ni ingresos. Era 2007 y yo tenía ya 32 años. Me inscribí en el taller de Roberto Ángeles con la intención de, por primera vez, tirarme a la piscina y dedicar mi vida al teatro.

–Siendo su padre el más conocido director y productor de cine que se ha dado en el Perú ¿por qué derivó hacia el teatro?
–Mi padre siempre dice que él tenía una deuda pendiente con el teatro desde hacía mucho tiempo. Y creo que el hecho de que yo haya decidido incursionar en el teatro lo impulsó a saldar su deuda.

–O sea que su padre le siguió a usted en la aventura teatral. ¿Cuántas obras teatrales ha trabajado usted dirigido por su padre?
–En tres obras: “La prueba”, de David Auburn (premio Pulitzer) en el Centro Cultural de La Católica con franco éxito, en “Las tres hermanas”, de Anton Chéjov, en el Teatro Británico y en “Cosecha”, de David Wright Crawford, en La Alianza Francesa. Ésta no funcionó demasiado bien.

–A mí me gustó mucho. Una dirección de actores fuera de serie y un elenco estupendo.
–Así es el teatro.

–¿Y qué hace usted ahora?
–En el año 2010 mi amigo Ernesto Barraza Eléspuru me pidió que leyera su primera obra: “El duende” y al terminar de leerla le dije que quería hacerla de todas maneras. Y la hicimos en un pequeño teatro barranquino que ya no existe.

–¿Triunfó?
–Pagamos gastos, ganamos algo y nunca tuvimos que suspender una función por falta de público. Yo hice otras cosas, pero ya era conocido en la televisión: “Los exitosos Gómez”, “Clave 1” y “La fuerza Fénix”, aparte de ser solicitado para algunas obras de teatro. Ya no me falta trabajo. Volví a juntarme con Ernesto Barraza para hacer su segunda obra: “Break”, que fue un rotundo éxito. La hicimos en el Centro Cultural El Olivar de San Isidro. Mi papá vio la obra y dijo que esa obra podía ser una buena y exitosa película. Escribimos el guión y para presentarlo al concurso de “DICINE”, ex “CONACINE, teníamos que formar una empresa y la fundamos con el nombre de “Break Producciones”. El guión no ganó pero este año Break Producciones prepara un segundo montaje después de “Botella borracha” que tuvo dos temporadas de gran éxito. Ahora presentaremos Rockstars en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores en donde yo soy el productor y el asistente de dirección y no actúo porque los personajes de la obra son chicos muy jóvenes. Esta comedia, estoy seguro, superará el éxito de las anteriores.

–Ya está usted en su propio camino. ¿No cambiará ahora y se dedicará a fabricar picarones?
–Jajajaja. Ya no me muevo más después de doce años de búsqueda constante para encontrar mi sitio.

–¿Está casado?
–No, todavía no. Pero hace un año que tengo novia y soy muy feliz con ella. Es Emilia Drago una chica preciosa, muy buena actriz y que acaba de ganar en “El gran show” con Gisela Valcárcel. En octubre cumplimos un año de estar juntos.

–¿Tuvo otras novias anteriormente?
–Seria una sola y ocasionales bastantes. Pero dado el stress y el lío de mi vida nunca podía encontrar un sitio adecuado para una relación seria. Creo que el AMOR con mayúsculas, el amor de verdad, necesita un espacio con paz para crecer y desarrollarse.

–¿Y Emilia Drago es un amor con mayúsculas?
–Por supuesto que sí.

–Entonces ¿se casaría con ella?
–¿Me está sugiriendo que yo le pida matrimonio a través de una entrevista?

–Le estoy sugiriendo que conteste a mi pregunta afirmativa o negativamente.
–¿Y por qué me fuerza a responder así?

–Porque se ha pasado la vida dejando para mañana lo que puede hacer hoy. ¿No cree que tengo razón?
–Yo creo que todas las cosas pasan en el momento que tienen que pasar. Creo que el camino que he seguido me ha permitido ser la persona que soy hoy. Tengo una relación con Emilia increíble, la más bonita de mi vida. Y tal como vamos ella y yo todo apunta a un final más que feliz, a un final de película. (Por: José Carlos Valero de Palma)

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Artículos relacionados:
‘Hay que Recuperar el Parlamento‘ (Caretas 2307)
‘El Pandillaje se ha Extendido’ (Caretas 2306)
Embajadora Peruana del Ciclismo (Caretas 2305)
La Música Como Instrumento de Paz (Caretas 2304)
La Vida de Chabuca Granda en su Intimidad (Caretas 2303)
‘El Mundo Está Hoy Robotizado’ (Caretas 2302)
La Música es la Esperanza Para Lograr un País Mejor (Caretas 2301)
‘Buena Educación Versus Fuerza’ (Caretas 2299)
Las Vidas Paralelas de Pepe Torres (Caretas 2298)
Fiestas Patrias Peruanas en la Casa Blanca (Caretas 2296)
¡Que Viva la Música Criolla! (Caretas 2295)
Empecé a Modelar a los 14 Años (Caretas 2294)
¿Qué Hacer por la Seguridad Ciudadana en el Perú? (Caretas 2293)
La Igualdad de Sexos es Necesaria (Caretas 2292)
Hablemos de Sexo sin Tapujos (Caretas 2291)
Luchar Contra lo Efímero (Caretas 2290)
La Educación en el Perú es Totalmente Nefasta (Caretas 2289)
La Amistad no Tiene Fronteras (Caretas 2288)
Disfruto el Amor en Todas sus Facetas (Caretas 2287)
Viviendo a Velocidad de Vértigo (Caretas 2285)
‘La Familia es lo Primero’ (Caretas 2284)
¿El Perú Potencia en Fútbol? (Caretas 2283)
Un Cuento de Hadas (Caretas 2282)
Estamos Perdiendo La Brújula (Caretas 2280)
Mano Dura Contra la Delincuencia (Caretas 2279)
Solo el Turismo Salvará al Perú (Caretas 2278)
Un Personaje Muy Suelto de Huesos (Caretas 2277)
Estamos Forjando Peruanidad y no Nos Dejan (Caretas 2276)
Soy un Espécimen Raro (Caretas 2275)
Capitán del Diseño (Caretas 2274)
Al Amor Hay Que Tenerlo en Vilo Para Que Siga Latiendo’ (Caretas 2273)
‘El Cine Me Destapó el Cerebro’ (Caretas 2272)
David Contra Goliat (Caretas 2271)
La Arquitectura y la Psicología Van Unidas (Caretas 2270)
Nacer y Morir Constantemente (Caretas 2269)
El Inmenso Caos Regional (Caretas 2268)
Dejé mi Niñez a Muy Corta Edad (Caretas 2267)
Adelgazar no es Ningún Martirio (Caretas 2266)
‘Amar un País es Amar su Historia’ (Caretas 2265)
Búsqueda | Mensaje | Revista