Edición Nº 1780


 

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    10 de julio de 2003

    Box Populi
    El combate entre Antero Flores-Aráoz y Henry Pease por la presidencia del Congreso ingresa a sus rounds decisivos. Hoy la elección se pelea voto a voto.

    "Boom-boom" Flores-Aráoz confía en que "enganchará" a los indecisos. Asegura que el apoyo del Apra no comprometerá su gestión. Der.: "Sugar Ray" Pease está cerca, pero algunos en PP se podrían echar atrás.

    EN esta esquina, el retador: con los colores de Unidad Nacional y 41 votos de apoyo, Antero "Boom-boom" Flores-Aráoz.

    En la otra, representando a Perú Posible y al FIM, y con 51 adhesiones que juran seguirlo hasta el fin, Henry "Sugar Ray" Pease.

    La afición asiste en estos días a un pugilato político que no tiene nada de tongo y donde ambos candidatos disputan, voto a voto, la presidencia del Congreso. Es cierto que Pease parece estar más cerca de las 60 adhesiones que aseguran el triunfo, pero a menos de dos semanas de la elección nada está dicho.

    Parecía que PP mantendría cómodamente -casi por inercia- la presidencia del Legislativo. Pero el bajón del Ejecutivo en las encuestas y la crisis política que culminó con el nombramiento de Beatriz Merino en la Presidencia del Consejo de Ministros generó el ambiente propicio para que la candidatura de Flores-Aráoz alzara vuelo.

    Como se recuerda, ya en enero Antero había reconocido que le interesaba disputar la presidencia del Congreso (CARETAS 1755). Para ello requería el disciplinado apoyo de los 28 congresistas apristas, lo que consiguió finalmente la semana pasada.

    Eso, sumado al lanzamiento oficial que hizo Unidad Nacional de su candidatura el martes 8, ha reavivado la competencia.

    El ring. La votación será secreta y por lista completa.

    VOTO POR VOTO

    Hasta el momento todos los cálculos publicados en cuanto al número de adhesiones con que contaría cada candidato -y que van más allá de quienes públicamente se han pronunciado- son meras especulaciones.

    Así, hasta el momento sólo se tiene seguridad sobre los 41 de PP y 10 del FIM que apoyan a Pease, es decir 51. Igual sucede con los 28 del Apra y 12 de Unidad Nacional -más el voto seguro de Alfredo Gonzales- que suman 41 a favor del líder pepecista.

    De ahí en adelante, cosechar votos en grupos como UPP, Somos Perú, AP, Perú Ahora, GPDI y los no agrupados -entre los que se cuentan 2 fujimoristas- dependerá de la habilidad negociadora de cada candidato y de los puestos en comisiones que estén dispuestos a ceder en aras del triunfo.

    No debe extrañar, por tanto, que Pease se haya mostrado a favor de crear una sexta vicepresidencia que le dé presencia al GPDI en el manejo administrativo del Legislativo. Justo lo que venían exigiendo y un aspecto sobre el que Antero aún no se pronuncia.

    Vale recordar que, al ser sólo 118 los congresistas hábiles para sufragar -por suspensión de 2 legisladores- ganará quien alcance 60 adhesiones y no 61, como algunos señalan.

    Asimismo, hay un notorio nerviosismo en las huestes de PP pues se teme que, llegado el día de la votación, algunos legisladores del "ala dura" no asistan al Congreso o voten "en blanco" -dado que el sufragio es secreto-, con lo cual podrían complicar enormemente las posibilidades de Pease.

    Sin duda, no deja de ser positivo que esta disputa recaiga en dos "pesos pesados" del quahacer parlamentario. Tanto Pease como Flores-Aráoz no sólo llevan, cuando menos, una década en el Congreso, sino que compartieron posiciones en defensa de la institucionalidad democrática durante el fujimorato y hoy encarnan la saludable pugna entre dos grupos políticos.

    Miércoles 2, la gran familia PP y FIM, ministros incluidos, bendijo a Pease. Pero la procesión va por dentro y haría peligrar un seguro triunfo.

    ¿PARA QUE LLEGAN?

    Más allá del honor que representa presidir un poder del Estado, quisimos saber qué movía a Antero Flores-Aráoz a entrar a esta contienda. "Quiero que mejore el Congreso. Mi principal preocupación será ver cómo hacemos para que esta ventana, este escaparate de toda la clase política, la podamos hacer respetada y respetable", asegura.

    Sin embargo, le pedimos que sea menos retórico y agrega: "Creo que debemos impulsar una agenda menos `ambiciosa' pero más práctica y dirigida a los temas que realmente interesan a la ciudadanía, como la reforma tributaria, la reforma del Estado y la seguridad ciudadana y de inversión para favorecer la generación de empleo en el país".

    La "agenda ambiciosa" a la que alude parece ser la referida al proyecto de reforma constitucional en el que el Congreso se embarcó durante más de un año de la mano de Henry Pease, y que hoy está en la refrigeradora.

    Según Flores-Aráoz una gestión suya al frente del Legislativo "abrazaría las normas de austeridad vigentes para gastar sólo lo indispensable".

    El candidato no fue muy prolífico en cuanto a los lineamientos que seguiría una gestión suya al frente del Legislativo, pero se sabe que es un entusiasta del trabajo parlamentario. Así, en lo que va de su actuación en este Congreso (de julio del 2001 en adelante), Flores-Aráoz ha presentado 244 proyectos de ley de los cuales 76 son leyes (31 %), 35 esperan ser votados y 87 aún están en comisiones.

    Distinto es el caso de Pease, quien durante el mismo período ha presentado sólo 36 proyectos de ley, pero le fueron aprobados 20 (55 %).

    Según ha reconocido Pease (CARETAS 1779), sus prioridades en caso gane la presidencia pasan necesariamente por impulsar la aprobación de la Ley de partidos políticos, continuar con la reforma de la Constitución (ya avanzada en un 85 %), impulsar la Ley del sistema electoral y la aprobación del presupuesto 2004 bajo los parámetros diseñados por el Ejecutivo.

    Menuda labor la que les espera a ambos en estos próximos días. De cuán fino logren hilar alianzas dependerá que uno de ellos se alce con el triunfo. (Pedro Tenorio).

     


     

     

    Broncas de Antaño
    A veces eran lides de caballeros.

    LA disputa por la presidencia y los demás puestos en la directiva del Congreso es tan ruda que hace añorar los tiempos en que esos cargos se distribuían por el voto interno de los partidos y los consensos interpartidarios. En 1963, cuando Acción Popular llevó a Fernando Belaunde a la presidencia ocurrió en el Congreso un fenómeno especial: el Apra se alió con el odriísmo, después de un largo suspenso. Hubo recias polémicas, pero la sangre no llegó al río.

    El resultado fue que don Julio de la Piedra, barón del azúcar, resultó presidente del Senado. El Apra, que tenía gran fuerza en Diuptados, eligió para la presidencia de esa Cámara a Fernando León de Vivero.

    Distinto fue el escenario en 1980, cuando se restableció la democracia. La Cámara de Diputados tenía 180 miembros, y 97, es decir, más de la mitad eran de Acción Popular. Elías Mendoza Habersperger, que sería elegido presidente de la Cámara de Diputados, recuerda que antes de la elección en el hemiciclo hubo elección interna en AP. Eso impidió sobresaltos y pugnas visibles. En el Senado, la cosa fue diferente. AP tenía mayoría relativa, y tuvo que aliarse con el PPC.

     

     


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