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ARTICULO

30 de setiembre de 2004
Paginas 10 y 11 de la edición impresa.


Un peculiar servinacuy une al presidente Toledo con Mufarech. No es un caso de coincidencias políticas, sino una relación que cobija, sin ruptura a la vista, las nebulosas cuentas del primero y los muy claros intereses del segundo.

El Dicterio Contraataca
Denuncias contra Mufarech sacuden a Perú Posible y exigen definiciones en Palacio.

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Los ex ministros Fernando Rospigliosi y Susana Villarán, además del comentarista Pedro Salinas, encendieron la pradera.

 

"El Partido sigue pa' adelante", declaró enfático el martes 28 el Presidente Toledo como intentando convencerse a sí mismo de sus palabras. Aunque en esta oportunidad la amenaza de nuevas renuncias, y las graves denuncias contra el congresista Jorge Mufarech, complicaban aún más el difícil escenario abierto por la renuncia de Luis Solari dos semanas antes.

Apenas bajado del avión, el mandatario se vio en la necesidad de invocar unidad a los miembros de la chakana dedicados a atacarse con un entusiasmo digno de mejor causa. Dirigentes nacionales, como Hugo Garavito y Juan Sheput, habían dado un muy triste espectáculo al ofender gratuitamente a Anel Townsend y Cecilia Tait, mientras que Jesús Alvarado, secretario general colegiado de Perú Posible (PP), sacó a la luz una furibunda carta de respuesta a Solari. Por su parte, Rogelio Canches, único presidente de región oficialista, abandonó el partido alegando desatención del Ejecutivo.

Cuando Toledo aún no había vuelto al país, el affaire Mufarech irrumpió con toda su fuerza para instalarse en el centro de la política nacional. El viernes 24, los ex ministros Susana Villarán y Fernando Rospigliosi, acompañados del periodista Pedro Salinas, denunciaron al bullicioso parlamentario chiclayano por los delitos de tráfico de influencias, encubrimiento y asociación ilícita. Villarán y Rospigliosi también pidieron a Toledo que aleje de su entorno a Mufarech, y a los congresistas que lo retiren de la vicepresidencia de la comisión de Fiscalización.

Como era de esperarse, el martes 28, luego del cónclave de PP, Mufarech convocó a una conferencia de prensa en el Congreso para responder a los "refritos" de los denunciantes. Muy seguro de su poder, el parlamentario enredó las denuncias en su contra, acusó a sus acusadores y lanzó primicias para la platea como la de su papel protagónico en el caso de las firmas falsificadas por el frente fujimorista Perú 2000.

A estas alturas, es aventurado precisar la credibilidad que alcanzaron los descargos del congresista, pero lo que sí es claro es que Mufarech sigue siendo uno de los congresistas más poderosos del actual Parlamento y lo es con la venia de Palacio.

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LOS QUE SE IRIAN
Gloria Helfer tuvo un encontronazo con Jorge Mufarech en la casa de Toledo. Exige que se le sancione por las denuncias. Afirma que no retornará a PP hasta que esto ocurra. El ex presidente del Congreso Henry Pease podría seguirle los pasos.

UN JEQUE AL CONGRESO

A inicios del 2000, con el sigilo de un beduino cruzando el desierto, Jorge Mufarech pasó de las filas del fujimorismo al entonces expectante Somos Perú de Alberto Andrade, para tentar una curul parlamentaria, junto a futuros toledistas como Carlos Bruce. Aparte de contar con buenos fondos de campaña, el ex ministro de Trabajo de Fujimori buscaba capitalizar algunos temas de su gestión como la oferta de crear 200,000 puestos de trabajo en seis meses "con la ayuda de sus amigos" y la jihad que lanzara contra la Superintendencia de Aduanas. Por desgracia para él la suerte no lo acompañó, ya que su candidatura fue tachada por el Jurado Nacional de Elecciones.

A mediados del 2000, su viejo amigo Raúl Diez Canseco lo invitó a participar en la campaña presidencial de Alejandro Toledo que, tras el fraude electoral de ese año, gozaba de amplia convocatoria. De ahí en adelante, Mufarech aparecería siempre cerca del candidato de Cabana y reclamando un lugar destacado en la lucha por la democracia. Su carrera fue meteórica porque, de buenas a primeras, el empresario textil ocupó el sexto lugar en la lista parlamentaria de PP en el 2001, sólo por debajo de los candidatos estrellas como Luis Solari, Carlos Ferrero, David Waisman, Anel Townsend y Cecilia Tait. Todo ello con la bendición del candidato presidencial.

No fue éste un caso de coincidencias políticas entre Toledo y Mufarech, sino más bien el inicio de un peculiar servinacuy que cobija, hasta ahora, sin ruptura a la vista, las nebulosas cuentas del primero y los muy claros intereses del segundo. Quizá la prueba de amor fue la contribución económica del empresario para la campaña de la chakana del año 2001.

Mufarech gastó en publicidad personal por televisión unos US$ 80,000, en los últimos tres meses de campaña (enero-marzo 2001), mientras que Perú Posible, en conjunto, gastaba oficialmente US $ 965,126 en dicho medio, la cifra más alta de todas las agrupaciones participantes en la contienda electoral. Fuentes del partido de gobierno revelaron a CARETAS que la contribución de Mufarech a la campaña, por todo concepto, incluyendo el respaldo a la plancha y la lista, no debió bajar de los US$ 800,000. No se da montos exactos porque "el trato se hizo de manera directa con el entonces candidato Alejandro Toledo", añadieron. Fue, sin duda, una buena inversión porque el empresario textil ingresó tercero al Parlamento por Perú Posible con 139,863 votos, sólo por debajo de Anel Townsend (325,956) y Carlos Ferrero (313,778)

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Gerardo Saavedra , Marcial Ayaipoma y David Waisman.
LOS QUE SE QUEDAN
En el escenario polarizado por la renuncia de Solari, algunos dirigentes, como Alvarado, Sheput, Mora o Garavito, se excedieron en los ataques contra el ex premier. Otros, como Waisman, Ayaipoma o Saavedra (que estaba con un pie afuera poco antes), optaron por una posición más moderada para impedir el desbande.

 

No cabe duda que Mufarech encontró un oasis en el deslucido Congreso de este quinquenio. Con gran habilidad, eludió disputas para integrar la mesa directiva o liderar su bancada. Se concentró, más bien, en poner en práctica una agenda propia y privada que lo convirtió en una especie de comisión de fiscalización ambulante, orientada a causas tan edificantes como anular el sistema de supervisión externa de las importaciones o a perseguir a adversarios de procesos judiciales o de licitaciones ministeriales. En algunas ocasiones, las campañas fueron hechas con independencia de lo que más convenía al Ejecutivo de su propio partido, sin que ello desencadenase siquiera una reprimenda del Presidente. En otras, la coincidencia fue plena, como en la reciente arremetida contra los procuradores ad hoc.

Para sus fines, Mufarech cuenta con un apoyo considerable de la bancada oficialista, sobre todo de la denominada "ala dura" de Perú Posible, y de congresistas de otras tiendas que caen "hipnotizados" por él, si se toma al pie de la letra lo que dijo en su conferencia de prensa del martes 28. Gracias al apoyo de sus pares en el Congreso, se ha salvado en más de una ocasión de intentos de sancionarlo. Entre sus incondicionales de PP se encuentran Gerardo Saavedra y Máximo Mena. Fuera del partido cuenta con el respaldo de Jacques Rodrich, Víctor Valdez y Gustavo Pacheco, compañeros suyos en la mediática comisión de Fiscalización, donde en más de una ocasión ha hecho de las suyas. Por último, el congresista muestra una peligrosa cercanía al entorno fujimontesinista que lo provee de insumos para sus campañas y con el que tiene más de una afinidad (ver recuadro)

LA CHAKANA HECHA TRIZAS

Desde que volvió de Estados Unidos, el presidente Alejandro Toledo tuvo que lidiar con un partido polarizado en bandos irreconciliables, entre quienes eran partidarios de una salida definitiva de Luis Solari (como Garavito, Sheput, Alvarado y, de manera más soterrada, Carlos Bruce) y los que exigían al Presidente una salida conciliadora con el reingreso de éste a la chakana (Tait, Townsend, Helfer, Cruz Loyola). Ese fue el tenor de las reuniones que sostuvo el Presidente con los integrantes de su bancada y con los miembros del CEN, el lunes por la mañana en su residencia de Camacho y, por la tarde, en Palacio de Gobierno. Esta última con la asistencia solamente de los parlamentarios.

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Renunciante Luis Solari tras accidente de tránsito. Se reunió con Toledo, pero no retrocedió. al lado ¿La casa se achica? Obligada metáfora respecto a PP tras visita del Presidente a proyecto de MiVivienda el martes.

Las recientes denuncias contra Alfredo González y Jorge Mufarech calentaron aún más un ambiente que de por sí ya se encontraba en ebullición. Gloria Helfer, caracterizada por mantener un perfil bajo dentro de la bancada, arremetió sin aspavientos contra Jorge Mufarech y exigió su separación inmediata del partido. Mufarech, quien no se caracteriza por sus modales, aún frente a colegas ex maestras, la mandó callar y le dijo que ella respondía a otros intereses que la hacían inclinarse por el apoyo a Fernando Rospigliosi y otros allegados a su tendencia política.

También se produjo una ruptura entre el CEN y parte de la bancada, a partir del tema Solari. A pesar de sus relaciones no del todo cordiales con algunos miembros del partido, el congresista es uno de los fundadores y un referente para la militancia de base. Solari confirmó a CARETAS que no se había reunido todavía con los miembros de su ex bancada, pero declinó hacer mayores comentarios "ya que eso provocaría mayores anticuerpos dentro de la bancada".

El ex premier se reunió finalmente con Toledo en la residencia de éste en Camacho el martes por la mañana. El Presidente le habría pedido que reconsidere su decisión, pero Solari se mantuvo en sus trece, recordándole pasajes de su carta en los que sostenía que Perú Posible, por obra y gracia de algunos integrantes de la alta dirigencia, se había convertido en un partido de cúpula en lugar del partido orgánico que ellos habían impulsado desde el primer momento.

Por la tarde, la bancada oficialista ratificó la designación de Rosa Yanarico como su vocera y eligió a Gerardo Saavedra y José Taco Llave como vicepresidente y secretario, respectivamente. En dicha reunión también se decidió que el congresista Jorge Mufarech suspendiera su participación en la comisión de fiscalización, de la cual es vicepresidente, hasta que culminaran las investigaciones sobre su responsabilidad.

El martes, sin duda, fue un día de alejamientos: Solari le ratificó su salida al jefe de Estado, Mufarech dejó Fiscalización y una cariacontecida Gloria Helfer dejaba Perú Posible hasta que éste deslinde con Mufarech, mientras se especula sobre actitudes similares de otros de sus colegas, como Henry Pease, Cecilia Tait o hasta incluso Anel Townsend. En ningún momento de su corta historia reciente Perú Posible había experimentado semejante sensación de desmoronamiento. ¿A eso se habrá referido el Presidente cuando decía que el partido "seguía pa' adelante"?


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