Edición Nº 1803


 

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ARTICULO

22 de diciembre de 2003

Cienciano
Corazón de Campeón

Regalo navideño para afición y alicaído gobierno. Reencauchados cusqueños vencieron a los "millonarios" de River Plate y obtuvieron la Copa Sudamericana.

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Lugol.-Paraguayo Carlos Lugo cerró exitoso ciclo con Cienciano metiendo el gol del triunfo. Ganó una camioneta Nissan de US$ 43 mil y partirá al Olimpia de su país natal. Der.: Ibáñez fue imbatible en la final.

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Fotos
FRANCISCO RODRIGUEZ

EL primer campeonato de un equipo peruano de fútbol en un torneo continental es el regalo inmerecido para un gobierno que agoniza en el 10 % de popularidad, pero perfecto para un pueblo que necesita de logros vinculantes, compartidos. El triunfo del Cienciano y las fiestas de Navidad y Año Nuevo están relacionadas por una misma lógica festiva, redentora de un año repleto de chascos políticos, alegría que es también una conveniente anestesia social que ojalá el presidente Toledo sepa aprovechar. Pero ¿cómo se forja este triunfo, que tal vez en manos de los tradicionales equipos capitalinos ("U", Alianza, Cristal) no hubiera tenido la reverberación obtenida por el hasta entonces humilde equipo provinciano? Aquí algunas hipótesis.

1. El Colectivismo Andino.

Tiene sus raíces en la mita incaica, pero en contemporáneos términos futbolísticos explica el triunfo a través de la ausencia de figuras en el equipo. La movilidad de las piezas. El popular "nadie es imprescindible". Con Ccahuantico suspendido, La Rosa se ganó la titularidad. Detrás del colombiano Saraz estaban Holsen, Maldonado y Lobatón. Llanos y Morán cubrían indistintantamente la banda derecha. Todo, gracias a la disciplina estricta de Freddy Ternero, quien ha confesado que cuando cogió el equipo, en mayo, estaba completamente desarticulado. Que si tres jugadores se hablaran era el non plus ultra de la camaradería. Según plan propio, destinó los 3 primeros meses para fortalecer el aspecto emocional, que enfatizaba antes de cada partido a través de anécdotas bíblicas (cuando coronan a los papas, en el trayecto en andas, le hacen pisar tierra dos veces, para que no se olvide de dónde viene) o las efectistas pero funcionales máximas de Jeffrey Fischer ("El Camino del Éxito"). Aprendí, dijo Ternero, que si bien estos chicos eran botados de otros equipos, tenían algo valioso, experiencia. Lo que lleva al segundo punto.
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La Fe del DT
Iluminado Freddy Ternero, con este campeonato, se coronó como el mejor técnico nacional de los últimos tiempos. Aparentemente, seguirá en Cienciano. Der.:
Esfuerzo inútil de Constanzo para un River que perdió todo. El arquero regresará a Peú en los próximos días, pero como mochilero. A tratarlo bien.

2. El legado de Bolognesi o la Teoría del Último Cartucho.

Se sintetiza en la frase: "sí se puede". El "Edgar Davids Peruano", Alessandro Morán, después de ser dado de baja en la "U" por bajo rendimiento, descendió tres veces a segunda división (con el José Gálvez de Chimbote en 1997, con el Lawn Tennis el siguiente año y con el Municipal en el 2000). En esta -tardía- temporada se descubrió que tenía 3 pulmones. El ahora cotizado volante creativo Julio García fue echado de las inferiores de Alianza Lima, dos torneos atrás era banca en el mismo Cienciano, y hasta llegó a jugar sin fortuna por el precario Deportivo Wanka. Hoy ha rechazado ofertas del Quilmes argentino porque busca equipos con más nivel. La lista es infinita y la historia se repite. Ya sea por falta de fe o edad (Ibáñez y Carty tienen 37), este grupo de ninguneados jugadores encontró en la Copa Sudamericana su última oportunidad de hacer historia. No tenían nada y consiguieron todo. Son leyenda.

3. La científicamente comprobada Maca.

El oportunismo mercadotécnico afirma que 3 cápsulas diarias de maca proveen una mejora del 22 % en el rendimiento físico de los cusqueños. Haciendo cifras, y teniendo en cuenta que Cienciano obtuvo 6 de sus 7 triunfos por un solo gol, no habría que desestimar el nutritivo aporte de la milenaria raíz inca en la gesta sudamericana. Está científicamente comprobado, lo dice la televisión.

4. El mito del Incarrí.

Encarnado en la profética arenga del periodista Efraín Trelles, en la previa del primer partido con River Plate (10/12/03): "Si Túpac Yupanqui llegó a Tucumán, que Cienciano conquiste Buenos Aires". La idea es simple: 500 años después de la disolución del Tahuantinsuyo, se reconstituye el cuerpo del inca para reclamar su reino, figura que en pelotera metáfora se podría representar con la saga del Cienciano. Los 4 suyos estarían representados por la variada procedencia de los jugadores que integran el equipo. Por ejemplo, el Contisuyo (costa oeste) estaría presente con Carty -el goleador- de innegables orígenes chinchanos (o en su defecto el arquero suplente Maurinho Mendoza); el Antisuyo, la selva, con el charapa Ramón Rodríguez; el septentrional Chinchaysuyo con el piurano Julio García; y el Collaysuyo, austral, que comprendía los llanos de Santiago del Estero, de la actual Argentina, con el magnífico guardameta Oscar Ibáñez. Finalmente, el ombligo del mundo, Cusco, estuvo presente con el infatigable César Ccahuantico, quien hasta hace dos años era sólo un amateur. Este frankestein reconstituido, en alegórica lucha deportiva, habría retomado región por región lo que por tradición le pertenece a través de las cinco etapas de la Copa Sudamericana: Lima, Chile, Colombia, Brasil y Argentina. Es decir, la reconquista inca todos los suyos uno por uno (y más). La simbología es perfecta. Gracias Efraín.
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En la final todo el Perú fue Cienciano, de Miraflores al Misti todos se volvieron de la Furia Roja. Der.: En 1944, "Lolo" Fernández visitó tierras cusqueñas y saludó al Cienciano. 59 años después la "U" da pena y Cienciano es campeón sudamericano.

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5. La devoción del Señor de Huanca.

Queda a 1 km de Cusco y es el lugar de peregrinación obligado de los jugadores del Cienciano. La esposa de Freddy Ternero lleva estampitas de él al estadio, y le reza en los momentos difíciles del partido. Hasta el momento ha funcionado.

6. La suerte del campeón.

Cienciano se vio favorecido con 3 autogoles. Dos contra la Universidad Católica, y otro, superconveniente, con Santos de visita (16/10/03), lo que permitió definir la clasificación en casa.

7. La Teoría del Complot o el Sentimiento Trágico de la Vida.

La otra cara de la moneda. El árbitro uruguayo Gustavo Méndez, además de guardar un mortuorio parecido con Carlos Espá, inclinó la cancha a favor de River Plate en la gran final. El triunfo de los millonarios convenía no sólo por afinidad rioplatense con el de negro (la mala relación de los cusqueños con los árbitros tiene larga data y se refleja perfecto en la alusión a la Coreja en una décima, ver recuadro), sino por intereses económicos, a saber, la Recopa, que enfrenta al ganador de la Libertadores con el de la Sudamericana en Los Angeles, EE.UU., y con distinta suerte hubiera sido un clásico River-Boca. Incluso, el ganador de la Sudamericana tiene asegurado en el económicamente importante Mundial de Clubes que realizará la FIFA en el 2005 en Alemania. Para esto, a través de una interpretación ortodoxa del reglamento, se privó a Cienciano de jugar la final de local, porque el estadio Garcilaso no reunía el aforo mínimo de 40 mil espectadores. A su vez, trascendió que la cadena Fox Sports ofreció 50 mil dólares para que el partido se juegue en Lima y no en Cusco o Arequipa, una coartada técnica que pretendía anular el handicap de la altura. Ya en la cancha, se jugó todo el segundo tiempo de la final con 10 jugadores y se acabó con 9. En un contexto tan desfavorable, sólo se podía ganar.

8. ¿Y si sólo hicieron las cosas bien?

Es decir, entrenar, jugar con seriedad, alegría, lucha y solidaridad. Es algo tan desfasado que sería sorprendente. Y tal vez algo, en el Cusco, está cambiando. (Jerónimo Pimentel)

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Todos los rostros del hincha. Pachacutismo, aullidos guturales, alegría desbocada y fe en el campeón.

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Rima Andina
Versada queja de un Cienciano luchador anticipa líos arbitrales.

Contra odios coimas quejas,
Contra el robo del Coreja,
Mi Cienciano miel de abejas
Quien lo mira no lo deja.

En el Cusco, piedra y agua,
Mi Cienciano es una tea
Un vendaval que flamea,
Es tomado, fuego y fragua
En mi alma o en Managua,
Cienciano que nunca dejas
De tutear a tus cotejas,
Hipnosis que en mi bandera
Es euforia sin frontera,
Contra odios coimas quejas.

Cienciano que te paseas
En toques cortos, letales,
En goles que son puñales,
Cienciano que centelleas
Pones la cara y peleas,
Coraje que no se deja
Deslumbrar por puerta o teja,
Mi Cienciano sin trasiego
Puro corazón y fuego,
Contra el robo del Coreja.

Limacos, casi cuatreros
Con equipos pura plata
Pura pinta... pura lata:
Los cristales, matuteros,
Las úes, sólo negreros,
Equipos de viles quejas
De billetes en bandejas
Que si ganan, maravilla;
Que si pierden, mostacilla,
Mi Cienciano miel de abejas.

Cienciano que juega y arde
En series de mil paredes
En autopases, en tú eres,
Cienciano que cualquier tarde
Es perfección sin alarde,
Jamás vanguardia perpleja
Ni oncena que se acompleja,
Ballet guerrero en sus puntas
En sus marcajes y juntas;
Quien lo mira no lo deja.

Lima, abril 1998

 

 


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