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18/Abr/2013
 
 
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Personajes Lo del Belgrano fue a sangre fría.

El Informante

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Clive Ponting, funcionario del Ministerio de Defensa británico, soltó secreto en 1984. El domingo 2 de mayo de 1982 Thatcher y su gabinete ordenaron hundir el Belgrano de inmediato para que no pudiera haber acuerdo de paz. El ataque causó 323 muertes.

Cualquier duda de que Margaret Thatcher hubiera estado mal informada sobre la posibilidades surgidas en Lima y las Naciones Unida para evitar una guerra fueron despejadas en 1984.

Ese año Clive Ponting, funcionario del Ministerio de Defensa británico, envió dos documentos al parlamentario laborista Tam Dalyell dando detalles secretos sobre las circunstancias en que se había decidido hundir el Belgrano.

Ese domingo 2 de mayo, el gabinete había sido convocado por Thatcher a la residencia campestre de la Primera Ministra en Checkers.

Allí, después de considerar todas las opciones y propuestas, y sopesando ventajas de política interna, se dictó fríamente la orden de hundir de inmediato el crucero argentino y así evitar toda posibilidad de un arreglo pacífico.

Acto seguido se emitió una información falsa asegurando que el Belgrano maniobraba en forma amenazadora.

Al enterarse del ataque, Dean Fisher, un portavoz del Departamento de Estado, le dijo a Haig: “Creí que teníamos un acuerdo”. Haig, también sorprendido, le contestó: “Sí, teníamos”. Así consta en las memorias del propio secretario.

El funcionario Clive Ponting fue inmediatamente denunciado por infidencia y traición de acuerdo a la Sección 2 de la Ley de Secretos Oficiales (Official Secrets Act).

Convencido de que lo iban a encarcelar, Ponting acudió a la audiencia judicial celebrada el 17 de febrero de 1985 con su cepillo de dientes.

El iracundo juez había rechazado los argumentos de su abogado y el principio de que el “público tiene derecho a saber”.

El juez había replicado: “El gobierno es el que decide lo que el público tiene derecho a saber”.

Sin embargo, para sorpresa de todos, el jurado contradijo al juez y declaró inocente a Ponting, marcado un hito en la jurisprudencia internacional y abollando el pedigrí de la Dama en cuestión.

A su vez, Tam Dalyell*, que es el barón Sir Thomas Dalyell of Loch, escocés aristocrático de izquierda, añadió un colofón respondiendo públicamente al juez al decir que “los parlamentarios también tenemos el derecho a no ser engañados”. (EZG).

__________

* Dalyell estuvo en Lima y dialogó más de una vez con José Rodríguez Elizondo, entonces editor internacional de CARETAS y autor de un reciente y valioso libro titulado ‘Guerra de las Malvinas. Noticia en Desarrollo 1982-2012’.

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