Edición Nº 1803


 

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ARTES & ENSARTES 22 de diciembre de 2003
Por LUIS E. LAMA

Yo Quiero ser Mamá
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1.-"Quiero tener un bebé" cantaba Almodóvar junto a Mc Namara,"lo vestiré de mujer... le enseñaré a vivir de la prostitución..." continuaba la pareja. El escándalo estaba servido por un hombre que 20 años después sería uno de los maestros que más admiro. Era obvio que Almodóvar la emprendiera contra los estratos radicalmente confesionales de la etapa inicial del posfranquismo. Pero temo que aquí algunos pretendan vivir tiempos cercanos a los de Franco, los nostálgicos sesenta -happy days are here again-, sin recordar cómo terminaron éstos. Las revueltas fueron incontenibles por la enorme presión que la olla llegó a acumular.

Ejemplo: la publicidad con Badani y sus seis esposas hizo rasgarse las vestiduras a los señores templarios como si el polígamo fuera una rabiosa Kundalini. Sin embargo creo que nunca llegaré a entender cómo estos torquemadas mantienen los ojos bien cerrados (pobre Kubrick) para no comprender esa publicidad a toda página, donde una botella de champagne eyacula su burbujeante contenido. Y la mujer que está en el carro de la tele, levanta hacia arriba su lengua golosa para no perderse una sola gota (ver 1). Que pase desapercibido algo tan grueso resulta de una desconsoladora ignorancia visual, haciéndome cuestionar si no será imprescindible que en los colegios, al igual que a leer, se enseñen con urgencia también a ver.

2.-El Comercio no publicó más el anuncio con el afortunado señor. Sin embargo lo del televisor cada día me perturba más, por lo que anhelo descubrir al primero que delataría el contenido del aviso o al idiota que protestaría por él. Lo ocurrido me recuerda a un aviso que diseñamos hace un par de años con Ivette Cáceres para unos talleres en la institución en la cual trabajo. Como tengo inevitable dependencia hacia el erotismo, recurrí a un cuadro de Darío Morales en el Museo de Bogotá y la unimos a la reproducción de una plancha metálica de Goya, obteniendo como resultado una bomba sexual (ver 2) que El Comercio rehusó publicar por segunda vez. Recibí todo tipo de llamadas insultándome por la inmoralidad (sic) del aviso. Y cuando explicaba que eran obras de Museos las respuestas eran airadas variaciones de "¡por esa razón no permito que mis hijos visiten los Museos!".

3.-Nos estamos convirtiendo en carne de culebrón sin un Almodóvar que nos inmortalice con una versión de Pepi, Luci y Bom a la limeña. Recuerdo allí a Alaska, tan momificada ahora, la pobrecita, a propósito de la anterior Primer Ministro quien asumió el cargo anunciando que lo hacía por la imagen de la mujer peruana. Las zancadillas la llevaron a denunciar que existía un complot contra el gobierno, cuando en realidad ella era el blanco contra el cual apuntaban sin compasión. Deplorablemente, al ver cuestionada su sexualidad actuó a la defensiva, cuando en realidad debió de recordar a Alaska y gritar a los cuatro vientos -Cipriani incluido- ¡Me (dis)gustan las mujeres y qué! Quizás debió de añadir alguna rotunda lisura que le hiciera perder, de una vez por todas, ese aire de Santa Juana de Arco incinerada por la Chacana. La dignidad mal entendida la llevó a desperdiciar la gran oportunidad de reivindicar la libertad sexual femenina y, de paso, cuestionar a una sociedad que calla ante homosexualidades masculinas pero sentencia a las lesbianas, cuando en realidad ellas constituyen una de las mayores fantasías eróticas que la tetosterona produce.

4.-Todos quieren a Almodóvar. Yo también. Y nuestros cineastas se merecen lo mejor.

Por eso cuando veo a jóvenes que luchan haciendo cine o video, no puedo evitar entusiasmarme al ver cómo paulatinamente ha sido reconocido como arte, gracias al esfuerzo de quienes se han dedicado a trabajar en un medio que para algunos (¿Greenaway?) no es más que pintar con la luz. Lo menciono a raíz de que Claudia Llosa Bueno , quien estudió en Lima con maestría en TAI de Madrid, fuera seleccionada entre 1,000 participantes como ganadora del mejor guión inédito en el Festival de La Habana. Su obra "MADEINUSA" narra las vicisitudes del Perú profundo, en una visión compartida por una generación que mira más ácidamente los conflictos de vivir aquí y ahora. Ya cuenta con financiación.

5.-El Concurso de Miraflores también nos ubica a fines de los 60. Sus resultados, que calificaría de conservadores si viviéramos en el siglo XXI, muestran trabajos con oficio. Pero llegará un momento, digamos el año 2004, donde importe tanto lo que se dice como la forma de decirlo. En otras galaxias todo concurso se orienta a premiar posibilidades y riesgos. Eso pasa con el Turner en Inglaterra, por ejemplo, pero en Lima no se comprende que la filosofía de todo concurso de arte que se llame joven, más que a la edad del artista, se refiere a la juventud de sus propuestas. Imperdonable error. Cecilia Sarria debe revisar las bases y meditar la composición del próximo jurado. Y si bien es cierto que éste es culpable sin atenuantes, debemos admitir que era tiempo de tener concursos con una mirada distinta y distante a la nuestra. Quizás así sea mejor, pero, disculpen, igual fue un descomunal despilfarro.


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