Edición Nº 1770


 

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    ARTICULO

    30 de abril de 2003

    Chupón S.A.
    Salida de Almeyda evidencia el descalabro de la inteligencia peruana

    Antes de dejar el CNI, César Almeyda solicitó a todas las dependencias de inteligencia que confirmasen los aparatos de interceptación que tenían en su poder. Hasta ahora no recibe noticias.

    EL abogado César Almeyda Tasayco es el último en salir expelido por esa puerta giratoria llamada Consejo Nacional de Inteligencia (CNI). El organismo ha tenido seis jefes en menos de treinta meses y ya se asemeja a una cocina en la que el personal entra y sale con naturalidad y sin empacho. Luego de sólo tres meses en el cargo, la renuncia de Almeyda pone en evidencia el estado tísico de la inteligencia en el Perú. De representar un nocivo cogobierno durante el régimen de Fujimori, pasó a ser una organización cada vez más inútil y desconcertante.

    Almeyda llegó al CNI bajo el signo de la controversia. Fue personero legal de Perú Posible y abogado de Alejandro Toledo. Se desempeñó como consejero presidencial en asuntos legales y en febrero del 2002 asumió la presidencia del Instituto de Defensa de la Competencia y de Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi). Además ocupaba silla en los directorios de Petroperú y el Banco de Materiales. Toledo le confió el papel de mediador cuando negoció, en octubre del año pasado, el reconocimiento de su hija Zaraí. Almeyda pasó a la presidencia del CNI el 30 de enero de este año, tras la salida de Fernando Rospigliosi.

    Su cercanía con el Presidente le valió resistencias inmediatas. La prensa lo involucró en varias denuncias. Las últimas tenían que ver con un presunto "chuponeo" orquestado desde el CNI y el pasado 25 de abril le presentó su renuncia a Toledo.

    EL CHUPÓN

    En la atmósfera se respira el miedo a la intervención telefónica. Poco falta para que cada programa de televisión propague su propio audio de chuponeo al congresista Jorge Mufarech.

    Inclinar el peso de la balanza al CNI es, sin embargo, romper el palito por su lado más débil. Como lo han afirmado cada uno de los jefes que han estado al frente, la capacidad del Consejo es limitada. CARETAS indagó que, a su paso por allí, Rospigliosi inició las gestiones para adquirir dos equipos de intervención a una compañía alemana. Con las tratativas avanzadas, apareció un postor israelí que ofrecía un precio de 40% por equipos similares. La salida de Rospigliosi dejó la operación trunca y ésta se retomó sin llegar a finiquitarse durante el breve paso de Almeyda.

    Pero la oferta es lo suficientemente diversificada como para sospechar de casi todo el mundo. Fuentes del CNI afirmaron haber recibido ofrecimientos de individuos vinculados en el pasado con los servicios de inteligencia de la Marina de Guerra. Esos mercenarios del chupón cobran en promedio US$ 1,800 por intervenir un celular y entre US$ 1,200 y US$ 1,500 por un teléfono fijo.

    La delincuencia común, por su parte, tiene en el chuponeo una herramienta. El pasado miércoles 23 de abril, dos mujeres fueron capturadas mientras utilizaban un aparato portátil de interceptación en las inmediaciones del centro comercial Jockey Plaza. Se presume que es un método para enterarse de grandes retiros de dinero en las agencias bancarias del lugar. La Policía sospecha que el equipo puede ser uno de los 26 que fueron robados del antiguo SIN.

    Luego están las otras instancias oficiales. Cada instituto armado tiene su arma de inteligencia y la Policía cuenta con esas oficinas en el Ministerio del Interior (Digimin), la Dirección General de la Policía y la Policía Judicial. CARETAS entró en contacto con altos generales del Ejército y la Policía que en las últimas semanas recibieron anónimamente casetes que contenían sus conversaciones privadas.

    En los últimos días, Almeyda habría solicitado a todas las agencias de inteligencia del país que confirmaran la existencia de aparatos de interceptación que estuviesen en su poder. Al cierre de esta edición ninguna respuesta llegaba aún al Consejo.

    ZONA DE EMERGENCIA

    Entre el 1 de febrero y el 31 de marzo salieron 66 trabajadores del CNI. Todas estas personas pertenecían al área administrativa. Fueron reemplazadas por 21 trabajadores y esas contrataciones fueron cuestionadas por el programa Entrelíneas. Se adujo que en la gran mayoría de casos pertenecían a las filas de Perú Posible. CARETAS tuvo acceso a las declaraciones juradas que dieron los contratados el 21 de abril pasado. Todos niegan afiliación peruposibilista alguna.

    También se puso en tela de juicio la aptitud de los elegidos. Los currículum vitae ofrecen sorpresas interesantes. En la mayoría de casos, los profesionales -abogados, ingenieros de sistemas e ingenieros industriales- cuentan con estudios de posgrado, maestrías y hasta MBA. Por mencionar tres ejemplos, Eduardo Santibáñez, contratado como director de la Oficina de Administración, es Licenciado en Administración de Empresas y master en Esan. Claudia de la Puente, asesora jurídica, es doctora en Derecho, tiene maestría en Derecho Constitucional en la Universidad Católica. Jorge Morales, procurador del CNI, es máster en Derecho Civil.

    Si bien el debate reciente se centralizó en ellos, el verdadero descalabro está en la producción de inteligencia. Miembros del equipo de Almeyda reconocen que el nivel es bajísimo, tanto en la calidad como en la cantidad.

    El CNI trabaja en cuatro áreas: frente interno, externo, y dirección de Enlace. Todas están bajo el paraguas de la Dirección de Inteligencia de Estratégica. Adicionalmente, la formación del personal se lleva a cabo en la Escuela de Inteligencia (ENI). Se trata de una zona de desastre (CARETAS 1769).

    AL REVÉS

    La renuncia de Almeyda plantea un problema adicional pues deja un nuevo "ghetto". Lo mismo ocurrió, por ejemplo, con los marinos que dejó el almirante (r) Alberto Panizo y los policías cercanos a Fernando Rospigliosi.

    Esa superposición de personal expresa el desorden de la administración Toledo para encarar el reto de la inteligencia en tiempos democráticos. Para el estudioso Andrés Gómez de la Torre, "el modelo peruano de reconstrucción de inteligencia es, paso a paso, todo lo contrario a las experiencias recientes en el mundo". El experto mexicano Fredo Arias King enumera tres etapas para reformar a estos aparatos luego de un período autoritario. En primer lugar, dice, se debe hacer una purga masiva. Países como Estonia, la República Checa y la Alemania reunificada despidieron a todo o casi todo el personal de un tajo. El CNI se ha especializado en pequeñas razzias.

    Como segunda medida, Arias recomienda la creación de nuevas doctrinas. En el Consejo se siguen utilizando los procedimientos conocidos como los "tomos blancos" del antiguo Servicio de Inteligencia Nacional.

    Finalmente, se requiere de claridad legislativa. Con figuras reservadas pero confiables, el Congreso debe asegurar el control de las agencias, tanto en su presupuesto como en sus planes generales. Es imperativo que el Poder Judicial tenga injerencia en asuntos estrictamente operativos en los que sea necesario suspender los derechos ciudadanos. Aquí entran las operaciones encubiertas de chuponeo y nuestra legislación sólo admite la figura en casos de terrorismo y narcotráfico.

    De tanto en tanto, el caos termina en papelones como el del pasado 19 de marzo. Altas fuentes policiales señalaron a CARETAS que ese día se intervino un local encubierto utilizado por la Digimin del Ministerio del Interior. En buen cristiano, el ministro Alberto Sanabria habría ordenado irrumpir en uno de los centros de su propio servicio de inteligencia. Ello sucedió tan sólo dos días después del extraño hallazgo de un vehículo con equipos de chuponeo en una cochera alquilada por la PNP. Como vemos, para reemplazar a Almeyda el presidente Toledo bien podría considerar al inspector Clouseau. (Enrique Chávez).

     


     

     

    Amanaza Total
    Experto advierte que el chuponeo se ha extendido.

     

    Humberto Cater, gerente de la empresa VIP Elite.

    "No existe radiocomunicación imposible de interceptar", dice Humberto Cater, gerente de la empresa VIP Elite.

    -¿Cómo chuponear?

    -Uno de los servicios más comunes para interceptar fijos celulares es el tripartito. Primero se llama a la persona que va a escuchar, en silencio, la conversación ("chuponeador"). Luego la primera llama a una segunda persona ("chuponeada"). La conversación puede ser grabada.

    -¿Cuánto puede costar un equipo de interceptación?

    -Un equipo grande de una sola empresa puede costar entre 60 y 80 mil dólares.

    -¿Hay mecanismos más sencillos?

    -Sí. Se puede conectar a una grabadora a una línea fija, siempre y cuando no sea fibra óptica. Así todas las llamadas son grabadas.

    -¿Cuál es el sistema más difícil de chuponear?

    -En el Perú, por el momento, el GSM de Tim. No se conoce que haya llegado el software.

    -¿Cómo combatir el espionaje?

    -Puede hacerlo con encriptadores suizos. Necesita un equipo para enviar y otro para recibir. Cuesta entre cinco y siete mil dólares. Otros sistemas menos sofisticados y más riesgosos son los scramblers (US$ 700-US$ 800) y los distorsionadores de voz (US$ 350-US$ 400).

     

     


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