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Política A 43 años de la muerte del poeta, sus versos se usan en campaña.

¿Heraud Humalista?

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El poeta guerrillero pareciera sorprendido.

NO solo de reggaetón viven los candidatos presidenciales. También de poesía. Ollanta Humala decidió en la primera vuelta adornar su propaganda con versos de Javier Heraud y despertó la acalorada respuesta de quienes conocieron al poeta guerrillero.

“Es un jaloneo de mi hermano y eso es lo que no nos gusta”, dice Cecilia Heraud sobre el poeta, quien hace 43 años, un quince de mayo, murió acribillado en medio de las aguas del río Madre de Dios. Fue en 1963 y el poeta de 21 años, egresado del exclusivo colegio Markham, había vuelto de Cuba como integrante del Ejército de Liberación Nacional. A La Habana había partido a estudiar cine y de La Habana había vuelto empuñando un arma.

La familia del poeta no quiere dar declaraciones al respecto. “Javier se ha mantenido limpio todo este tiempo”, precisa Cecilia y aclara que, a diferencia de otros aniversarios de la muerte de su hermano, este año prefieren guardar silencio para no contribuir con la campaña de nadie. “Ninguno sería el candidato de Javier Heraud”, concluye antes de cancelar la entrevista acordada.

Versos de la discordia

“Porque mi patria es hermosa / como una espada en el aire / yo la amo / y la defiendo con mi vida”, fueron los versos conjurados por Ollanta Humala en los diarios e inmediatamente el dramaturgo Alonso Alegría, ex compañero de escuela del poeta, le lanzó el guante al candidato presidencial con el siguiente titular en su columna en Perú 21: “No te metas, cachaco, con mi poeta”.

“Yo no estoy defendiendo a Javier, yo estoy atacando el uso hipócrita de su poesía”, aclara Alegría y califica de “extremadamente románticas” las convicciones de su amigo Heraud, quien salpicó sus poemas de profecía escribiendo incansablemente de árboles, ríos y muerte.

“Levantémonos todos / para sembrar la tierra, / en nuestro Perú / una nueva vida con machetes, / fusiles, hoces y martillos”, dicen otros versos del poeta y Alegría comenta que cuando Heraud escribió estas líneas “era una época de romanticismo total y uno podía creerse esas cosas de los martillos, pero volver a eso ahora es verdaderamente pueril, peligroso”.

Ollanta Humala podría citar “a Stalin, a Hitler, los poemas de Mao Tse Tung, sus paralelos naturales”, agrega el dramaturgo y explica que “la estrategia está clarísima, a Humala, que es un gorilita bruto, le han aconsejado que se vista de seda. ¿Y cuál es esa seda? Es una seda poética. Entonces, que él diga que le gusta Heraud es el equivalente a que la reina de belleza diga que le gusta García Márquez. Igualito. Con los mismos propósitos: parecer algo que no son”.

Arturo Corcuera, destacado poeta y amigo de Heraud, se toma el asunto con más calma y tolerancia: “Javier era dulce y tierno, pero él mismo se comparó en unos versos al río manso y cristalino que suele a veces ponerse bravo”.

“Cuando alguien cita los versos de un poeta significa que los suscribe”, dice Corcuera, “es una buena señal que un candidato presidencial haga suyos unos versos de Javier Heraud. La aspiración de la poesía es llegar a todos, militares, sacerdotes, trabajadores, estudiantes, políticos, gente de los mercados y las plazas. El sueño de Javier fue ‘acabar con la poesía del libro y sacarla a las calles’. Ver sus versos en campaña seguramente lo hubiese emocionado”.

“La poesía está para eso, para que la usen de bandera”, agrega Corcuera, “cuanto más se propague la poesía de Javier Heraud, mejor”.

“No se va a difundir la poesía de Javier porque lo cita un candidato a la presidencia, pues, eso no es difundir la poesía”, dice por su lado Alonso Alegría quien, a 43 años de la muerte de Heraud, lo sigue recordando como el compañero que se atrevió a más, aunque en el fondo solo fuera aquel amigo tímido al que no le gustaban las películas de cowboys. “¿Se podría decir que Heraud sería humalista?”, le preguntamos, finalmente. “¡Ay, por favor! ¡Nada más lejano!”, contesta. Heraud, quizá, respondería con sus propios versos: “¡El poder, vaho cruel y tierno, / hecho con mentiras y mentiras!” (Maribel de Paz)

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