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Edición 2272

28/Feb/2013
 
 
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Actualidad Ex director de la PNP general (r) Gustavo Carrión pone militarización y corrupción desbocada sobre la mesa.

Deforma Policial

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“Institución ha colapsado”.

Gustavo Carrión cree que “la delincuencia se aprovecha de una institución que nadie entiende” luego de los cambios operados por el gobierno. Y no le cabe duda que “conforme más corrupción, mayor delincuencia”.

Este general retirado de la Policía tuvo un par de períodos frente al INPE y fue director general de la institución durante el gobierno de Alejandro Toledo. Voceado regularmente para el Ministerio del Interior, no se calla nada sobre lo que considera los grandes errores de militarizar y descabezar a la institución.

–¿Cuáles son los principales cambios en la nueva ley de la Policía?
–Han creado una serie de direcciones ejecutivas en la parte de órganos de línea. Ahí se están recreando las ex instituciones policiales. La de Seguridad Integral es lo que era la Guardia Republicana. La Dirección de Investigación Criminal, la PIP. Aparte se crea la de Criminalística, que debería ser una sola con la anterior. Hay direcciones ejecutivas de Tránsito, que es cada día más responsabilidad de los gobiernos locales, y de Turismo y Medio Ambiente. ¿No hay ministerios para eso? Botaron generales, pusieron a los que querían y les dan puestos que ocupaban coroneles. Y la ley no precisa la naturaleza de la institución. Debe ser de naturaleza civil.

–¿El hecho que no se defina así puede interpretarse como una nueva intrusión militar?
–Obviamente. Se ha fragilizado la frontera entre policía y fuerzas militares. Se militariza a los primeros y se policializa a los segundos para hacerlos intercambiables. Las FFAA no tiene enemigo hace 20 años. Entonces tiene que mirar inmediatamente a lo policial. Salió una ley para que policías y militares puedan percibir doble sueldo bajo el efecto de seguridad ciudadana. ¿Los militares por qué? ¿Son especialistas en seguridad ciudadana? Luego, se mantiene algo absurdo, que es que los licenciados de la FFAA tienen un porcentaje a favor cuando postulan a la Policía, lo que les asegura prácticamente el ingreso. Son formaciones totalmente distintas: el combatiente armado está formado para matar al enemigo y el policía solo usa las armas para evitar daños mayores.

–¿Cree que eso va en la línea de politizar a las instituciones?
–Podría ser el inicio de un proceso similar al chavismo. Cooptar cada vez más a la Policía, darles bastones a los generales, ponerles charreteras y acercarlos a la lógica del pensamiento militar. Lo que hizo Montesinos. Creo que están tratando de que la Policía y las FFAA sean la base de un régimen bastante largo. El gran error de Toledo en su momento fue abandonar la reforma por falta de recursos. Esta es una reforma mucho más política que funcional.

–¿Las regiones policiales también reflejan ahora esa dinámica?
–Las regiones policiales ahora coinciden con las militares, desconociendo que la policía es un servicio local. La FFAA tiene razones para crear regiones según las fronteras. Pero la policía no funciona en base a eso. Ahora de Chiclayo dependen las decisiones territoriales de Tumbes, Piura, Cajamarca, Trujillo y Amazonas.

–¿En qué más se expresa esa regresión?
–Podría ser adjetivo pero no lo es: han cambiado el día de la Policía del 6 de diciembre, que es la fecha fundacional de la unificación institucional, al 30 de agosto, que es confesional y que es la fecha que celebraba la Guardia Civil. Una comisión le pidió una reunión al director general para manifestar su oposición y los recibió. Ya quedan pocos de la GC, la Republicana y la PIP. En 5, 6 años más los generales ya serán de la policía nacional. Dice el director general que cada uno vuelva a la especialidad para la que fue formado. Está equivocado. Ya corrieron 25 años. Los que antes eran republicanos ahora hacen de todo. Verdaderamente es absurdo. La única forma de conseguir resultados es que todos los egresados pasen dos años por comisaría. Todos. Y que de ahí pasen a especializarse. Que sepan primero lo que es ser un policía. Que sepan. Garantizar vidas, bienes y libertad de ejercicio de derechos.

–¿Cómo se aborda la lucha contra la corrupción?
–No tiene ningún sentido comprar nada si es que vamos a tener los mismos policías corruptos. Hay una complicidad de arriba hacia abajo, enquistada. La inspectoría no puede controlar nada. Tendría que haber un control externo, ex oficio, no policial.

–¿Cómo abona el nuevo esquema?
–Dice el ministro que se ha establecido un nuevo régimen disciplinario. Pero la disciplina no es solo punitiva sino también formativa. Se han creado 28 escuelas a nivel nacional, de forma precaria.

–Eso viene de los apristas.
–Y ellos han seguido. El 70% es formación militar y el otro 30% la dan los oficiales de la jurisdicción. Nunca van porque tienen que hacer su trabajo. Igual les pagan. Mandan a suboficiales a que les lean el reglamento a los alumnos. Es una desdicha la formación de los policías. Les cobran por perdonarles la talla en la admisión, para mejorar el rancho, por todo. Y el alumno paga porque sabe que cuando salga de la Policía va a recuperarlo rápidamente. ¿Si los formas así cómo les aplicas punitivamente un reglamento? No creo que el problema sea cantidad de policías, sino calidad. Ya los apristas pusieron 15 mil policías más, que representan el 7% de lo que había. ¿Acaso ha disminuido en algo la sensación de inseguridad y la victimización? Conocí un chico muy bien formado que entró a la escuela en Piura. Cuando salió me dijo que quería retirarse: Me enviaron a una unidad de tránsito y el mayor me mandó a cobrarle la bolsa a un comité de transportistas. Le dije que yo no había entrado para eso y me gritó a que vaya. Mis colegas me decían, anda nomás recibe el billete, no seas maricón. Si uno se resiste, está destinado a cuidar la puerta de la comisaría. Esta respuesta de sacar 1000 policías de la parte administrativa ya la han hecho anteriormente. Los sacan para calmar la crispación popular y luego van regresando a sus unidades de origen. Creo que la única solución es refundar la institución.

–¿Qué opina de la avalancha de cambios y remociones?
–Sí hay casos en que era conveniente remover oficiales. Pero no hacerlo brutalmente, de tal forma que la institución colapse. Puedes enviar a un excelente oficial pero no vas a hacer nada si todos sus subalternos son una sarta de sinvergüenzas. (Enrique Chávez)

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