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03/May/2012
 
 
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Entrevistas El industrial hotelero de San Martín Carlos González y su azarosa vida.

‘Yo Enfrenté a los Terroristas’

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Arriesgado como pocos, González compró un albergue en la Laguna Azul sin saber que era reducto del MRTA.

El departamento de San Martín es, de todos los departamentos del Perú, el que más ha crecido económicamente en los últimos años. Carlos González Henríquez (62) por razones comerciales estuvo en Yurimaguas, y por su cercanía a Tarapoto tuvo muchas oportunidades de conocer a fondo dicho departamento. Se enamoró de sus paisajes y su instinto de pionero quedó convencido de que esa zona era un regalo de los dioses para el turismo extranjero que habría de llegar, inexorablemente y en oleadas, en un próximo futuro a Tarapoto. Así fue que se sumergió en el mundo hotelero y luchó por sus hoteles (ahora tiene cinco) con gran tenacidad y firmeza. Porque hay que tener firmeza y valor para enfrentarse con los terroristas como él lo hizo y superar aquella etapa convulsiva. Sin embargo, a pesar de progresar enormemente el departamento, su apuesta por el turismo internacional invadiendo la zona nunca llegó a ganarla. Esa frustración se refleja a lo largo de esta entrevista que le hago en el restaurante Costa Verde. Veamos por qué.

–Usted ha tenido encuentros con el MRTA ¿no es esto cierto?
–El MRTA nació con Polay y se hizo famoso en los años 80 en la región de San Martín. Yo llegué a Yurimaguas (Loreto) y a Nueva Cajamarca en el año 84 para dedicarme a la agroindustria y a la agricultura del arroz. Por esa época yo hacía transacciones comerciales comprando empresas casi quebradas para luego levantarlas, y así compré dos molinos de arroz en Yurimaguas. En el 86 compré una propiedad en Yurimaguas para hacer un hotel, y una vez comprada sufrió siete invasiones a lo largo del tiempo.

–Yurimaguas es Loreto. ¿Por qué me habla de San Martín?
–Porque Yurimaguas está más cerca de Tarapoto que de Iquitos, y mi hotel “Puerto Palmeras” acabé montándolo en Tarapoto. No lo monté en Yurimaguas porque en esa misma época estaba infestada de narcotraficantes y terroristas y mucho olvido del Estado. Desapareció la carretera, dejaron de haber vuelos regulares y el llegar a Yurimaguas era un calvario. Como le decía, Tarapoto (San Martín) era el sitio donde el MRTA se hizo famoso por sus incursiones guerrilleras, tomando pueblos y convulsionando la zona con el cuento de reivindicar los derechos de los pueblos olvidados. No solo tenía en la zona la construccion de mi hotel “Puerto Palmeras” sino que también compré un albergue en la Laguna Azul sin saber que ese era el reducto del MRTA, antes de que empezaran a fregarme. El MRTA me convirtió en un hombre lleno de tensiones, ya que tuve que luchar varios años contra ellos. Mi primer encuentro con ellos, el 29 de julio del 90, fue en mi albergue de la Laguna Azul. Llegaron más de 200 emerretistas dirigidos por Sístero García Torres, “el comandante Ricardo”, que el día anterior habían tomado Yurimaguas, donde quemaron la comisaría de policía y el juzgado y saquearon la ciudad. Yo, que estaba asustadísimo, en vez de hundirme los recibí con los brazos abiertos sorprendiéndolos: “¡qué placer verlos aquí!, brindemos con la sangre del imperialismo”, mientras les abría un botellón de medio galón de whisky Etiqueta Negra. Hubo más licor. La borrachera terminó a las 9 de la noche después de libar cuantiosamente. Nos salvamos. El segundo enfrentamiento fue en enero del 91 (medio año después), donde el MRTA me encontró con mi hijo en casa del arquitecto Enrique Palacios. Nos secuestraron a los que estábamos reunidos y nos llevaron a mi hotel, que previamente habían tomado. Me hicieron un juicio popular del que salí bien librado, porque mis trabajadores me respaldaron sin delatar a los que me acompañaban, que eran, nada más y nada menos que el gerente del Banco de Crédito, Carlos Muñoz, el gerente del grupo Romero José Luis Puig y el dueño del aserradero de Tarapoto Gliden Allan. Nos volvimos a salvar.

–Su astucia para confundirlos fue fantástica. ¿Con esta actuación pudo librarse de ellos?
–No. Más tarde me pusieron una bomba en mi domicilio de Lima. En enero del 92 iba conduciendo mi carro cuando se me cruzaron en la carretera y me pusieron una camioneta detrás. Me hicieron salir de mi carro violentamente y me subieron en otro en el que iban varios. Me llevaron al campamento Paujilsapa, donde estaba Cerpa Cartolini, pero antes de llegar vieron de lejos un camión que pensaron ellos que era del Ejército. Se armó una balacera y yo aproveché el momento para huir a Tarapoto conduciendo la mismísima camioneta de ellos con el acelerador a fondo. Llegué al aeropuerto demudado y gracias a Lucho del Águila, gerente de Faucett, logré subir a un avión sin documentos, sin dinero, sin zapatos, en ropa de baño y un polito y así, vestido de esa forma y descalzo, llegué a Lima.

–Pero de alguna manera se entendió con ellos. ¿Los justifica?
–No los justifico. Traté de entenderlos para poderlos combatir.

–¿Y entiende el nacimiento de los partidos terroristas?
–Qué mayor terrorismo que destruir la iniciativa privada, saquear el Estado y permitir la corrupción en sus instituciones. Ese fue el principal caldo de cultivo para que tanto Sendero como el MRTA salieran a la luz justificando su presencia.

–Para usted entonces ¿no hay gobierno bueno de todos los que ha conocido?
–Yo me acuerdo de los gobiernos desde el de Odría cuando era chico.

–Vayamos a sus orígenes para poder explicar lo que me ha dicho.
–Nací en Lima el 12 de julio del 49. Soy hijo de José Teobaldo González, recaudador de la Beneficencia Pública de Lima y de la Caja de Ahorros de Lima. Mi madre se llamaba Beatriz Henríquez, ama de casa. Vivíamos en Santa Beatriz. Clase media.

–¿Estudios?
–Estudié en el colegio de la Inmaculada de los jesuitas primaria y secundaria, y luego hice mis dos carreras universitarias, Administración de Empresas y Derecho, en la Universidad Federico Villarreal. Estudiaba por la noche y trabajaba durante el día. Empecé a trabajar a los 17 años, cuando terminé el colegio en Distribuidora Ferreyros (DIFESA) y luego, ya en la universidad, trabajé durante el día en el Banco Central de Reserva. Al mismo tiempo empecé a comprender la mecánica mercantil y supe que había que aprovechar las oportunidades para poder ganar dinero. En esa época empezaron los problemas monetarios y cambiarios, así que funcioné de cambista y de comerciante. No había importación de nada, así que era un momento óptimo para comprar y vender. Compraba y vendía autos. Ejercí de cambista y así lentamente, estudiando y trabajando y comprando y vendiendo conseguí una pequeña fortuna, hasta que encontré la forma de comprar empresas endeudadas en soles sabiendo que la deuda se evaporaba por su devaluación. Compré una fábrica textil en Lima en la cual el dueño se había suicidado, abrumado por las deudas, aunque después éstas se evaporaron.

–Comercialmente donde ponía el ojo ponía la bala.
–Tampoco fue así. Compré acciones de una empresa textil como un negocio rentable y luego resultó que me habían estafado porque el balance estaba trucado, había cuentas por cobrar inexistentes, inventarios fantasmas, y eso acabó por hacerme quebrar. Me quedé como se dice vulgarmente en la calle. Pensé en pegarme un tiro.

–¿Y qué lo salvó de esa depresión?
–El ayahuasca. Tuve una sesión de ayahuasca y me vi muerto, vi mi cadáver, me rebelé, me agité, comprendí el valor de la vida y hallé la solución para todo lo que me faltaba por hacer. Salí resucitado, y en vez de llorar levanté mi otra empresa textil y pagué mis deudas saliéndome de la otra tras varios años de trabajar para pagar.

–Bueno, a fin de cuentas usted ha vivido muy bien según parece.
–No todo es felicidad en la vida. Mi hijo mayor, Carlos Martín, se divorció y con el divorcio perdí a mis dos nietos mayores, a quienes no veo hace seis años. Mi ex nuera se volvió a casar con un millonario, contrató abogados especialistas y consiguió burlar las leyes quedándose con sus hijos, mis nietos, borrando familia, parientes y amigos por el lado paterno. Esto me hace sufrir mucho, pero el sufrimiento hace más fuerte al ser humano condicionándolo a una mayor valoración de la gente que tiene a su lado.

–¿Cómo fue su vida amorosa? ¿Cuándo se casó?
–Tuve muchas enamoradas y antes de los 18 años conocí a Lydia, la que hoy es mi esposa, casándome con ella a los 24 años. Voy a cumplir 40 años de casado. Ella me pidió que abandonase mis negocios en la selva, de agricultura, ganadería, agroindustria, construcción de hoteles (“Puerto Palmeras”, “Puerto Patos”, “Puerto Pericos”, “Lago lindo” y “Puerto Pumas”) con el fin de no arriesgar mi vida. ¡Y vaya que la arriesgué!

–Algo me dice que usted ha arrastrado una inquina contra todos los gobiernos que se han sucedido en el país.
–No es eso, sino que desde que tengo uso de razón ningún gobierno ha luchado contra la corrupción, que es el principal enemigo de los más pobres, porque se roban el dinero que se necesita para atenderlos, para que dejen de ser pobres. Esto es endémico. En todo campo se necesitan oportunidades, y éstas se pierden porque la corrupción las corta. No hay un sentido nacionalista en los gobiernos sino decisiones personalistas y electoreras. No se decide en función de lo que necesita el país sino de lo que se necesita decir para salir reelegido.

–Usted como hotelero ¿está contento con su suerte?
–No.

–Pero usted empezó con un hotel y ahora tiene cinco. ¿Le va bien?
–Me va bien. Cada año tengo más habitaciones. No me puedo quejar sobre esto.

–¿Entonces por qué no está contento con su suerte?
–La región San Martín viene experimentando un gran desarrollo y crecimiento gracias a los cultivos alternativos, principalmente el cacao, el café y a las obras de infraestructura que se vienen realizando. Sin embargo este desarrollo y crecimiento se podrían incrementar considerablemente si las autoridades se preocuparan de que las nuevas carreteras no se llenen de mototaxis, rompemuelles, animales sueltos, colegios, universidades e interminables pueblos que hacen de las carreteras su avenida principal, además de las huelgas y bloqueos de carreteras tan de moda hoy. Antes un viaje de Lima a Tarapoto con carretera afirmada tomaba 20 horas y hoy, con carretera asfaltada y mejores buses toma 32 horas. ¿Es ese el precio del desarrollo?

–Podría ser. De todas formas hay líneas aéreas.
–He ahí el quid de la cuestión. Hay mucho contrasentido. En todos los medios hay tremendas promociones para mandar peruanos a vacacionar al extranjero por menos de lo que cuesta viajar dentro del Perú. No hay equidad ni proporcionalidad en las tarifas aéreas ni en el tratamiento tributario que les da la SUNAT a los viajes al extranjero. Por ejemplo un pasaje a Santiago se anuncia por 219 dólares, mientras que un pasaje a Tarapoto, según la época, puede llegar a costar 800 dólares en Semana Santa. Una sola hora de vuelo contra tres horas a Santiago. Y es que las líneas aéreas hacen lo que les da la gana si no tomas el billete con mucha anticipación. Nosotros promocionamos destinos como Cuba y el Caribe, de donde no nos viene ni un solo turista. Los aviones se van y regresan llenos de peruanos.

–Esto es cierto.
–El departamento de San Martín tiene lugares maravillosos turísticamente hablando. Cascadas. Lagunas. Sitios de ensueño. Maravillas. No estoy realmente contento porque Tarapoto se ha quedado sin turistas extranjeros, ya que en vez de irse a Tarapoto se van a La Paz o a Santiago o a Buenos Aires. Al final estamos promocionando a nuestros países vecinos. Somos unos cojudos. Viene un europeo y, en lugar de recorrer el Perú, después de ir al Cusco, le sale más barato ir a cualquier otro país sudamericano. No hay conexión aérea entre Cusco y Tarapoto y el resto del país sin tener que pasar por Lima. Además, ¡fíjese qué barbaridad!, las tarifas aéreas para los extranjeros y los peruanos que llegan del extranjero, gracias a la promoción que hace el gobierno peruano, se convierten automáticamente en el doble del precio de las tarifas que se aplican a los viajeros nacionales. Eso es discriminación y abuso y atenta flagrantemente contra el turismo. La selva no está en el mapa turístico. Los gremios como Canatur solo se interesan por los destinos ligados al Cusco. Tarapoto, turísticamente hablando, es un paraíso de oportunidades. Yo aposté por el turismo en San Martín y me he dejado media vida en ello, y no puedo entender tanta indiferencia. Es más económico invertir en la paz que gastar en la guerra. Pero para los políticos invertir en la paz no es rentable. ¿Me comprende ahora?

–Hágame una pequeña lista de personajes importantes que se ha albergado en sus hoteles.
–Fernando Belaunde, Alan García, Alberto Fujimori, Valentín Paniagua, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Mario Vargas Llosa, Fernando de Szyszlo, Paco Miró Quesada, Pedro Pablo Kuczynski, Lourdes Flores, Jaime de Althaus, Raúl Modenesi, Magaly Medina, Carlos Revilla, Mariela Balbi, Raúl Vargas, Chema Salcedo y un larguísimo etcétera. La pregunta es ¿quién no ha estado?

–Analícese.
–Soy confiado, tengo poca memoria, tomo decisiones quizá demasiado rápidas. Necesito poner cada cosa o persona en su espacio y tiempo para poder comprenderlas bien. Amo a mi familia. El sufrimiento y las desgracias que he pasado me han hecho más fuerte y soñador, ya que en cada obstáculo he visto una oportunidad nueva para mi vida.( Por: José Carlos Valero De Palma)

 


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