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ARTICULO

3 de junio de 2004
Paginas 28 y 29 de la edición impresa.


Acompañado por sus abogados, Zevallos hace su ingreso a Castro Castro en la mañana del martes 1. El baldazo de agua fría llegó después. Der.: El Hombre Clave: Celda en Huaraz. Como su abogado lo declaró ante el Congreso, la DEA fue en principio muy escéptica con Benítez Linares, un joven narcotraficante que se ofreció a colaborar en 1993. Eso cambió cuando se incautaron las dos toneladas.

Le Cayó la Quincha
Zevallos es calificado como narcotraficante por la Casa Blanca, e informante de la DEA alega que su testimonio, el más consistente, no es tomado en cuenta en el proceso.

En Lima apenas volvía a comenzar su juicio, pero en Estados Unidos Fernando Zevallos ya era condenado. El martes por la noche la Embajada de EE.UU. anunció su inclusión en la Lista de Traficantes de Drogas Extranjeros del Acta de Identificación: El temido Kingpin Designation Act. Así, su nombre se suma a una lista de 48 personas que tienen prohibido el acceso al sistema financiero norteamericano y cualquier transacción comercial con compañías y personas estadounidenses. Según la presidenta del directorio Lupe Zevallos, su hermano "ha sido investigado durante varios años por la DEA y nunca le han encontrado vinculaciones con el narcotráfico". Aseveró que Bush ha sido "sorprendido". Es una situación tan extraña como las especulaciones que acompañaron permanentemente la carrera de Zevallos. Los mismos testigos que lo han culpado se han retractado una y otra vez. Oscar Benítez Linares, informante de la DEA, es probablemente el único que no ha modificado su versión. Asocia tanto a Zevallos como a Vladimiro Montesinos con los hermanos López Paredes e involucra en el ilegal negocio a personajes como Eudocio Martínez, dueño de la pesquera Hayduk. Para este narcotraficante confeso y sentenciado, el poco impacto que su testimonio tiene en el Poder Judicial responde a un interés por "limpiar" al Doc de los cargos de más gravedad.

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Vladimiro Montesinos en su audiencia del lunes. Benítez sugiere que su camino y el de Zevallos se encontraron. Der.: Narcotraficante Tito López Paredes.

 

UNA cuchillada por la espalda lo sorprendió camino al baño. Oscar Benitez Linares se encontraba en medio de su audiencia el miércoles 25 de noviembre último y debió ser trasladado al hospital de Huaraz. Posteriormente, siguió asistiendo al juicio en una silla de ruedas. En una ocasión se desplomó y escuchó su sentencia dopado por los medicamentos suministrados.

El intento de homicidio mueve a pensar que a algunos no les gusta que Benítez Linares (33) sea tan deslenguado. Lo condenaron en diciembre último a 20 años de prisión y hace pocas semanas fue noticia por otras razones.

Las periodistas Sally Bowen y Jane Holligan utilizaron su testimonio en el libro `El Espía Imperfecto' y allí señaló las presuntas conexiones de Fernando Zevallos con el Tráfico Ilícito de Drogas (TID). El fundador de AeroContinente respondió con una destemplada demanda de US$ 10 millones contra Bowen y Holligan. Más adelante, el 19 de abril, Benítez Linares ratificó sus acusaciones en el diario El Comercio.

Su testimonio liga a Zevallos con la mafia de los hermanos López Paredes y ese es precisamente el cargo que hasta hoy le quita el sueño al empresario. El juicio oral desarrollado en la primera sala penal para reos en cárcel que se reinició el martes 1 y continuará el próximo viernes 11, lo incluye entre los acusados por haber presuntamente recibido US$ 1 millón de Jorge López Paredes para fundar AeroContinente en 1991 y comprar un Boeing 727, que serviría como transporte de droga a Guadalajara, México.

En marzo pasado, CARETAS 1815 se adelantó a las complicaciones por las que hoy pasa Zevallos. Además de él, Benítez afirma que negoció traslados de droga con Vladimiro Montesinos y el empresario Eudocio Martínez. CARETAS cuenta con copias de los documentos judiciales en los cuales consigna su versión.

Benítez acusa al empresario de hacer embarques de droga hasta, por lo menos, 1994. En su cuaderno de arrepentimiento (2000) puntualiza una supuesta entrega de 300 kilos en los Estados Unidos, en la cual habría participado por encargo de Zevallos. Ante la Comisión Herrera que lo visitó en el penal en febrero del año pasado declaró: "Puedo afirmar que es el jefe, el capo del narcotráfico y no solo yo, sino todo un pueblo lo ha visto traficar al señor Fernando Zevallos".

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Benítez Linares afirma que Zevallos siguió embarcando droga hasta, por lo menos, 1994. Der.: C. Morales, presidente ejecutivo de AeroContinente.

LA INCAUTACION DE MOYOBAMBA

Benítez Linares afirma haber colaborado con la DEA desde 1993. Vivía en Tarapoto y era un joven que trabajaba organizando transporte para los narcotraficantes en la zona del Alto Huallaga "Con mi ayuda", señaló a la Fiscalía, "se fue identificando a personajes y funcionarios políticos (vinculados con el TID) como Vladimiro Montesinos y Nicolás de Bari Hermoza Ríos, que no solo dirigían toda una organización dedicada al narcotráfico, sino descubrir a importantes dirigentes como es el caso de Manuel López Paredes y Eudocio Martínez Torres, dueño de la empresa pesquera Hayduk". Asegura que también brindó información a la DEA sobre los Aybar Cancho y el tráfico de armas a las FARC.

Según Benítez Linares, su situación era tan particular "que la DEA me pagaba y protegía, a tal extremo que al descubrir una operación de TID en la que se decomisó droga y se comprobó su transporte en aviones del Ejército peruano, la DEA tomó inmediatamente la medida de protegerme junto a mis padres y hermanos, trasladándonos de la ciudad de Tarapoto a Lima, donde nos alojaron en un hotel hasta que lograron obtener visas y sacarnos a Estados Unidos".

El episodio al que se refiere Benítez Linares culminó el 24 de agosto de 1993 con una gigantesca incautación de 1,875 kilos de cocaína en un fundo de Bellavista, Moyobamba. Solo fue detenido José Ishuiza Tuanama, quien posteriormente fue condenado a 10 años de cárcel y se trataba evidentemente de un simple operador. Benítez dice que la droga pertenecía a los López Paredes y Vladimiro Montesinos. "No comprendo cuál es el motivo por el que la DEA guardó esta información", se pregunta. "Supongo que como tenía conocimiento de que se encontraban involucrados personajes del gobierno de Fujimori no se iba a lograr descubrir nada y por el contrario corría peligro mi vida y la de mi familia".

Benítez señala que había sido contactado por Vladimiro Montesinos meses antes y le pidió "que sirva de intermediario con militares del Ejército y la FAP (enviados por Montesinos) para transportar droga utilizando los helicópteros brindados por él y asignados a estas instituciones". Según él, transportó "toneladas de PBC de Bellavista a Palmapampa y a la frontera entre Perú y Colombia de propiedad de las organizaciones `Tío Manolo', `Tolima' y `Cholo Claudio', utilizando para ellos los helicópteros del Ejército peruano, los que en algunas oportunidades estaban piloteados por el comandante EP Luque y el mayor EP Ríos Bernul".

 
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Lupe Zevallos: “Se pretende así bloquear nuestras cuentas corrientes, embargar nuestros activos y cerrar nuestras oficinas en Estados Unidos sin que haya habido ningún proceso judicial’

 

Luis Chung Chang, entonces mayor PNP, coordinó la incautación. Casi diez años después, Chung Chang declaró ante la Comisión Herrera del Congreso que Benítez Linares había sido efectivamente el informante de la DEA con el que trabajó en la investigación y que incluso se reunió con él en un restaurante Bembos de Lima. A pesar de toda esta información, las investigaciones se estancaron con la detención de Ishuiza. El expediente 397-94 continúa en uno de los juzgados de Reserva de la Corte Superior de Moyobamba. Del mismo modo, en la denuncia por narcotráfico contra Montesinos firmada por la jueza anticorrupción Sara Mayta, el testimonio de Benítez Linares apenas se consigna en un acápite. Por último, los López Paredes no tienen ningún proceso abierto por las casi dos toneladas de PBC incautadas en aquella oportunidad.

Benítez señala que ese clan familiar hizo negocios tanto con Montesinos como con Zevallos y he ahí un vínculo explosivo. En su cuaderno de arrepentimiento narra que la esposa de Jorge López Paredes le reconoció que ese narcotraficante le dio dinero a Zevallos para la mencionada compra del Boeing.

LA CESSNA CAÍDA

El 5 de febrero de 1998 una avioneta Cessna cayó en Quempiri, Junín, y allí se encontraron 486 kilos de PBC. Benítez acepta su participación en el transporte pero asegura que "la droga era propiedad de Eudocio Martínez Torres y Vladimiro Montesinos Torres. El plan era realizar diez viajes en avioneta y la que se accidentó llevaba la tercera carga".

La existencia de las cuatro pistas de aterrizaje utilizadas por la presunta organización en la zona de Guadalupito (Chimbote), explica Benítez, ha sido constatada por su abogado, Francisco Vera Tudela, quien solicitó, sin éxito, su reconocimiento in situ en el reciente juicio.

En setiembre del año 2000 fue deportado de Miami en condición de ilegal. Debido al caso de la avioneta siniestrada fue puesto a disposición de la Policía al llegar a Lima. De inmediato se sometió a la ley de arrepentimiento (Decreto Legislativo 824) y fue identificado con la clave 011610000044.

Aunque no están debidamente registrados sus ingresos y salidas de Estados Unidos, llama la atención que nunca tuviera requisitoria en ese país. Una de las posibilidades barajadas es que en setiembre del 2000 la DEA accediera a su retorno. En otras palabras, lo habrían "soltado" para hundir a personajes como Montesinos y Zevallos.

El atestado 135-09.00 de la Dirandro, con Alberto Fujimori todavía en el poder, calificó a Benítez Linares como jefe de organización. Esa condición le impide la obtención de beneficios penitenciarios a pesar de haber entregado información determinante.

Fuentes de la Procuraduría para casos de Tráfico Ilícito de Drogas del Ministerio del Interior consideran vital el testimonio de Benítez Linares. Esa importancia, sin embargo, no parece reflejarse en los procesos que el Poder Judicial adelanta.

En la jerga del narcotraficante, quien se encarga de la `subida' pone la droga en el medio de transporte. El de la `bajada' vela porque el cargamento llegue a su puerto sin despertar sospechas. Con Benítez estamos frente a alguien que sabe el peso de ambos extremos, pero no parece haber nadie dispuesto a jugarse un sube y baja con él. (Enrique Chávez)

 

 


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