Edición Nº 1780


 

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    ARTICULO

    10 de julio de 2003

    Paginas 38 y 39 de la edición impresa.

    Hay que garantizar servicios básicos como el agua, pero faltan también elementos como el gas. Derecha, entre las tensiones de una nueva fase del conflicto, Bettocchi cumple su misión de asistencia.

    Nuestro Hombre En Irak
    Un peruano delinea estrategia de la ONU para los desplazados
    en Irak, mientras escucha cada noche los tiroteos de Bagdad.

    En el corazón de la tragedia iraquí actúa un peruano, Guillermo Bettochi, encargado por la ONU de delinear la estrategia y los mecanismos de cooperación para el trabajo de la organización mundial ante el inmenso problema de los desplazados internos de Irak. El relato nos pinta fibras ocultas del drama de Irak y el de los ocupantes extranjeros, así como de los diplomáticos.

    Desde Bagdad, escribe GUILLERMO BETTOCHI

    ESTUVE en Larnaka, Chipre, durante todo el período de la guerra, pues el equipo de Naciones Unidas-Irak fue evacuado y trasladado allí. En aquel entonces trabajamos más bien en la planificación de programas a ser aplicados de regreso en Irak. Luego, al final del conflicto, todo el equipo fue gradualmente regresando a Irak, primero al norte, luego Bagdad y finalmente al sur. Yo entré a Bagdad el 25 de mayo, y luego de eso he hecho una gira que me ha llevado por Erbil, Mosul, Suleimaniya y Kirkuk en el norte y Basora en el sur.

    En relación con la situación acá, siguen oyéndose tiroteos todas las noches. Al principio no podíamos salir del complejo de Naciones Unidas, así que teníamos que dormir (todos los funcionarios) en un campamento de carpas levantado en un área de parqueo, compartiendo seis personas por carpa. Después que el personal fue autorizado a mudarse a tres hoteles, donde se reúnen las condiciones de seguridad requeridas.

    Un día hubo dos explosiones seguidas en la entrada misma del complejo, que nos pusieron los pelos de punta. Lo que pasó (nos enteramos después) es que los militares habían encontrado artefactos que no habían estallado. Para destruirlos, provocaron la primera explosión, pero no se habían dado cuenta de que debajo del artefacto que habían encontrado, había un hueco donde estaban escondidos varios más. La primera explosión (controlada) provocó la segunda, mucho más fuerte y no prevista. En todo caso, la sensación general es que la "guerra" no ha terminado, aunque es cierto que se ha pasado más bien a una "guerra de guerrillas". Entretanto, enfoquemos nuestro tema: los desplazados de Irak.

    RAÍCES DE LOS DESPLAZADOS

    A diferencia de los refugiados, los desplazados internos no cruzaron fronteras al huir de sus hogares y no existe una agencia específica en el sistema de las Naciones Unidas que tenga el Mandato de brindarles la protección y la asistencia que requieren, ni para apoyarlos en la búsqueda de soluciones a su situación (en el caso de los refugiados, este Mandato lo tiene el Alto Comisionado de NN.UU. para los Refugiados - ACNUR). La responsabilidad principal en relación a los desplazados internos corresponde, legalmente, a las autoridades nacionales. En el caso de Irak esta responsabilidad la han asumido las "fuerzas de ocupación", legalizadas como "la Autoridad" por resolución última del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

    Sin embargo, la ONU, en colaboración con "la Autoridad" debe, entre otras responsabilidades asignadas por la misma resolución del Consejo de Seguridad, "asistir al pueblo de Irak a través de la .... promoción del retorno voluntario, seguro y ordenado de los refugiados y las personas desplazadas".

    Gracias a la preparación cuidadosa del pueblo iraquí, la emergencia que se preveía por el desplazamiento masivo a causa de la última guerra, no se produjo. Aun cuando se calcula que unas 650,000 personas huyeron de sus domicilios para escapar de los efectos directos del conflicto, todos sabían exactamente dónde ir (casa de familiares o amigos en las afueras de las ciudades) y prácticamente todos volvieron a sus hogares, una vez terminada la fase armada del conflicto. No hubo, tampoco, fuga masiva de refugiados.

    Sin embargo, en Irak existen, desde mucho antes de la guerra, más de un millón de personas desplazadas internamente, mientras que ACNUR registra oficialmente 400,000 refugiados iraquíes dispersos en 40 países del mundo, casi el 50% de ellos en el vecino Irán.

    La mayoría de los desplazados internos -800,000 según cálculos actuales- se encuentran en el norte del país, en el área controlada por los kurdos luego de la Primera Guerra del Golfo. Muchos de ellos fueron desplazados como consecuencia de la política de "arabización" impulsada por el régimen de Saddam Hussein, que forzó a los kurdos que habitaban en las zonas petroleras de Kirkuk y Mosul a salir de sus comunidades, para repoblarlas con personas de origen árabe.

    Terminado el régimen de Saddam Hussein, para muchos de estos kurdos -refugiados y desplazados internos, por igual- llegó el momento de volver a Kirkuk y a Mosul y recuperar las casas, tierras y bienes de los que fueron despojados. Tienen el derecho de hacerlo. Sin embargo, el riesgo de conflicto interétnico y de desplazamientos secundarios de los "árabes" que allí han residido, en algunos casos, durante los últimos 30 años, es evidente y se ha manifestado ya en la forma de violentas confrontaciones. Las recientes elecciones de autoridades locales en Kirkuk, que se suponía ayudarían a reducir las tensiones, no han hecho sino aumentarlas.

    Los desplazados en el centro y sur del país, unos 300,000 según inciertas estimaciones, nunca fueron reconocidos por el régimen de Saddam Hussein. Ellos también fueron desplazados como consecuencia de políticas gubernamentales, afectando a personas, no por su origen étnico (son árabes), sino por su identidad religiosa. Son musulmanes chiitas.

    También es necesario tomar en cuenta las necesidades de las poblaciones locales que nunca se desplazaron, pues es la única manera de promover la reconciliación tan necesaria en este país. Debe garantizarse a todos los ciudadanos, por igual, acceso a servicios básicos tales como agua potable, salud y educación, severamente afectados en los últimos años y con infraestructuras destruidas por los bombardeos o por los saqueos posteriores.

    Por otro lado, cualquier proyecto de reinserción económica debe encuadrarse dentro de los planes de desarrollo nacional a largo plazo -inexistentes en la actualidad- y estar ligado a la reconstrucción del sistema económico, tan distorsionado durante los últimos años por el programa Petróleo por Alimentos establecido por las NN.UU. para mitigar los efectos de las sanciones impuestas por ella misma luego de la invasión iraquí a Kuwait a principios de los '90. La necesidad de proyectos de generación de ingresos, tanto en áreas urbanas como rurales (para romper el ciclo de dependencia de la asistencia humanitaria), es un reto mayor, en la medida que la poblacion iraquí, en su gran mayoría, es dependiente del programa Petróleo por Alimentos.

    En todo caso, no hay que olvidar que la responsabilidad primera en todos estos aspectos corresponde, al menos por ahora, a «la Autoridad », en función de la resolución del Consejo de Seguridad que ha establecido el marco político-legal de la ocupación militar actual del país. El trabajo de "la Autoridad", con la colaboración (me temo, protagónica) de NN.UU., debe dirigirse a preparar a un eventual gobierno iraquí legítimamente elegido y reconocido internacionalmente para asumir las responsabilidades que normalmente corresponden a los gobiernos.

     


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