Edición Nº 1794


 

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    16 de octubre de 2003


    De Laredo a Sevilla
    Antología de la obra poética de José Watanabe se edita y presenta en Sevilla este 21 de octubre.

    El patio sevillano del Museo de la Inquisición acoge al poeta. El texto que reproducimos es un extracto del prólogo del libro publicado por editorial Renacimiento.

    Escribe EDUARDO CHIRINOS (*)

    COMPAÑERO de ruta de los jóvenes airados de los setenta, José Watanabe (Laredo, 1946) mantuvo siempre una independencia estética que lo convirtió desde su primer libro (ALBUM DE FAMILIA, 1971) en un poeta "insular". Esta insularidad, sin embargo, no lo excluyó de las propuestas más radicales de Hora Zero y Estación Reunida (grupos que entonces capitalizaban la idea del quehacer poético). Apagados los fuegos de una poesía en la que convivía la más desaforada confesión personal con el registro de la violencia urbana y su rumor de voces emergentes, José Watanabe decidió que era hora de publicar. Luego de un silencio de dieciocho años, apareció El huso de la palabra (1989) al que siguieron Historia natural (1994), Cosas del cuerpo (1999) y Habitó entre nosotros (2002); libros que le bastaron para convertirse en el poeta más emblemático de su generación sin perder su merecida condición de "insular". Esta paradoja sustenta su personalidad poética, la misma que fue anunciada en 1970, cuando el hijo de un inmigrante japonés que leía haikús y trabajaba en una hacienda cañera al norte del Perú ganó el Premio Poeta Joven con un libro titulado Álbum de familia (1971).

    ¿Por qué, hoy por hoy, Watanabe es el más importante punto de referencia para los jóvenes poetas del Perú? Ni la amistad ni la comunidad de experiencias con sus compañeros de ruta están en condiciones de explicarlo (él mismo ha confesado con humor que si no firmó los manifiestos de Hora Zero "fue porque quizás estaba con gripe"). La respuesta debemos encontrarla en el silencioso y complejo tejido que hilvanan sus palabras, en la solitaria pasión que a pesar del escepticismo se atreve a apostar por la trascendencia. Contra el lugar común que quiere ver en los poemas la exaltación del vitalismo espontáneo y la inspiración del instante, Watanabe no teme exhibir el obsesivo trabajo que suponen. Lo sorprendente es que esta exhibición (hecha con el mismo pudor y la misma dignidad con la que cuenta los hechos más personales) consigue convencernos de que cada una de sus palabras es irremplazable porque no puede sino estar allí, porque su presencia borra las huellas del trabajo que costó invocarla. Esta última observación funciona como el motor de su sistema expresivo: muchos de los poemas de Watanabe tienen como tema las dificultades del proceso de escritura. Pero allí donde otros se rinden a la queja ante la imposibilidad del decir, Watanabe nos ofrece la dimensión de su mirada. Una mirada adiestrada en los paisajes del norte del Perú, en los oscuros movimientos del cuerpo, en la permanente lección de los animales. En su poesía el silencio está al servicio de la palabra y la descripción al servicio de la reflexión, de allí la sensación de sentirnos partícipes de un ojo meditativo que sabe extraerle a los hechos más cotidianos su oculta condición de parábola universal.

    Esto último cobra particular relevancia en Habitó entre nosotros, libro que en apariencia se aparta de las reflexiones que definen sus volúmenes anteriores, pues cuenta nada menos que la historia de Cristo, desde su nacimiento hasta el descenso de la cruz. Es en este libro excéntrico donde hallamos el sustento ideológico de las parábolas que recorren de norte a sur la obra de Watanabe. Lejos de una recreación piadosa de la pasión de Cristo, estos poemas proponen una reflexión poética (y por lo mismo más popular y más humana) que se solidariza con su mayor deseo: el que la palabra poética sea la palabra de todos. (...)

    Hay poéticas que eligen condensarse para ganar en hondura y, de paso, arrojar sombras. La de Watanabe es una de ellas: aprendida la lección estética y moral que le impartiera su padre "quien le "traducía, en medio del pleito de pollos y patos del corral, los poemas de Bashó"', aprendida la lección de Mallarmé `quien asumía en la destrucción a su Beatriz', la poesía de Watanabe discurre entre la visión de un ojo atento al mundo y el registro de una mano amable y censora que refrena el exceso y controla severamente cualquier desborde. Esto último podría dar la errónea impresión de que se trata de una poesía que apuesta por el control expresivo, cuando lo que hace es poner respetuosamente en escena aquellas experiencias íntimas que reclaman en voz baja nuestra complicidad.

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    (*) Es autor de los poemarios "Archivo de huellas digitales", "El Equilibrista de Bayard Street", "Abecedario del agua", "Breve historia de la música".

     



    MAS BALLET.- En el ballet se puede jugar entre lo abstracto y lo real, lo dramático y lo romántico, lo espiritual y lo jocoso. Para el ballet se necesita mucha disciplina y rigor además de ganas de bailar. Como en todas las artes, por el ballet se lucha toda una vida y para quienes lo practican en San Marcos, sobre todo los días martes. Al grupo que nació hace 39 años dirigido por el francés Roger Fenonjois se le deben las diversas temporadas de Recitales de Danza que se han venido ofreciendo de forma anual. Este año Vera Stastny, actual directora, no podía fallarle a la tradición y adicionalmente, el elenco hará tours con miniespectáculos al aire libre en la universidad, incluyendo un amplio repertorio que incluye danza moderna. Todos los martes a las 6:30 p.m. Auditorio de la Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria.

     



     

    Desde el 22 en la Galería Obsidiana. José Gonzales 740, Miraflores.

    Geometría Concreta
    Fierro, granito y cerámica moldeados por Javier Aldana.

    SI aceptamos que la creación es un descubrimiento, entonces también debemos decir que ese proceso está plagado de incertidumbre. Paso a paso, ésta va cediendo para transformarse en una certeza que a fuerza de insistencia intentará convencer al receptor. El producto de ese convencimiento (esa verdad) es la que Javier Aldana nos presenta en "Continuidad Escultórica", muestra donde el fierro, granito y la cerámica abandonan lo figurativo para intentar atrapar estados de ánimo a través de una geometría particular que se esboza a medida que se descubre. Así, la exposición se conforma por 7 piezas en las que el fierro abraza al mármol, otras 6 donde a través del granito se nos muestra una textura íntima y, finalmente, 30 pequeñas obras de cerámica en las que detalles en azul refulgen en la mirada.

     


     

    Salud, Amor
    Apasionadas, desesperadas, aburridas y monótonas. Las relaciones de pareja son el tema de "Continente negro" del chileno Marco Antonio de la Parra, obra donde se explora eso tan común, repetitivo e indescriptible: la incomunicación. De esta manera artistas, profesores, alumnas, esposos y amantes diseñan un clima de soledad y desamparo, porque algunos de los personajes que deseaban viajar al Africa no apuestan todo, no entregan su corazón por miedo a ser heridos y dejan triste al "continente negro". Dirigida por Gustavo López y producida por Deabril teatro -que incluso logró que el dramaturgo viniera a Lima- la obra va de viernes a domingo en la Casa Amarilla de Barranco, San Martín 135.

    Canta el lunes 20 en el ICPNA



    Gabi Blues

    Lunes tenía que ser. Día de melancolía cantada que encuentra cobijo en los Monday Blues del ICPNA de Miraflores. La cantante Gabriela Ezeta, bluesera cardíaca, se acompañará de un trío ad hoc conformado por Alejandro Pochi Marambio en guitarra y contrabajo, Henry Uerten en los teclados y Brad Holmes en la batería, para sumergir a los oyentes en la suave cadencia nacida a orillas del Missisippi. El repertorio incluye leyendas como B.B. King (Troubles), Billie Holiday (Fine and Mellow) y Nina Simone (Aint No Use). Precios populares (entradas a 10 y 20 soles) por música exquisita interpretada con la honestidad propia que el género exige. Abstenerse falsos melómanos, desorejados voluntariosos y poseros de lujo que quedaron encantados con el "loft del dj" (?) que se exhibe en un orfelinato (??). Esto es en serio.

     


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