Edición Nº 1819


Ud. Puede anunciar aqui
 

Portada
Secciones
Nos Escriben...
Mar de Fondo
Ellos & Ellas
Culturales

Caretas TV
Columnas
Olla a Presión
Por Raúl Vargas
Artes & Ensartes

Por Luis E. Lama
Mal Menor
Por Jaime Bedoya

Artículos
Marca de Nacimiento
Campaña con Maña
La Transformación
del PNUD

Chupones Supremos
"Hay Que Rehacer el País"

Todos los Nombres
Clavo y Candela
Opera Lima
Campañas con Maña

Inventos Risueños
Los Niños Indigo
El Despertar de un Genio
Modas
El Ritual Metrosexual
Caretas en la Facultad
Las Cuentas del Cuento Aguas Rugientes
Muerte Anunciada
en Paracas

Los Sueños Olímpicos
El Misterio de la Poesía

 
15 de abril de 2004

El Abecedario de la Resignación

¿Se han calmado las cosas después de una Semana Santa controversial que, para variar, puso sobre la mesa la pugna terrena y la búsqueda de una armonía celeste que pudiera llevarnos a confirmar que, pese a todo, Dios es peruano?

Si se piensa en los parlamentarios que se resisten a que se les merme sus ingresos (apoteósicos frente al resto de los peruanos lánguidos y exprimidos), en el Ministro de Economía que ya superó la sudadera interpelativa (alguien dice que pasar por el Congreso es como un viaje kilométrico en combi, a 38 grados y multitud de pasajeros de medio pasaje), en los médicos públicos en huelga siguiendo con el oficio de abril que es sacar manteca con el ITF (el que no llora no mama y el que no afana es un gil), en los provincianos del sur protestando mediante paros indefinidos para aliviar una situación de pobreza extrema, no se podría decir que la calma chicha, ni siquiera la calma, ha llegado a nosotros.

Luis Pásara en una nota de apuntes limeños ha visto un signo que puede llevar a confundir lasitud con estabilidad. Pásara en Lima, constata que salvo "esporádicas muestras de rabia e indignación, la resignación es aquello que prevalece". Si en efecto parece que ya se acepta que Alejandro Toledo terminará su mandato, la preocupación del común se inclina ahora por preguntarse ¿quién reúne las condiciones para el 2006, quién puede reunir las condiciones para gobernar y que no sea un sueño pasajero que se parezca luego a una pesadilla o, peor aún, a un desvelo arrepentido?

La escena política está resultando repetitiva y aburrida. A muestras de locuacidad imparable por parte de la clase política, suceden atonía y silencios, optimismos localistas (el Perú profundo, Camisea en ciernes, los nichos de oportunidad para la exportación y el turismo), escepticismos frente al acuerdo nacional y esperanzas de renovación interna gracias a la nueva ley de partidos políticos.

Desde hace un buen tiempo, para vencer este grado de desconcierto, agobio y tal vez resignación , los dirigentes mayores hablan de refundaciones, modernización, rejuvenecimiento. Juan Paredes Castro creía ver en nuestro tiempo, el ingreso a la edad de la razón -que la ha habido en diversos tiempos republicanos con Leguía, Bustamante, Belaunde-, de pronto es más bien la continuación de un prolongado (demasiado) tiempo del desconcierto.

Tenemos a la mano dos referencias inquietantes: uno es la aceptación nula y triste que reciben la gran mayoría de los presidentes regionales. Se dice que es por decepción, pero adviértase que cuando se produjeron las elecciones regionales la gente no adhirió sino minoritariamente a tales o cuales candidatos y, de partida, sabíase que no iba a pasar mucho. Es improbable que hayan habido multitudes creyendo que cambiaría su situación regional a partir de gobiernos tan anémicos y decoloridos. La gente no sabe siquiera, a hoy, qué es ese cuento o ese embrollo llamado regionalización.

El segundo dato es el estudio de Apoyo sobre Lima. Aparentemente el estudio reitera que Lima crece, ya no es la de antes, que el dinamismo está en los conglomerados que alguna vez fueron la periferia y hoy son parte de las seis Limas contrastantes. Lo que sale de esa suma de desigualdades, fragmentaciones, desencuentros y la idea de una ciudad inacabada sin inauguración ni concierto, es la vieja pregunta: ¿Quiénes y por quién votarán estos cientos de miles de hombres y mujeres que quieren un trabajo, un horizonte, una ciudad que los identifique y fragüe con íntimo sentido de pertenencia?

Más que refundaciones, necesitamos constataciones y una aproximación al Perú real que a diario, sin conciencia clara a veces, con resignación y amargura otras, se dirige a una atomización o a una indescifrable construcción político social que deja de lado al país formal y a las agrupaciones políticas que parecen obsoletas, quietistas, sin tener mucho que decir a este universo desolador, innovativo, una suerte de huaico polivalente, multiforme, multitudinario. Alejandro Toledo pudo encarnar y comandar esta insurgencia de Apus y necesitados, se le pasó la hora y estamos buscando nuevos relojes, nuevas pautas y latidos, los compases de una política peruana hasta hoy inadvertida.

 


../secciones/Subir

Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Culturales | Ellos & Ellas | Cine TV | Olla de Presion | Artes y Ensartes | Mal Menor

Siguiente artículo...

 

  

  
Pagina Principal