Edición Nº 1774


 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Artes y Ensartes
  • Mal Menor
  •  

     

     

     

    ARTICULO

    29 de mayo de 2003

    De la Chacra a la Gloria
    Agricultor amateur, candidato a alcalde, testigo paranormal y genio del ajedrez. Julio Granda ha vuelto.

    Julio, su hija Mariela y su esposa Mary. El triunfo en Cuba es uno de los primeros pasos de su gran retorno.

    NADIE juega en el Perú como este Gran Maestro Internacional que prefiere su chacra y su familia. Julio Ernesto Granda Zúñiga nació un 25 de febrero de 1967, y conoció el ajedrez a los 5 años en su natal Camaná (Arequipa). A los 13 ganó el mundial infantil de México. A los 19 obtuvo el título de GMI. Su carrera se empañó por la falta de apoyo económico y una serie de nubosos incidentes, como cuando apareció golpeado después de una velada incierta, o una candidatura edil abortada sin mayor aviso. La semana pasada volvió a lo Granda con el primer premio en la XXXVIII edición del torneo internacional "Capablanca In Memoriam" de La Habana. Alguien dijo que había que rescatar a Julio; él ha vuelto a rescatar nuestro ajedrez.

    -Dices que no entrenas para los torneos, y sin embargo te sientes en desventaja frente a jugadores que entrenan con recursos, que explotan las ventajas de Internet. ¿Cómo explicas tu postura?

    -Mira, yo empecé sin recursos, luego llegué a tenerlos, y por una dejadez mía no los pude aprovechar. Ocurre que yo aprendí a jugar de una manera natural, no académica, cosa que antiguamente no era raro.

    -Pero el academicismo no es algo nuevo, ya lleva muchísimo tiempo.

    -Sí pues, y ahora si no conoces las variantes estás en desventaja ante un rival que puede no ser mejor y que gana sólo por memoria. Por eso simplemente me dedico a jugar como siempre lo hice, aunque reconozco que el apoyo es necesario.

    -En tus inicios te hiciste fama de indisciplinado. ¿Algo de eso hubo?

    -Un poco, como le ocurre a todo el mundo. Pasa el tiempo y uno cambia.

    -¿Sigues admirando a Anatoly Kárpov y a Garry Kaspárov? De este último has criticado su actitud conflictiva hacia la comunidad de jugadores.

    -Bueno, hay que reconocer el talento de los maestros, pero la actitud de Kaspárov no es lo más saltante del campeonato mundial. La Federación tenía un ciclo que él rompió, y ahora quiere volver de una manera poco clara.

    -Tu retorno también ha sido sorpresivo. ¿Cómo recibes toda esta atención que ahora vuelve sobre ti?

    -Con perplejidad. Es bonito sentir cariño, pero estoy lejos de lo que me hubiese gustado hacer. Soy consciente que no he mejorado tanto como hubiese podido.

    -Eres el campeón, vuelves de Cuba con un trofeo que -anímicamente al menos- le hacía falta al Perú, y no luces satisfecho.

    -No es reconfortante ganar. Cuando se gana en ajedrez, uno no celebra con la típica fiesta en que uno toma y se reúne...

    Julio Granda en dos facetas: en 1987, como el entusiasta agricultor camanejo, y (abajo) en 1995, como uno de los mejores ajedrecistas mundiales.

    -¿No celebras tus triunfos?

    -Uno puede ganar diez partidas seguidas, pero pierdes una y no hay relación entre lo que significan las otras frente a ésa [Refiriéndose a la derrota ante el cubano Lázaro Bruzón]. Cada vez que se pierde, se muere un poco. Es muy duro perder.

    -Sabes lo que se dijo cuando desapareciste de las competencias. Se insinuó que habías enloquecido.

    -Se generó una ola en la cual se me pintó de una manera que no era cierta. Todo lo que se dijo fue muy poco objetivo.

    -¿Qué ocurrió?

    - Simplemente me quise dedicar a la agricultura. Incluso mi familia me lo recriminó.

    -Sin embargo, tuviste una visión. ¿Qué ocurrió exactamente?

    -Ocurrió en agosto del '98. Fue una experiencia sobrenatural. Fui a un cerro donde había un grupo de piedras, y comenzaron a deshacerse por varias horas… Todo estaba en movimiento; pasaron muchas cosas por mi cabeza. Entendí que hay un poder superior en todo, el poder de Dios. La gente considera a Dios como una posibilidad y no como una certeza. Cuando lo consideras una certeza las cosas cambian.

    -Eras agnóstico. Ya no más.

    -Sí, pero cambiar internamente es algo muy difícil. Todos tenemos por dentro una disposición hacia el mal. Quien niegue esto niega la esencia de su humanidad. A partir de mi experiencia (en el cerro), por una razón de paz espiritual decidí dedicarme más a la agricultura que al ajedrez.

    -Tienes 14 años de relación con Mary (Tejada, su esposa), sin embargo fue muy conocido el romance que tuviste con la ajedrecista húngara Zsuzsa Polgar. ¿Siguen en contacto?

    -Ya no. Supongo que sigue en Europa.

    -Incluso fueron de gira por el Perú jugando uno contra el otro (CARETAS 1262).

    -Sí, así fue. Lo último que supe de ella fue que se había retirado.

    •••

    -Un jardinero tiene su flor preferida. ¿Qué te gusta cultivar?

    -A mí me gustan los árboles frutales, me gusta coger la fruta de un árbol. Hay una fruta no muy conocida aquí que se llama nectarina. Fue una grata sorpresa que encontré en un viaje a España; no pude evitar traerme una y cultivarla aquí. Y prendió.

    -¿A qué sabe?

    -A una mezcla entre durazno y ciruela, muy jugosa, no tan ácida. Y otra cosa: me gusta la agricultura orgánica, con elementos naturales. Detesto los químicos, los pesticidas.

    -Antes de concluir, se escapaba una pregunta: ¿prefieres jugar con piezas blancas o con las negras?

    -Comenzar con las blancas es una ventaja innegable. Estoy seguro que ni un solo ajedrecista piensa lo contrario. (Sandro Mairata)

     


    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Lugar Común | China te Cuenta Que... | Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal