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Economía Campodónico de Petroperú abandona la carrera, mientras el Ejecutivo se aventura por nueva ruta.

Dakar Camisea

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Ministro Merino: “En diciembre Petrobras confirmó que las reservas del lote 58 eran 2 TCF, lejos de los 6 TCF”.

El diseño y ejecución del Gasoducto Sur Andino (GSA) ya se parece al Dakar. Esta semana el bólido de Humberto Campodónico dio tres vueltas de campana, quedando fuera de carrera, al oficializarse su renuncia a la presidencia de Petroperú. En diciembre, la escudería brasileña de Kuntur, que punteaba la carrera, se despistó y no está segura si podrá seguir en el torneo. El camión del Estado es el único que se mantiene en pole position. Pero, ¿podrá remontar la crecida del río, las traicioneras dunas?

El jueves 10, el presidente Ollanta Humala autorizó a ProInversión iniciar el proceso de subasta del polo energético de Anta, Cusco, y de la infraestructura de la Zona de Seguridad Energética. El tercer golpe de timón en el proyecto en apenas un año. “Se está improvisando”, lamentó un industrial consultado, “no se puede cambiar de política cada seis meses”. ¿Problemas con el GPS? CARETAS entrevistó al jefe de mecánicos, el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, sobre el rumbo de la política energética.


En marzo del año pasado, el presidente bajó la bandera a Kuntur para la construcción del Gasoducto Sur Andino, el 28 de julio anunció sorpresivamente el etanoducto de la costa y, finalmente, en diciembre, el Ejecutivo presentó al Congreso la ley que declaró en emergencia el sector. Explique estos cambios.
–El gobierno siempre ha sido consistente y respetuoso de los contratos del marco legal y hemos actuado siempre de buena fe.

Había una iniciativa privada para transporte de gas en el sur del Perú que tenía tres elementos: un bloc de gas del lote 58 de Petrobras, un transporte de gas de Kuntur (100% Odebrecht), y un polo petroquímico promovido por Brasken, (50% Odebrecht y 50% Petrobras).

El tramo de la selva de la planta de Las Malvinas a Quillabamba se había cotizado en 1,300 millones de dólares. Para facilitar el inicio del proyecto, lo estimó el contratista, promovimos una ley en el Congreso que tenía dos efectos: la participación de Petroperú y la posibilidad de que se evalúe la forma de esta participación.

–¿Y entonces?
–Pero cuando hicimos la evaluación del monto de la inversión para el tramo de selva (due dilligence de la CAF), encontramos que el proyecto tenía una clasificación 4 –y podría tener una variación de menos 30%, más 50% sobre el valor del que se hablaba–. El inversionista nos dijo que para llegar a la clasificación 2, que ya es proyecto contable, necesitábamos nueve meses más, eso nos traería al mes de abril del 2013.

En esa circunstancia, se concluyó que el gobierno no podría asumir sobrecostos, y decidimos no ir más con el préstamo y buscar otra alternativa.

–¿Qué pasos tomaron?
–Seguíamos conversando con el transportista y nos dijo, palabras de Marcelo Odebrecht, cuando vino a la inauguración de la hidroeléctrica de Chaglla en agosto, que habíamos tomado la decisión correcta, que ellos iban a financiar el proyecto, pero necesitaban que el gobierno les ayude a la certificación de reserva del lote 58. Eso es lo que hicimos. Comenzamos a trabajar conversando con Petrobras. Sostuvieron que se requería 6 TCF de reservas de gas para financiar un proyecto de transporte de gas.

Pidieron una addenda al contrato para líquidos, pero se tenía que ver las reservas, además, tenía que haber un contrato hasta el 85% de la capacidad de transporte del ducto que se iba a instalar.

Pero, además de eso, el tema grave que producía esas dos condiciones, era que había que esperar 18 meses más para encontrar el refinanciamiento de todo el proyecto.

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En esas circunstancias, ellos plantearon un cronograma que era requisito para la ampliación de la concesión de beneficio, que partía del punto cero que era tener la reserva.

Debido a la urgencia de que necesitábamos una fórmula que nos acelere el inicio del polo petroquímico y como teníamos gas ya en la costa que viene del 88 y del 56, separar el gas.

De ahí nació la idea del ducto de etano.

–¿Cuándo se cayó la opción de Kuntur?
–Finalmente, tenemos la reunión con Petrobras, primero en Brasil y luego en Lima, en diciembre. Producto de esa reunión hemos visto que las reservas en el lote 58, según ellos era 2 TCF, lejos de los 6 TCF que se proyectaba.

Petrobras ha invertido en el lote alrededor de 450 millones de dólares hasta el momento. Ellos han pedido un plazo de extensión de 3 años para terminar de explorar un pozo. En este momento el contrato está suspendido por fuerza mayor, por contingencia de seguridad que hubo en la zona, por falta de logística, lo cual es normal.

–¿Cuál es el plan ahora?
–El tema de la seguridad energética del país es una preocupación. Uno de los objetivos de este proyecto del sur, además de la exportación del polo petroquímico, es crear un nodo energético en el sur.

Lo que buscamos es una fórmula que no dependa de la certificación de reservas de gas para cumplir con ese clamor. Ese fue el gran cambio en la presentación que hicimos al Congreso de la ley de seguridad energética.

Creamos una zona de seguridad energética que nos dé confiabilidad no solo hasta la costa a través de Chiquintilca, de los tubos que vienen a la costa, tan vulnerables, aprovechamos también, dado esa coyuntura, crear una zona energética hasta Anta.

–¿Cómo se financiará?
–Calculamos que para un nuevo energético de 1,700 megavatios en el sur necesitamos 350 millones de pies cúbicos por día que te dan 2.2 TCF en 20 años. Hay reservas probadas para consumo local en el lote 88 (2.5 TCF). Podemos comprar gas del 57, el 58, lo que haya en este momento. Y eso es lo que tenemos. En base a eso vamos hacer contratos de compra de gas. Con esos contratos financiamos el tramo Anta-Ilo.

–¿Qué fue la petroquímica?
–El nodo energético viabiliza la construcción del ducto, pero ya con el ducto en operación va a permitir, por el lado del metano, tener nitratos y urea, y por el lado del etano, los acetilenos que dan los plásticos. Los 2.2 tfs es la unidad mínima para el nodo energético, pero vamos a ir incrementando más gas, en la medida que, por ejemplo, vamos a comprar el 58. Para ellos no hay problemas que nos vendan más gas, igual el 57 con Repsol…

–¿Y el ducto de líquidos?
–Por lo cual ya queda sin efecto el ducto de líquidos, porque ahora ya vamos a traer un solo tubo, el gas se transporta como líquido o como gas hacia el sur, ya en el sur los separamos.

Además, este esquema permite hacer ductos de derivación a Puno, Cusco, Arequipa. Por eso, cuando se presentó al Congreso, se explicó la parte técnica, la seguridad energética, mereció la aprobación por unanimidad. Eso es en síntesis.

–¿Cambios adicionales al proyecto original de Kuntur?
–Necesitamos una tarifa única por lo cual el costo de transporte de gas de Las Malvinas a Pisco, que es un dólar por millones de BTU, sea equivalente al transporte de gas hacia el sur. Esa es una variable que quedaba en manos del concesionario.

–¿Cómo construir un nuevo ducto si no se puede operar el que existe por razones de seguridad?
–Estamos en constante coordinación con Transportadora de Gas del Perú (TGP) y las Fuerzas Armadas para brindar seguridad y mantenimiento del ducto actual. Hacia abril de este año debemos culminar una serie de campamentos de seguridad con las Fuerzas Armadas que van a permitir, por un lado, la instalación de las compresoras necesarias para llevar el caudal hacia la costa, pero, al mismo tiempo, ir trabajando también el tema del ducto hacia el sur. La seguridad es un tema que está dentro de nuestra ruta crítica de consideraciones para la promoción de la inversión.

 


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