Edición Nº 1796


 

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    ARTICULO

    30 de octubre de 2003

    Paginas 48 y 49 de la edición impresa.


    Buscado desde 1986, García busca ahora la expiación literaria. Izq : 1986, en armas, cuando respondía al apelativo de Ricardo. (Der.) Diecisiete años después, suplantando plomo por tinta.Abajo: 1985, Sístero dirigió la cruenta toma de Juanjuí.

    Sístero al Susto
    Ex jefe del batallón nororiental del MRTA, Sístero García, publica su último teorema sobre la postguerra criolla en polémicas memorias.

    ESCRIBE LUIS FELIPE GAMARRA

    DEBAJO del atardecer de Tarapoto está uno de los paraísos turísticos de la selva peruana. El Sauce ha resistido bombardeos del EP, feroces incursiones del MRTA y hasta la ilícita adquisición de terrenos por corruptos adscritos al régimen de Montesinos. En esa misma ciénaga que convierte las 4x4 en monumentos móviles de barro, está Sístero García, ex jefe del batallón nororiental del MRTA. En una mesa del Restaurante la Colpa, separa los frijoles buenos de los malos. Once años atrás, en la tupida selva del Ene, "lo malo se tenía que convertir en bueno, si no, te morías de hambre". Acaba de escribir Así se rompió el acero. Veinte capítulos de su militancia subversiva.

    MEMORIAS SALVAJES

    "¡Todos cojan palos o piedras! - Era la orden. Sin miedo ni compasión, querían recuperar su trinchera. Los policías retrocedían sin dejar de disparar. Sus vehículos quedaron hechos chatarra y ceniza ¡Aquí comienza la guerra popular!, gritaron todos", escribe Sístero, al narrar la toma de la provincia de Juanjuí, organizada operación con la que el MRTA logró dominar San Martín, en 1985. Sístero dirigió el batallón y murió un policía.

    A principios de la década de los sesentas, Luis de la Puente Uceda rompió con el APRA y fundó APRA Rebelde, convertido en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Desde ese día, la izquierda se agruparía en una extensa lista de siglas (PUM, PSR, ORGA, UDP, VR, PM, etc.), la diferencia entre cada una estribó entre la palabra y el fusil. El más radical fue el "Proyecto Revolucionario" que en 1982 llevó el nombre de Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Ese año empezaron sus pintas, volanteo y toma de emisoras. Rápidamente el MRTA se hizo de la selva nororiental, mientras en la sierra Sendero Luminoso desató su barbarie. La desgracia que hizo palidecer al Perú durante los próximos años fue el peor episodio de sangre de toda nuestra historia. Sístero es parte de ella.

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    Sobre Sístero aún pesan dos órdenes de captura.

    CAMARADA RICARDO

    García tiene el cuerpo menudo de un niño. Su piel es bronceada como las piedras quemadas por el sol. Usa un bigote ralo, de colegial. Sin ser gracioso, su risa es contagiosa. Habla poco pero usa bien las palabras. Hace 18 años dejó a sus alumnos del colegio estatal de Lamas para integrarse al Batallón América. Formado en 1985, agrupó a distintos miembros del M-l9 y Quintín Lame, de Colombia, Alfaro Vive y Rumi Ñahui, de Ecuador, y el MIR (Voz Rebelde) y el MRTA, del Perú. En 1986 cayó junto a 67 guerrilleros, entre Medellín y Manizales, a bordo de un camión que trasladaba papayas, plátanos, fusiles y ametralladoras. Después de cuatro meses en una celda de Cali le dijeron: "vete a matar soldados peruanos". Deportado al Perú y puesto en libertad en pocas horas, se libró sin ninguna pena. Se integró al MRTA el 8 de diciembre de 1986 y junto con su compañero del MIR, Alberto Gálvez Olaechea, levantó campamentos a lo largo del valle del Huallaga, Tabalosos, Juanjuí y Moyobamba, a los que más tarde Víctor Polay, `Rolando', Néstor Cerpa, `Evaristo', y Miguel Rincón Rincón, `Negro', se integrarían.

    "Desviaron sus ideales, se desprestigiaron, se hicieron burocráticos, caudillistas; utilizando una política criolla se hicieron de incondicionales mediocres, para tener las riendas del movimiento y así agarrarse la plata de los cupos y del narcotráfico", escribe sobre sus antiguos camaradas cuando recuerda los crueles métodos que adoptó el MRTA, los que lo terminaron por definir como un grupo terrorista. "Me fui con más de 100 hombres. Después de eso todo se vino abajo, la guerrilla del Norte Chico, la columna Alcides Reátegui, el Estado Mayor de la Milicia del Huallaga Central y la columna Lino Ayachi Tapuchima, renunciaron por el mismo motivo". Sístero García renunció al MRTA el 13 de enero de 1992. Un poco tarde, pues cabe recordar que en 1989 el MRTA ya había secuestrado y torturado a una docena de empresarios y en 1990 asesinó al Ministro de Defensa, el general EP(r) Enrique López Albújar.

    La práctica más extendida del MRTA fue el secuestro, que marcó una etapa de extrema violencia urbana. Las "cárceles del pueblo" se convirtieron en la amenaza de todo empresario. Con el dinero recaudado de los plagios y el narcotráfico, compraban armas cada vez más sofisticadas, como las que mostró el camarada `Tito', antes de morir en la operación Chavín de Huántar ¿Por qué Sístero no está en prisión? Pocos lo entienden. La última vez que entró en un calabozo fue en 1991, cuando la Policía lo capturó en el aeropuerto de Tarapoto. Según el reporte policial, cargaba con un millón y medio de dólares. Sístero aduce que sólo tenía 100 dólares.

    A mediados del '91 Carlos Gonzales, dueño del hotel Puerto Palmeras, lo visitó en la cárcel de Castro Castro. Allí, narra Sístero, se arregló su salida. Gonzales sobornó jueces y fiscales para obtener su libertad. Su motivo, explicó Gonzales, fue pacificar Tarapoto. No quiso precisar cuánto le costó. El olor del aceite quemado de una carretilla de emoliente fue la primera sensación de libertad. Fueron tres años de prisión de sus dieciséis como guerrillero y terrorista. Aún pesan sobre el dos órdenes de captura.

    "El arrepentimiento es un concepto moral", dice, "yo no estoy arrepentido; si maté gente no lo recuerdo, corrían muchas balas en un enfrentamiento. No tengo de qué arrepentirme". Señala incluso, con desfachatez, que pretende la presidencia de su región. Al salir del restaurante observamos un calendario con una turgente modelo que sostiene un frasco de aceite para carros. "Es mi hija", afirma Sístero, y como en todo, no bromea.

     


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