Edición Nº 1791


 

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    ARTICULO

    25 de setiembre de 2003


    Confesiones De un Sicario
    Adelanto del polémico libro de Umberto Jara sobre el Grupo Colina, en el que el mayor (r) Santiago Martin Rivas sindica a Fujimori como autor intelectual de las acciones del escuadrón de la muerte.

    En casi dos años de espaciadas entrevistas clandestinas (derecha), Umberto Jara pudo extraer de la entraña misma de Martin Rivas, los secretos otrora negados sobre el Grupo Colina.

    "Fujimori seguía el asunto paso a paso. Se enteraba y autorizaba y ordenaba los operativos. Le digo que hubo muchos. (...) pero el de Barrios Altos fue uno de importancia, y la orden vino desde arriba". Santiago Martin Rivas habló y Umberto Jara escribió Ojo por ojo. En el libro se reproducen largos testimonios del ex cabecilla del comando paramilitar y de su segundo, Carlos Pichilingüe. Según los ex agentes, los crímenes de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992) fueron parte de una estrategia para disminuir a Sendero Luminoso. Colina fue el comando que Fujimori, Montesinos y Hermoza Ríos armaron para que actuase bajo la perversa lógica de la Ley del Talión. CARETAS publica extractos del libro, considerando ante todo su valor testimonial. No se trata de un mea culpa de los Colina. Los cabecillas jamás reconocen la maldad de esos métodos que desembocaron en crímenes de lesa humanidad, y que generaron una corriente de resistencia en el mismo Ejército. En mayo de 1993 el general EP Rodolfo Robles (a quien Rivas llama traidor) denunció la existencia de ese comando. Después tuvo que exiliarse en Argentina. A tres años de su salida del canal de los Crousillat, Jara intenta reconstruir su carrera con este libro en el que sobre todo deja hablar.

    EN noviembre pasado, Santiago Martín Rivas fue capturado en una casa de San Miguel, luego de un largo tiempo en la clandestinidad. La presencia de Umberto Jara en la misma habitación era intrigante. Dijo que hacía un libro. A continuación Rivas cuenta y acusa según el texto de Jara.

    NACE COLINA

    "¿Se acuerda (dice Montesinos a Rivas) de las conversaciones que teníamos sobre la necesidad de usar la guerra silenciosa para derrotar al terrorismo? Por eso lo he traído de Colombia, ahora hay luz verde para trabajar en serio" (...) Allí me explicaron la cercanía de Montesinos con Fujimori y me dijeron que se estaba organizando una estrategia para dar lucha frontal a los terroristas usando la guerra de baja intensidad".

    "En 1990, bajo las órdenes de Alberto Fujimori -jefe supremo de las Fuerzas Armadas del Perú, función que asumió tanto en lo formal como en los hechos- varios egresados de la Escuela de las Américas trabajaron en el diseño de una estrategia de combate al terrorismo: Vladimiro Montesinos Torres, convertido en jefe de facto de los servicios secretos; el general Nicolás de Bari Hermoza Ríos, que ostentó la comandancia general del Ejército entre 1991 y 1998; el general Juan Rivero Lazo, jefe de la DINTE; y los capitanes, luego ascendidos a mayores, Santiago Martin Rivas y Carlos Pichilingüe Guevara, ambos miembros del SIE. Todos utilizaron la formación obtenida en la mencionada escuela para diseñar y ejecutar una estrategia de guerra clandestina que incluyó la creación del escuadrón de la muerte denominado Grupo Colina, así como otros grupos operativos hasta hoy desconocidos".

    Ojo por ojo, frase que no sólo le da el título al libro de Umberto Jara, sino que resume los principios detrás de este grupo paramilitar. Derecha: "El operativo de Barrios Altos (dice Martin Rivas) no tuvo como objetivo la captura de terroristas. El objetivo era darle un mensaje contundente a S.L".

    SOBRE BARRIOS ALTOS

    El 3 de noviembre de 1991, el primer piso de la quinta ubicada en el jirón Huanta 840 era escenario de una pollada. Dos camionetas pertenecientes al Estado se estacionan afuera y en diez minutos se produce la masacre de 15 inocentes, incluido un niño de 9 años. El objetivo de Colina estaba en el segundo piso. Martin Rivas reconoce la autoría, pero no la equivocación. Tampoco Jara gasta líneas en aclararlo. La operación coincidió con el último día de la visita de la OEA.

    "Cuando Santiago Martin Rivas escucha la observación de que lo correcto era, en caso de tratarse de senderistas, proceder a su captura y no a una ejecución extrajudicial, afirma que sí, que se los habría podido detener, pero que el objetivo de esa noche era otro y que, además, era inútil capturarlos".

    "El operativo de Barrios Altos (dice Martin Rivas) no tuvo como objetivo la captura de terroristas. El objetivo era darle un mensaje contundente a Sendero. Esa casona era un centro de operaciones senderista...".

    "Y es verdad: toda guerra es brutal, es salvaje, llena de atrocidades. En eso consiste y los militares recibimos de la sociedad el encargo de combatir. El problema es que Fujimori y Montesinos no cumplieron con la campaña que se iba a realizar después para explicarle al país estos fundamentos, criterios o como quieran llamarlos".

    "Se le explicó (dice Martin Rivas sobre Fujimori) que la única opción era ingresar a fondo en la lucha clandestina. Montesinos la conocía. Y la aprobación de Fujimori y del comando militar, salió de lo siguiente: si no lo hacían se quedaban sin sus cargos, porque Sendero nos estaba ganando la guerra".

    "Se enteraba (Fujimori) y autorizaba y ordenaba los operativos. Le digo que hubo muchos. Digamos, algunos de rutina, o menores, pero el de Barrios Altos fue uno de importancia, y la orden vino desde arriba. Además, ¿sabe por qué? Porque estaba en Lima una comisión de Derechos Humanos, que como siempre defendía a los terroristas. Como si el país no tuviese una guerra, nos acusaban a los militares de asesinos. Ese operativo fue también una manera de decirle a nuestras fuerzas que había apoyo de arriba y que estas comisiones podían venir con sus denuncias y sus investigaciones, pero los militares ya no estábamos atados de manos..."

    "Por eso le digo (dice Martin Rivas), lo que la prensa y los políticos llaman Grupo Colina no era un grupo de militares locos que actuaban por su cuenta y hacían lo que querían. Si hubiese sido así, entonces, de inmediato, habrían dado de baja y encerrado a todos. Si no lo hicieron, si se opusieron a las investigaciones y al final dieron una ley de amnistía es por ellos; Fujimori, Montesinos y Hermoza tomaban las decisiones. No se puede hacer una guerra si no hay decisión política, más aún cuando se trata de una guerra clandestina".

    "Cada acción de ese tiempo fue una réplica a los ataques silenciosos de los grupos operativos del Ejército, en especial del Grupo Colina. Las acciones no informadas al país, las incursiones contra las guaridas terroristas, las ejecuciones sumarias de efectivos del senderismo, todo ese quehacer en las sombras, dio lugar a la respuesta senderista, tomada línea a línea, con devoción de fanáticos, de los manuales maoístas que enseñan a golpear a la población civil para obligar al gobernante y a su Ejército a un repliegue, a un cese de acciones".

    OPERATIVO MUDANZA 1

    El seis de mayo de 1992 un grupo de integrantes del comando Colina, camuflados de policías, ingresan al penal Castro Castro aprovechando un motín que la PNP trataba de develar, según Martin Rivas. El encargo era eliminar a trece dirigentes senderistas presos allí, para así descabezar la cúpula de la organización. Las órdenes las dio Montesinos. Fujimori leyó el resultado en los medios: 35 muertos. La Cruz Roja estuvo impedida de entrar durante las ejecuciones.

    "En la última reunión -dice- cuando ya todo estaba establecido, Montesinos vino con una idea. Tenía la relación de los principales presos senderistas, y en esa lista aparecían los integrantes del Comité Central, es decir, los más cercanos a Guzmán, los que eran el soporte ideológico y militar de Sendero. Propuso que al efectuar la toma del penal, en vista de que se iban a dar enfrentamientos, porque los terroristas tenían armas, un equipo especial debía ingresar al pabellón, donde estaban los dirigentes para darles vuelta allí mismo. Ninguno debía quedar con vida".

    "Ese plan se le llevó a Fujimori para su conocimiento y autorización. Ese era el esquema que se seguía. Además, toda esa etapa, Fujimori la siguió paso a paso en cada uno de los detalles".

    "En esa embestida final ocurrió un hecho ilegal mantenido en silencio durante largos años. Un pelotón militar ingresó, en la última incursión, con un objetivo definido: aniquilar a cada uno de los integrantes de la dirigencia senderista, dejando a salvo a uno solo de ellos, Osmán Morote Barrionuevo".

    "En la reunión final antes de llevar el plan completo donde Fujimori se tomaron dos decisiones. Una fue dejar con vida a Osmán Morote. Era el enemigo de Abimael, porque su propio jefe lo había delatado y enviado a la cárcel por disentir con él. Entonces, nos iba a ser muy útil, nos iba a deber la vida y le daríamos mejor trato. ¿Recuerda que esa vez Morote salió herido? Fue por eso. Murieron todos los dirigentes menos él. Si salía ileso se levantaban sospechas, por eso recibió un balazo en los glúteos, donde no hay peligro, y después la prensa se encargó de armar la historia de que Morote era cobarde y quiso huir y por eso le cayó un balazo en el culo".

    "No hubo duda en que la misión correspondía al Grupo Colina. Había sido creado para tal fin, venía operando y ejecutando diversas acciones y el alto mando confiaba en ellos".

    "La finalidad del "Operativo Mudanza 1" se cumplió tal cual fue concebido. Ese sábado 9 de mayo de 1992, por orden de Fujimori y Montesinos, fueron sometidos a ejecuciones extrajudiciales los miembros de la cúpula senderista".


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