Edición Nº 1818


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1 de abril de 2004


Avalancha Plástica
Mítico pop achorado del colectivo "Huayco" inundará la capital.

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"Oh cultura", Mary Luy, 1980. Serigrafía sobre papel. Desde el 20 en el C. C. de España. Der.: "Bajan..." Mariela Zevallos, 1980. Serigrafía sobre papel.

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ATRINCHERADOS en un taller ubicado en lo que ahora es "La Estación" de Barranco, identificándose con la música y letra del Malo del Bronx (alias Willie Colón) y de la trova (protestante pero con fe) y calmando la abrasadora sed en el bar "Juanito", una pandilla de plásticos supo sacudir con ironía y furia el establishment pictórico local. Pero los "Huayco" fueron más que una leyenda seudorromántica y bohemia porque María Luy, Francisco Mariotti, Rosario "Charo" Noriega, Herbert Rodríguez, Juan Javier Salazar, Armando "Sherwin" Williams y Mariela Zevallos -con otros colegas de andanzas y sueños- provocaron, como todo alud telúrico, devastación y fertilidad en nuestro medio. Sobre ello, conversamos con Gustavo Buntinx, curador de la muestra restrospectiva de este colectivo artístico:

-¿Qué trajo consigo esta avalancha?

-La posmodernidad para nuestra cultura pictórica. Termina con una amplia gama de ingenuidades que hacían de nuestra república plástica una colonia embozada. Esta ruptura se puede resumir en un contraste de imáganes: La celebratoria y festiva "Twiggy" de Emilio Hernández y la "Sarita Colonia" pintada sobre 12 mil latas vacías en el km. 54 de la Panamericana. Esta obra, como la "Salchipapa" -pintada sobre 10 mil latas de leche evaporada- plantea una relación distinta entre lo pequeño-burgués-ilustrado y lo popular. Ya no son simples citas al pop de Warhol y Liechtenstein sino que es una apropiación crítica para recrear con una ironía feroz la estructura del arte y el hambre en nuestro país.


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La Sarita Colonia se ha vuelto meta de diversos peregrinajes.

-¿Y hasta dónde llegó este alud?

-Aún estamos revolcados por su turbulencia. La huella del "pop achorado" es decisiva para cualquier comprensión cabal de nuestros procesos artísticos actuales. Lo que no quiere decir que se hayan desarrollado otras tendencias importantes.

-¿Cómo fue recibida por esos años?

-De modo paradójico, porque más que adjetivos fueron víctimas del limeñísimo ninguneo. Pero hubo excepciones, como un texto de Mirko Lauer que acompañó la exposición "Arte al paso" en la galería Forum en 1980. Allí se leía: "en el Perú hoy sólo lo popular es moderno". Esa frase fue el resumen de todo un proceso que tenía décadas incubándose y que se concretó con esta muestra.

-Era una época muy movida, ¿no?

-Neurálgica, porque coindide con el final del régimen militar de Morales Bermúdez, la elección democrática de Belaunde Terry y el inicio de la violencia terrorista. Por eso la propuesta social y cultural de "Huayco" se ubica en un punto de quiebre de nuestra historia.

-¿Y por qué se separaron?

-Huayco fue la cristalización de la utopía socialista de la pequeña-burguesía-ilustrada. Cuando aquella se hace añicos, el colectivo también se desintegra. Pero este proceso de deterioro, descomposicón y muerte (año '82) es perfectamente natural y no le quita su vitalidad como lo demuestra la "Sarita Colonia", que después de 24 años se ha convertido en un lugar de peregrinaje que nos contempla y recibe ofrendas como si fuera una huaca moderna. (J. C. Méndez)


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Admirador de Shakespeare, usó una rosa para hablar del pisco.

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Letra y Planeta
Premiado autor chileno habla de literatura, piratería y política.

EL risueño escritor chileno Antonio Skármeta, ganador del Premio Planeta 2003 por El Baile de la Victoria, vino a Lima para presentar la novela que lo hizo merecedor de un premio que ya han recibido Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique. Durante su visita, último escalón de una gira de cuatro meses como parte del galardón, repartió conceptos acerca de:

El Premio Planeta

"Se siente bastante bien recibirlo. A diferencia de otros premios, éste es muy mediático. Lo principal es que consolida mi literatura frente a mis "seguidores habituales" y provoca quizás que (los nuevos lectores), después de leer este libro, reboten a mi obra anterior y tengan expectativa de lo que voy a hacer más adelante. Para un escritor profesional, ese es el premio".

Escribir

"Son emociones e historias que conviven en mi alma durante mucho tiempo, hasta el momento en que hay un detonante".

Programa de televisión

"Siento que pertenezco a mi tiempo. He nacido admirando los medios de comunicación, son parte de mi trabajo político. Soy un hombre comprometido con mi sociedad, y siento que éste es el mejor compromiso que he podido hacer. Un espectáculo de televisión antisolemne, quitándole la C mayúscula a la cultura".

La compra de armamento

"Hay un concepto de renovación de la flota. Chile adquirió fragatas y aviones para renovar material gastado. Eso está dentro de los límites tradicionales de la defensa. Según los militares la presencia de armamento es moderada, de modo que haya una actitud persuasiva. Estoy muy tranquilo acerca de la vocación absolutamente pacifista del Chile contemporáneo".

Piratería

"Peligrosón. Terrible. En Chile tiene ya límites desbocados. Me dicen que en Perú no está mejor. Es una de las tantas barbaridades que suceden en el mundo contemporáneo".

El pisco es peruano...

"Shakespeare: "Qué importa el nombre que le pongamos a la rosa, siempre dará el mismo aroma". (Romina Massa)

 


Pasión e Impresión
¿Es la película de Mel Gibson apta para menores de edad?

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En el Perú la película es apta para mayores de 14 años, lo que permite a algunos colegios llevar a sus alumnos.

DESDE el punto de vista cinematográfico, en el Perú, la crítica ha calificado a La Pasión de Cristo como una película que manipula emociones, con escenas morbosas, expresamente violentas, y personajes desalmados a más no poder.

Algunos cinéfilos adultos que la han visto la comparan con una masacre. Los crueles maltratos que sufre Jesús le ocasionaron, hace poco, un preínfarto a una mujer de 58 años en Jesús María. ¿Con estos antecedentes, es aconsejable llevar los niños a verla?

Hace una semana llegó a CARETAS, la carta de un lector, el Dr. Mario Pérez, médico especialista en ecografías de la Clínica Vesalio contando el caso de su sobrina de sólo nueve años que sufrió una crisis de angustia después de espectar la película. La proyección se hizo en el auditorio de un colegio de San Isidro, dirigido por religiosas. Por temor a represalias prefirió el anonimato del centro educativo y la pequeña. "Ella sufrió un severo trauma, al extremo de ser llevada de urgencia a una clínica. El filme hace gala de un sadismo indescriptible que no puede ser visto por menores de edad", señala el lector. En el Perú, La Pasión... es apta para mayores de 14 años.

Con esta clasificación algunos colegios, todos católicos, compran entradas para funciones particulares o exhiben La Pasión... en sus locales. Una cadena de cines consultada señaló que menores del tercero a quinto de secundaria del Villa Caritas, San Ignacio de Recalde, Reina de los Angeles, Carmelitas y la Congregación Hermanas Canonesas de la Cruz, entre otras, han visto la película.

La psicoterapeuta Martha Barcellos, fundadora de la Asociación Peruana de Psicoterapia de Niños y Adolescentes del Perú, opina que "hasta los 14 años los niños no procesan bien el sentimiento de ansiedad, para los más sensibles y vulnerables, el impacto de la película puede ser tan fuerte que los lleva a padecer un cuadro parecido al estrés postraumático: angustia, alteración del sueño, falta de apetito y desconfianza en los adultos que en su percepción son los que dañan" Los padres y profesores deberían ser el primer filtro a una sobredosis de violencia visual. En esta Semana Santa abundará, como es costumbre, la programación televisiva de rigor. Pero sin tanta sangre. (A.A.V.)




HABLA PALABRA.- En una esquina "odumodneurtse" y en la otra "La Unión libre". Ambos periódicos se ponen en guardia en favor de la poesía. El primero lanza "3 poemas inéditos" de Washington Delgado, una entrevista a Rodolfo Hinostroza y las contundentes opiniones de J. C. Yrigoyen sobre la poesía local de los últimos 20 años. El segundo responde con una summa del colombiano Jotamario Arbeláez, un homenaje al ya mítico Juan Ojeda y un asedio a la crítica literaria local. El público, por fin, es el ganador. Larga vida.

 


 
 
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Culebritas y Culebrones

Por JOSE B ADOLPH

¿Qué es lo que le otorga grandeza a lo que podría ser sólo un buen cuento o una buena novela? ¿Cuál es la diferencia entre un texto de ficción bien redactado y una obra maestra de la literatura?

Tratando de desbrozar entre los a veces inteligentes matorrales de la crítica y de los cursillos de literatura, apuesto por una típica definición pseudoinfantil: grande es lo que me provoca culebritas en la espina dorsal, me llena los ojos de lágrimas, me hace sonreír con cierto dolor, me hace tartamudear.

¿Cuántos cuentos y novelas le han provocado reacciones como esas? El asunto va más allá del "'ta bien la novela, ¿ah?". Inclusive sobrepasa, hasta cierto punto, el tema de la "técnica", a pesar de que la correcta confluencia de ésta con el contenido es fundamental. Es algo que va más allá de la escritura para ingresar a los territorios emocionales de nuestro "cerebro de reptil", el más viejo y profundo de nuestros cerebros.

Claro que existe la literatura cómica pero aún en ella tras el camino de la risa está el sendero de la sonrisa. Pero conmover al lector(a) sigue siendo, para mí, la marca de la eficacia literaria. Por eso hay célebres libros que se me caen de las manos cuando intento una segunda lectura y otros que reencuentro como si fueran un amor que estuvo ausente. Se comprenderá que no son muchos. Y tales escritos siempre me remiten a otros, en una sutil cadena que es tan infinita y curva como dice Einstein que es el universo.

No a todos conmueve lo mismo, se dirá, y existen los que lloran con las telenovelas huachafas. Conclusión: dime con qué lloras y te diré qué eres. Seamos más tolerantes con las culebritas de bajo nivel de los culebrones. También por eso es tan triste conocer a personas que se privan de la lectura.

Y sobre esto hay que decir que el Perú es un ejemplo terrible. Hay los que leen poco por razones económicas (pero el que quiere leer lee, como sea y donde sea). Pero otros, la mayoría, están presos en la gran cárcel de la cotidianeidad: "no tengo tiempo para leer", como si se dijera "no tengo tiempo para respirar".

Conclusión: como en cualquier otro tema filosófico, la pregunta es: grandeza para qué. O para quién. Dejemos en paz a los (las) que lloran por lo que consideramos kitsch: no los vamos a cambiar. Que cada cual llore por lo suyo. ¿Y quién no tiene un rinconcito kitsch en su tolerante corazón?

 

 


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