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Entrevistas

Lerner Febres Contraataca

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“Los principales alentadores de la vigencia del informe son los que tratan de denostarlo porque no tienen la conciencia limpia”.

Ex presidente de la Comisión de la Verdad responde a nueva ofensiva contra el Informe Final publicado hace ya nueve años.

La muerte del camarada “William” detonó una nueva ofensiva contra el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que acaba de cumplir su noveno aniversario. Al final, las críticas fueron erradas (ver nota de apertura) pero la andanada se acompañó con titulares sucesivos en el diario El Comercio y tuvo su punto álgido en la primera plana dominical, donde se atribuye a los ex comisionados el reconocimiento de “errores”.

Salomón Lerner Febres, ex presidente de la CVR y rector emérito de la Universidad Católica, defiende el documento como “un punto de partida sólido para la reflexión. ¡Con qué desfachatez pueden venir a decir que nosotros hemos hablado ex cátedra y que hemos dicho que es la verdad que no se puede mover!”.

Rodeado de retablos ayacuchanos en su oficina, responde con el tono pausado de siempre. Pero su severidad tiene pocos antecedentes y variados objetivos.

–Sophia Macher dice en Canal N que fue un error de la Comisión no invitar a los miembros de las FFAA a las audiencias públicas. ¿Qué piensa?
–Sophia Macher debería pensar mucho mejor lo que dice. No hemos llamado a declarar a los actores de la guerra. Sí a quienes fueron víctimas. Y entre ellas a parientes de policías y militares que han declarado como sufrieron. Incluso se presentó una policía que había quedado ciega. Entonces no es cierto lo que ella dice. En el anexo 5 del Informe está la relación de víctimas fatales de las FF.AA. Por parte de los ex comisionados también hay una falta de memoria y consecuencia que es alarmante.

–¿Pisan el palito?
–Así es. Enrique Bernales no debió dar declaraciones a El Comercio que, habida cuenta de las circunstancias, iban a ser tergiversadas. A mí me llamaron por teléfono y me negué a darlas porque están informando de manera sesgada. Ese mismo día, sin tener certeza, titularon que nos habíamos equivocado en el caso de “William”. Esa mañana me llama Perú.21, que es del mismo grupo, me entrevistan 15 minutos y al día siguiente lo único que aparece es un epígrafe en una foto que dice “curiosa declaración de Salomón Lerner que señala que de repente al terrorista le lavaron la cabeza”. Y ayer El Comercio pone “dudas” porque no declaro. Es realmente infame lo que han hecho. Esto huele feo.

–¿Por qué cree que los artículos de El Comercio coinciden con el intento fujimorista de revisar la CVR?
–No es un diario. Es el grupo El Comercio. Es una cuestión concertada y la pregunta del millón es por qué será. ¿Sabe qué es lo curiosísimo del caso? Que en este país, donde las comisiones se forman cada semana y los informes de las comisiones duran lo que dura el ánimo de las personas, hemos cumplido el noveno año de la entrega del informe, 11 años desde que comenzó a trabajar la Comisión, y se sigue hablando de ella. Es para los psicoanalistas. Los principales alentadores de la vigencia del informe son los que tratan de denostarlo porque no tienen la conciencia limpia, tienen rabo de paja. Está allí, como una piedrita en el zapato. Creo que con el tiempo se van percatando de que la historia va a asumir un juicio que es negativo sobre personas que creyeron pasar a la historia del país con signo positivo.

–Hace tres años usted recordó en un artículo en CARETAS que Hugo Guerra, ex editor de El Comercio, reconoció ante la CVR los errores del diario en su línea editorial con temas como el de la legislación antiterrorista a través de la cual Fujimori justificó el autogolpe.
–Así es. Pero en una columna reciente se ha mostrado absolutamente contrario a la CVR que una vez elogió. Creo que además de las historias personales están los designios corporativistas y de línea de algunos medios en los cuales determinados temas no pueden ser tratados o ser tratados de alguna manera en la que el periodista no es más que un simple trabajador al que se le puede despedir. Me pregunto por qué hubo cambios en Perú.21 en lo que toca a orientación y dirección.

–¿Porque Augusto Alvarez tenía una agenda a favor de los DDHH?
–Y eso era algo que no se podía permitir un diario como El Comercio. De otro lado hay historias personales. Tengo entendido que Hugo Guerra fue asesor político del almirante Luis Giampietri que, siendo él una persona muy educada y afable, no puede dejar de expresar una actitud de no entender que una institución alcanza los más altos grados de excelencia cuando reconoce sus errores y purga a sus malos elementos.

–El ex comisionado Luis Arias Graziani también criticó a la comisión esta semana.
–Demuestra muy mala memoria.

–¿Pero acaso no firmó el informe con reservas?
–Lo que el general no suscribía era que hubiera habido violaciones sistemáticas por parte de las FFAA y también se oponía a que hubiera reparaciones. Por lo demás trabajamos hombro a hombro. Lo que no recuerda es la carta que me dirige el 27 de agosto de 2003, donde reconoce que la CVR cumplió “con seriedad y esmero encomiable su cometido”. Ahora no se habla del reconocimiento que le hacemos a las FFAA porque nos defendieron, del homenaje que les hacemos a sus héroes.

–¿El fondo de la crítica no oculta esencialmente la responsabilidad del fujimorismo?
–Creo que sí. Un poco de la mano como hermanito menor está el régimen aprista. Creo que al señor García no le gusta la muestra Yuyanapaq, donde sale mirando los cadáveres en Los Molinos. Recordemos que él se opuso al Lugar de la Memoria, que salió con fórceps gracias a Mario Vargas Llosa, y ojalá que termine bien. Pero, cuando atacan a la CVR, los señores del fujimorismo no se dan cuenta que con la propia argumentación del Informe se pudo condenar a Abimael Guzmán, porque él no mató a nadie con sus propias manos.

–¿Qué piensa de la persistencia senderista a través de movimientos como el Movadef?
–No se educa, no se informa, no se debate. Se insulta. Eso es lo peor que nos puede ocurrir. Se trata de negar el pasado de una manera tan torpe que abre un nicho para que se asienten ahí los seguidores de Sendero como victimizados y perseguidos.

–El hecho que sigan ahí es que no hemos podido derrotarlos como sociedad.
–Es que no hemos querido recordar. Hay quienes dicen “ya no miremos por el retrovisor”, estamos creciendo, nos vamos para arriba. Es el fujimorismo y todas aquellas personas que le dan la mano en proyectos de determinada orientación política, de maneras de concebir el gobierno y la sociedad: autoritarismo, mano fuerte, pragmatismo, los valores al bolsillo, el fin justifica los medios, que viva la economía y no importa el mayor abismo entre ricos y pobres.

–Ahora que tanto se habla de inclusión, el Informe Final es en realidad una historia de exclusión.
–Cuando candidato, el presidente Humala avaló el informe de la CVR. Quisiera recordarle que su ex vicepresidente Omar Chehade firmó un documento en el que se comprometía a las reparaciones a las víctimas del terrorismo.

–El presupuesto asignado no ha sido gastado.
–Antes de dejar el poder, Alan García dio un decreto por el cual ponía condiciones complicadísimas para registrar a las víctimas. Esas condiciones no han sido cambiadas por quien fue ministro de Justicia y ahora es premier, quien sabía muy bien como trabajó la CVR y que (entrevistado en febrero último en El Comercio) dijo que sí le dio estatus político a Sendero Luminoso. Mala memoria tiene el señor Jiménez. Pero cada cual es dueño de sus miedos y sus ambiciones.

–¿Qué opinión tiene de la reciente sentencia del Grupo Colina?
–Me parece que es una sentencia muy poco razonable e inconsistente con lo que ha sido la postura del Poder Judicial. El señor (Javier) Villa Stein no puede, con algo de sangre en la cara, afirmar que no existen delitos de lesa humanidad cuando matan personas porque se las sospecha terroristas. Es admitir el terrorismo de Estado. El prestigio que pudo alcanzar la justicia peruana con la sentencia a Fujimori ha sido disminuido. Más con el papelón en la Corte Interamericana. Los vínculos políticos y amistades del señor Villa Stein han influido en una sentencia sesgada.

–¿Y qué opina del cambio de estrategia del gobierno en el caso Chavín de Huantar al abandonar la tesis de los “gallinazos”?
–Están mezclando papas con camotes. Creo que hay sobradas pruebas que apuntan a una acción distinta a la de los comandos. Un ministro como Aurelio Loret de Mola lo señaló, al igual que varios testimonios.

–Mucho se ha especulado que el encono del cardenal con las autoridades de la Católica tiene que ver con la CVR.
–Si hay un sector que no está a favor de la PUCP es porque la consideran “caviar”. La CVR, para aquellos que no desean mirarse en el espejo, es también “socialistona” y progresista. Hay por allí un señor que no le hace honor al oficio del periodismo ha llegado a decir que soy el rey de los caviares.

–¿Aldo Mariátegui del diario Correo?
–Sí, de quien no digo que no tengo el gusto, sino que felizmente no conozco. Ese señor me criticaba desde la época de la Comisión. Salomón Lerner me cae más espeso que la gorda Macher. No me extrañaría que de alguna manera mi papel como rector aquí se vinculara a mi labor en la CVR que tuvo que, con dolor, señalar a instituciones y personas que no cumplieron con lo que se esperaba de ellas. Dijimos que la Iglesia Católica lo hizo bien en sectores del país como el sur andino pero no había ocurrido lo mismo en Ayacucho. Hay pecados por acción y por omisión. Cuando debes hacer algo y así salvar vidas y no lo haces, de alguna manera te alcanzan responsabilidades. Supongo que eso puede influir en la terquedad y mala intención con la que se va detrás de la universidad. A veces la bilis nos coloca vendas en los ojos o se quiere ganar una institución para llevarse no solo bienes sino, sobre todo, el prestigio y una historia que no es la suya y, con otras ideas, festejar en cinco años el centenario. Esperemos que no sea así. (Entrevista: Enrique Chávez)

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