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Personajes Josefin La Torre deja el exilio familiar en Suecia en la búsqueda de la historia de su tía Augusta, la fallecida esposa de Abimael Guzmán.

La Sobrina de Abimael

6 imágenes disponibles FOTOS 

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Josefin el pasado 10 de febrero con el cineasta sueco Mikael Wiström, que prepara un documental sobre la toma de tierras en Apurímac.

Josefin tiene 23 años, habla cuatro idiomas y cruzó el mundo en busca de sus orígenes. Nació en Suecia después de que toda su familia paterna saliera del Perú. Se suponía que escapaban de un nombre y de un estigma: Augusta La Torre.

La camarada ‘Norah’ y primera esposa de Abimael Guzmán era la tía de Josefin, aunque nunca la conoció. “En mi familia me hablaban mucho de Augusta, qué pasó con ella y quién era. Desde niña yo pensé que era una heroína, una mujer muy valiente, y por eso siempre tenía una razón para descubrir más de ella”, cuenta Josefin, la primera familiar que vuelve luego del exilio.

Sus abuelos, Carlos La Torre Córdova y Delia Carrasco Galdós partieron a Estocolmo en 1984 e hicieron una nueva vida con sus 7 hijos. La única hija que se quedó fue Augusta.

AUGUSTA, LA REVOLUCIONARIA

La fundadora de Sendero Luminoso, casada por casi 25 años con Guzmán, falleció misteriosamente en noviembre de 1988. La ubicación de sus restos no ha sido revelada por el bando senderista y el misterio se convirtió en un tormento escandinavo.

“Para Mama Delia lo único es Augusta”, confiesa la estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad de Leeds con su castellano masticado. “Siento que es lo más importante para ella, pero no sabe qué pasó, ni dónde murió”.

Otro nombre, en cambio, no es mentado nunca. “Sobre Abimael mi familia no habla. Hay dolor”. Pese al silencio frente a los chicos, uno de sus primos fue bautizado con el mismo nombre.

De los hermanos La Torre Carrasco, el padre de Josefin, Julio, es el único que no ha cambiado de nacionalidad. Nació en 1952 en Ayacucho, estudió Derecho en la Unión Soviética y está casado con una asistenta dental sueca. Para más claves en los nombres, la única hermana de Josefin se llama Norah, nom de guerre de su tía fallecida.

El padre de Josefin se opuso a su viaje pero “al final me deseó buena suerte”. Es la segunda vez que llega al país de sus abuelos y su travesía incluyó Ayacucho, Huancavelica, Huancayo y Lima. “Me gusta el clima de la sierra”, dice.

CARETAS la encontró en Apurímac, donde acompañó la filmación de un documental sobre la toma de tierras en 1974, dirigido por el sueco Mikael Wiström.

Aprendió a chacchar coca con los campesinos apurimeños que le narraban sus recuerdos de Augusta. “Me contaron que era muy bella y siempre encabezaba las reuniones”. Pero cuando Josefin preguntaba sobre su muerte solo le devolvían el silencio.

LA FAMILIA SUECA

“Somos como 40”, calcula Josefin sobre los La Torre que viven en Suecia. En 1984 llegaron 9: los abuelos Carlos y Delia, y sus hijos Carlos, Juan, Gisella, Julio, Yuri, Nika y Pablo.

“Todos mis tíos hacen una vida normal en Suecia”, asegura Josefin.

Pero en junio de 2003, Pablo, el hermano menor y el único que reside en Italia, fue detenido por la Interpol acusado de realizar actividades relacionadas con Sendero.

Si bien el resto no ha salido de Estocolmo, investigaciones policiales de la década pasada sindicaban a algunos de ellos como integrantes de la red internacional prosetilista de Guzmán.

Según publicó el diario La República en 2008, Javier Esparza Márquez y Carlos La Torre Córdova, concuñado y suegro de Abimael respectivamente, formaron en 1987 el Movimiento Popular Perú-Suecia que apoyaba la lucha armada.

Se desperdigaron con otros movimientos similares en Europa, coordinados por Adolfo Olaechea, conocido como el ‘canciller’ de Sendero. Olaechea fue extraditado de España en 2003 acusado de apología al terrorismo. Cuatro años y dos juicios más tarde fue puesto en libertad en el Perú.

Organizaciones como el Movimiento Revolucionario Internacionalista y el Comité de Apoyo a la Revolución Peruana tienen todavía presencia en internet.

Josefin insiste en que ninguno de sus familiares hace proselitismo y se abocan a sus negocios como “restaurantes y construcción de edificios”. Consideran la lucha armada como un “fracaso” y “no quieren volver” al Perú. A diferencia de Josefin, que ya volvió a Suecia pero promete volver para “seguir estudiando” la historia de su tía en la que, por cierto, hay todavía mucho por escribir.

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La Familia en Estocolmo: 1) Juan La Torre Carrasco. 2) Julio La Torre Carrasco. 3) Nika La Torre Carrasco. 4) José Esparza La Torre. 5) Javier Esparza La Torre. 6) Paola Esparza La Torre. 7) Josefin La Torre. 8) Gisella La Torre Carrasco. 9) Delia Carrasco Galdós. 10) Carlos La Torre Carrasco

CARDINALE AYACUCHANA

Augusta La Torre nació el 29 de agosto de 1945 en Huamanga, Ayacucho. Era la cuarta de los ocho hermanos. Estudió en el internado Escuela Normal de su tierra.

La historia de su romance con Guzmán fue reseñada en el ensayo “Grabado en Piedra: Las Mujeres de Sendero Luminoso”, escrito por Robin Kirk y publicado en 1993 por el Instituto de Estudios Peruanos.

Su padre y abuelo de Josefin, Carlos La Torre, trabajaba en el Banco de la Nación y era dirigente del Partido Comunista en Huanta. Fue alumno de Guzmán en la Universidad San Cristóbal de Huamanga y, cuenta Kirk, estaba impresionado por la seguridad y cultura del profesor. “Guzmán empezó a visitar la casa de la familia La Torre. Allí, Augusta le servía vasos del fuerte licor, oriundo de Huanta, de peras y tunas. Guzmán no podía ignorarla. Tenía una tez blanco-lechosa, y grandes ojos de paloma. Para algunos, se parecía a la estrella cinematrográfica italiana Claudia Cardinale, pero era narigona. Era una estudiante mediocre y adoraba las novelas románticas que escondía bajo su almohada. Se mordía las uñas. No tenía interés en maquillarse o seguir los dictados de la moda. Su padre, el comunista, le había hablado de la injusticia y de hacer bien a los pobres. Su idea de mejorar el mundo consistía en estudiar para ser maestra”, escribió Kirk. Su madre, Delia, era profesora de primaria del colegio religioso María Auxiliadora de Huanta.

Los planes profesionales de Augusta quedaron truncos cuando el 3 de febrero de 1964, a los 18 años, se casó con Guzmán de 30. La ceremonia se realizó en la casa de la novia, ubicada a pocos metros de la Plaza de Armas de Huamanga. “Las fotos del matrimonio son un tesoro de la familia”, cuenta su sobrina Josefin.

Augusta comenzó con la carrera de Educación pero no la culminó. Dirigió el Movimiento Femenino Popular (MFP) de la universidad.

“Si Abimael hubiera sido médico, habría sido su enfermera”, aventura Kirk sobre una mujer “convencida de que el deber de toda mujer era sumergirse en la vida de su esposo… Como era comunista, se convirtió en camarada, seguidora y fiel discípula”.

Luego de varios meses de visitas a consultorios médicos se determinó que ella no podría procrear por tener ovarios infantiles.

“Los amigos hacen de ellos un retrato idílico”, continúa Kirk. “Una pareja normal, con tendencias de izquierda pero no ajenos a la buena comida, al vino y a las fiestas de los sábados por la noche en las que la élite académica se divertía. Para amenizar, le hacían halagos a Augusta para que cantase, desentonada, indecisa, pero con los ojos cerrados y transportada por la música. Guzmán la adoraba. Le llevaba bombones y flores, y ocasionalmente un traje”.

En 1965 la pareja viajó a China “para estudiar la revolución con un veterano de la Gran Marcha. Aprendieron tácticas para emboscadas, asaltos, movimientos de columnas y preparación de dispositivos para demolición”, según Kirk.

A su regreso fundaron juntos el “Partido Comunista del Perú por el Sendero Luminoso de Mariátegui”.

EL MISTERIO FINAL

A tres horas de Andahuaylas y sobre los 3,200 metros de altura se encuentra la comunidad campesina de Tancayllo. Una L y Q gigantes en las faldas del cerro enmarcan el medio centenar de casas de abobe donde habitan alrededor de 200 pobladores del anexo apurimeño.

Las iniciales fueron labradas en homenaje a Lino Quintanilla, líder de la toma de tierras en la zona. La Reforma Agraria iniciada en 1968 no tuvo eco y fueron los propios campesinos los que la hicieron suya. El 15 de junio de 1974 se firmó allí el acta de Huancahuacho.

Las tierras de los hacendados Vergara fueron distribuidas entre los 60 campesinos establecidos entonces.

Samuel Gonzales (72) era uno de ellos. A Josefin le cuenta que en octubre de 1978 en Cayara, cerca de Tancayllo, un grupo de 40 senderistas encabezados por su tía Augusta se reunieron con los dirigentes de todos los poblados aledaños.

Lino Quintanilla, que había pasado a integrar las filas de Vanguardia Revolucionaria, participó junto a Julio César Mezzich, quien años después se enroló en Sendero para ser considerado en algún momento el sucesor de Guzmán. Luego desapareció y no se supo más de su paradero. Quintanilla, en cambio, murió al año siguiente.

Gonzales, que más tarde perdió un hijo encarcelado por terrorismo en la matanza del penal El Frontón, contó que en 1979 La Torre volvió a Apurímac en cabeza de una comitiva de Sendero que llegó a Chincheros. “Explicó su ideología, su revolución y muchos la aplaudieron”, narró.

La familia de Gonzales es el personaje central del nuevo documental preparado por el sueco Wiström, que en 1974, cámara de fotos en mano, retrató la toma de tierras. “¿Qué es esto?, me preguntaba. En Suecia nunca lo había vivido”.

El cineasta fue abordado por Josefin mediante un correo electrónico, y comprendió su interés. “La historia de la toma de tierras y la historia de Sendero tienen mucho que ver”, apunta él.

Augusta dirigió el proceso de adoctrinamiento en la región. Hasta que pasó a la clandestinidad, siguió demostrando la misma ternura hacia sus amigos pero como opositora política, estableció en su libro Kirk, “era dedicada y fiera”. Tanto que se conoce que en 1982 intentó, sin éxito, “ejecutar” a unos tíos que se negaron a venderle armas. Dos años después, su familia salió del país.

En 1991 la Policía encontró el vídeo del velatorio de La Torre. Ahí Guzmán lanza vivas y deja entrever que se suicidó.

“Ella, en su lamentable confusión, en su enfermedad nerviosa, prefirió aniquilarse antes de golpear al partido”, exclamó.

Benedicto Jiménez y Carlos Tapia deslizaron que la causa de la muerte fue una dolencia renal.

En cambio, Óscar Ramírez Durán, ‘Feliciano’, relata en su libro “El Megajuicio de Sendero” que “Norah” pudo haber sido asesinada por desacuerdos en la estrategia de la guerra y por el triángulo amoroso que ya se había formado con Elene Iparraguirre, la camarada ‘Miriam’, entonces número 3 de SL y actual esposa de Guzmán.

El encarcelado terrorista presentó en el 2009 su libro-alegato “De Puño y Letra” e incluyó una megalómana carta dirigida a sus suegros en la que alababa la obediencia de su esposa muerta: “Los camaradas, aún extranjeros, no olvidan ni olvidarán tus sencillas y esclarecedoras palabras: Como soldado rojo del Partido prometo no dar un solo paso sin la dirección personal del Presidente Gonzalo, garantía de triunfo”.

Según cuenta Josefin, en la familia La Torre se debe hablar de Augusta “con cuidado” y Mamá Delia “llora mucho, tratando de entender lo que pasó”. El abuelo Carlos, que murió en 2007 a los 92 años, nunca comentaba nada sobre el tema. Aquél viejo comunista, desterrado de su terruño, exorcizaba su pena solo con poemas dedicados a su hija. (Eloy Marchán)

 


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