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17/Ene/2013
 
 
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Nacional El especialista Enrique Doig reflexiona acerca de las actitudes y personalidades veleidosas propias de los adolescentes.

El Conflicto Adolescente

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Dr. Enrique Roig: “Los principios sólidos no tienen antigüedad, siempre están vigentes”.

Según el Dr. Enrique Roig, director del nuevo centro de tratamiento psicoterapéutico Humana, el proceso adolescente típico es de constante cambio y busca elaborar una nueva identidad. Caracterizados por la inestabilidad, los jóvenes niegan la dependencia de sus padres, internalizan su autonomía, practican el desgobierno y tienen la necesidad del reconocimiento, de un protagonismo mayor.

“El problema es que los padres no son consecuentes con sus reglas, deben tener un plan de vida coherente con valores como la honestidad y la libertad con correspondencia para regular el comportamiento de sus hijos. Libertad no es libertinaje”, explica Roig.

La poca anticipación de las consecuencias de los actos, la necesidad de inclusión y la cultura del inmediatismo son los causantes de la introducción a las drogas y la gratificación inmediata. “Esta es una generación de padres asustados, de la entrega al desenfreno, de la menor capacidad de reflexión sustentada por la cultura grupal. Asia es un referente distorsionador de la falta de valores, de la sensatez, coherencia”, agrega Roig. Entonces, a través de la adhesión a los valores impuestos por la mayoría, la ingenuidad y la poca capacidad de autocrítica es que los jóvenes utilizan drogas y alcohol para entregarse al desenfreno, a la negación y justificación de sus actos. “Los adolescentes cosifican todo, se necesita alcanzar un balance entre los deberes y derechos, los valores y los principios no se negocian, las formas sí. Asia es el baile de las máscaras”, finaliza. Se trata, en conclusión, de que ambas partes sepan ponerse en los zapatos del otro, de tener una actitud preventiva y saber que los adolescentes van a empujar a sus padres hasta los límites, pero depende de su autoridad su buena educación.

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