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Religión El Vaticano se dispara al pie al enfrentarse a las religiosas estadounidenses.

La Revuelta de las Monjas

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Hermanas Janet Mock y Pat Farrell, que es la figura más visible de la agrupación, salen de una reunión en la Santa Sede el 12 de junio.

En Perú, uno de los países más creyentes de la región, la Iglesia Católica se enfrenta a una de las universidades con mayor prestigio. En Estados Unidos, el país que promueve como pocos la igualdad de género y donde las mujeres podrían reelegir a Barack Obama según las encuestas, les tocó el turno a las monjas. Como si pudieran darse el lujo de alejar más fieles de sus templos.

La noche del viernes 10, más de 900 hermanas superioras asistieron a un cónclave nacional en la ciudad de St. Louis para unificar una respuesta en el serio enfrentamiento que sostienen con el Vaticano.

Eran las representantes de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas (LCWR, por sus siglas en inglés), asociación que agrupa a un 80% de las 57,000 religiosas del país.

La hermana Pat Farrell (65), hermana franciscana y presidenta del grupo, anunció que entrarán a un proceso de diálogo con el Vaticano.

“Siempre y cuando no se comprometa la integridad de la misión”, acotó.

El grupo está en la mira romana desde 2008, cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe –el equivalente moderno de la Inquisición- recibió el encargo de revisar sus actividades.

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El informe que entregaron a Benedicto XVI el 18 de abril de este año concluyó que “la situación doctrinal y pastoral de la agrupación de hermanas es grave, y un asunto de seria preocupación”.

Entre las preocupaciones específicas de Roma están las voces discordantes sobre “asuntos como la ordenación de mujeres o el adecuado enfoque pastoral sobre el ministerio a personas homosexuales”.

La prevalencia de “ciertos temas feministas radicales, incompatibles con la fe Católica” que critica la Santa Sede se explica principalmente por la política de distribución de anticonceptivos planteada por el presidente Barack Obama. Mientras que diversos obispos han criticado la propuesta, el grupo Network, fundado hace cuatro décadas por un grupo de 47 monjas, la apoya decididamente.

La temperada oposición de las religiosas a la verticalidad y dureza monocorde de Roma les ha cosechado movilizaciones de apoyo. Los medios norteamericanos perciben el enfrentamiento como una contraposición entre la doctrina ortodoxa ‘de oficina’ y el catolicismo de a pie, que mantiene un continuo contacto con los más necesitados.

Un punto importante para entender la baja popularidad de la curia eclesial es la magnitud de los escándalos de pedofilia y abusos sexuales. La Iglesia Católica ha desembolsado más de US$ 2,600 millones en arreglos extrajudiciales, de los que US$ 1,100 millones se pagaron entre 2003 y 2009. Como resultado, 8 diócesis se declararon en quiebra.

Por el contrario, y aunque a la hermana Farrell no le gusta hablar al respecto, su historia de vida reseñada por David Gibson en el Washington Post le ha ganado mucha simpatía.

Teóloga de formación cruzó la frontera para hacer labor social en México en la década de los ’60. Pasó seis años trabajando con los pobres de Arica, desde el ’80 al ’86, y participó en la resistencia contra Pinochet. Inmediatamente después pasó a El Salvador, en plena guerra civil.

Tras diecinueve años regresó a EEUU, donde ahora lidera al grupo de católicos más grande que se ha enfrentado abiertamente con Roma.

“Esta experiencia –dijo recientemente– ha desarrollado en mí la certeza de que el dolor y la opresión no tienen la última palabra”. (Israel Guzmán)

 


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