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Internacional

Asilo de Julian Assange

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Assange agradeció a los países de América del Sur desde su diminuto refugio londinense.

¿Entre Guayaquil y Guantánamo? Assange desata tormenta diplomática entre Londres y Quito.

Julian Assange es quien en la situación más incómoda se encuentra, asilado en la pequeña embajada de Ecuador, en el pantorrilludo barrio de Knightsbridge, Londres, en un cuarto sin luz natural, sin cocina aunque con acceso a un microondas, y una ducha. Corre el riesgo de permanecer meses, sino años, encerrado en el recinto.

La semana pasada, el Ecuador concedió asilo político al polémico australiano puesto que su “vida e integridad física están amenazadas”, sostuvo el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Assange, 42, desató el furor de la Casa Blanca al divulgar los famosos WikiLeaks, miles de documentos del Departamento de Estado, videos y registros de la guerra en Irak y Afganistán en 2010.

Su informante, el soldado norteamericano Bradley Manning, es juzgado por una corte marcial por alta traición, y puede ser condenado a muerte; aunque EE.UU. aún presenta cargos contra Assange. En cambio, el fundador de WikiLeaks es requerido por la justicia sueca para que responda a los cargos de asalto sexual contra dos mujeres. La Corte Suprema de Gran Bretaña ordenó su extradición a Suecia en junio.

La semana pasada, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña emitió una nota diplomática invocando una ley doméstica de 1987, recordando a Ecuador que le permitía privar de la inmunidad al recinto de la embajada en Londres. La norma excluye de su protección “a cualquier persona sobre la que existen serias razones para considerar que ha cometido un crimen grave y no político fuera del país de refugio”.

La amenaza contra la inviolabilidad de la sede diplomática dividió a la diplomacia londinense y unificó a América del Sur en respaldo al principio de asilo y en contra del Reino Unido, ya en tentempié en la región por la soberanía de las islas Malvinas.

El primer ministro británico David Cameron pidió a su canciller “parar la mano”, habiendo estado de vacaciones cuando todo esto ocurrió, esta semana.

La crisis entre Quito y Londres es insólita. El Ministerio de Relaciones Exteriores británico amenaza con burlar la inviolabilidad de la sede diplomática para detener a un sujeto, y cuya extradición a Suecia ha sido ordenada por la Corte Suprema británica, puesto que se le rompió un condón. Como agravante, en un segundo encuentro sexual, no lo usó.

PRINCIPIOS Y PROCLAMAS

El sábado 18, el ALBA suscribió una encendida declaración, emitida también desde Guayaquil, en la que “rechazaron las amenazas intimidatorias” de Gran Bretaña, “por ser violatorias de los principios de soberanía e integridad territorial de las naciones”.

“Advertimos al gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña acerca de las graves consecuencias que se desencadenarían en todo el mundo, en caso de una agresión directa a la integridad territorial del gobierno de Ecuador en Londres”, se amenazó.

En contraste, la declaración de Unasur emitida el domingo 19 fue un ejercido de ponderación, basado en principios jurídicos de la Convención de Viena, consensuado la mañana del domingo por los delegados diplomáticos, y que los cancilleres suscribieron en apenas una hora.

El Perú ejerce la presidencia pro tempore de la Unasur e interpretó su rol y deber el buscar las líneas de consenso entre los países miembros. El documento final es más centrado, cuidadoso y con mayor sustento jurídico que la proclama albista.

La Unasur expresó su respaldo al gobierno de Ecuador, defendió la inviolabilidad de los recintos diplomáticos basado en la Convención de Viena de 1961, y exhortó a las partes a llegar a un entendimiento razonable de mutuo acuerdo con arreglo a derecho.

Se recordó que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en una declaración motivada por el propio Reino Unido, “condenó en los términos más enérgicos violaciones a la inmunidad diplomática”, en noviembre de 2011.

El próximo 24, la tormenta diplomática se traslada a Washington donde los cancilleres de la OEA han sido convocados para analizar el caso. La presencia de EE.UU. y Canadá hará más difícil llegar a un declaración conjunta.

Lo que se viene es una larga batalla jurídica. Correa no descartó que Ecuador denuncie al Reino Unido ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya o Assange podría recurrir a la Corte Europea de Derechos Humanos.

Según las posiciones extremas, el destino de Assange se debate entre la tórrida Guayaquil y Guantánamo, el centro de reclusión de EE.UU. en Cuba para los detenidos de Al Qaeda. Pero entre la guayabera y el mameluco naranja, Assange apenas tiene el diminuto balcón de la embajada de Ecuador en Londres para salir a tomar una bocanada de aire fresco.

Trapitos Sucios en Casa

En Ecuador, los medios de comunicación viven bajo permanente acoso gubernamental.

Con el asilo a Assange el presidente Rafael Correa aparece como el abanderado de la libertad expresión, cuando en el Guayas el cuento es muy distinto.

Los medios de comunicación ecuatorianos son acosados por juicios y leyes restrictivas de la libertad de expresión. Tampoco ha sido Correa respetuoso de las instancias internacionales. En represalia a las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a favor de los directivos del diario El Universo y los autores del libro El Gran Hermano, Correa fustigó a los periodistas que viajaron a Washington, y se plantó desafiante ante la CIDH, en noviembre.

“Las restricciones a la libre expresión se incrementan a través de las constantes agresiones verbales y mediáticas de intimidación a quienes opinan diferente al gobierno, a sentencias judiciales en firme, a tres leyes vigentes y dos en discusión que consolidan la idea de que la información es un servicio público y que como tal su administración debe estar, en la mayoría de los casos, en manos públicas y no privadas”, describió la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en abril.

Las amenazas a la libertad de expresión en Ecuador se han institucionalizado en leyes crecientemente restrictivas.

–Ley Orgánica de Participación Ciudadana que define la información como servicio público.

–Ley de Regulación y Control del Poder del Mercado que dispone que quienes tengan 6 por ciento o más de acciones en medio audiovisual nacional, no podrán tener participación en otro negocio ajeno a la comunicación.

–El Código de Democracia respecto a los procesos electorales y que establece que los medios no pueden publicar información que genere “simpatía o antipatía hacia los candidatos”, sino todo lo contrario, se puede añadir.

“Se han redoblado los ataques a la prensa. Se han cerrado unos 20 medios de comunicación, se han seguido agrediendo con mayor insistencia a periodistas y a medios”, describió César Ricaurte, periodista ecuatoriano y director de la Fundación Andina para la Observación y Estudios de Medios (Fundamedios). “El presidente ahora exhibe fotos públicamente de los periodistas que han sido críticos, como si estos fueran criminales”.

Ricaude fue distinguido esta semana con el Gran Premio de la SIP a la Libertad de Prensa.

A la asepsia forzada en su terruño, Correa propuso cortar a la Relatoría de Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA) los ingresos de fuente externa, y sumergir el informe anual sobre la Libertad de Expresión en el vademécum anual que emite la OEA, enrareciendo el delicado proceso de reforma del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

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