Edición Nº 1761


 

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    ARTICULO

    27 de febrero de 2003

    Del Jet Set Mundial...
    Al Penal de San Jorge

    ¿Quién rayos es Charles Acelor?

    Acelor con el famoso periodista brasileño Ibrahim Sued (a la extrema izquierda), del Jornal O Globo.

    Extraditado por el gobierno alemán, Charles Acelor llegó hace dos meses a nuestro país. Este francés nacionalizado norteamericano es acusado por las autoridades anticorrupción del Perú de haber sido el supuesto vínculo entre los hermanos Aybar Cancho y el traficante de armas libanés Sarkis Soghanalian, quien vendió los fusiles AKM que terminaron entre los guerrilleros de las FARC. Como lo demuestran las fotografías, Acelor estaba acostumbrado a codearse libremente con personajes del jet set internacional. Hoy, mientras espera que le cambien el arresto por la comparecencia, habla en exclusiva desde el penal de San Jorge.

    Entrevista
    MILAGROS TRUJILLO ZAVALA

    CHARLES Acelor se encuentra recluido en el área B del llamado pabellón de observación en el penal San Jorge. Gracias a diligentes gestiones, y a diferencia de la gran mayoría, tiene una celda para él solo. Pasa entre 5 y 6 horas diarias hablando por el teléfono público del establecimiento penitenciario.

    Se movía con soltura en los más exclusivos círculos internacionales. Su nombre: Charles Max Damian Acelor, 52, francés de nacimiento y nacionalizado norteamericano. Economista, accionista de compañías hoteleras, de varias empresas de financiamiento, de haciendas de explotación de café y de la primera productora de cacao en Costa de Marfíl. Ex esposo de la condesa Augusta, dueña única de la Compañía de Helicópteros Augusta Bell. Es inquilino del penal San Jorge desde diciembre pasado.

    Es católico practicante pero durante la conversación estuvo acompañado por un ejemplar de la Gita, Biblia Krishna que él describe como la "más antigua". Las paredes de su habitación están adornadas con un par de conejitas Playboy y las fotos de su esposa y cuatro hijos. Desde allí aceptó esta entrevista exclusiva con CARETAS, sostenida en un español que domina con cada vez más destreza.

     

    Los cajones con fusiles que Montesinos le envió a las FARC. Acelor asegura que él entró a tallar en un negocio que creyó "perfectamente legal" y de gobierno a gobierno. Dice que lo sacaron del camino antes de que se consumara.

    Acelor está acusado de ser el nexo entre los hermanos Aybar Cancho -cercanos colaboradores de Montesinos- y el traficante de armas libanés Sarkis Soghanalian para la compra de fusiles AKM que fueron a parar a las huestes de las FARC. El procesado niega cualquier vínculo con los guerrilleros colombianos. "Me asocian con la comercialización de material militar, al que jamás en mi vida me he dedicado", le dijo a CARETAS con elegante acento francés. "En muchas oportunidades, representantes del Gobierno peruano me contactaron para proveer equipos militares. Así sucedió en la guerra de Las Malvinas en la que Perú compraba para los argentinos", señaló provocadoramente. "Pero jamás he vendido un arma en mi vida".

    ¿Desde cuándo conoce a los hermanos Aybar Cancho?

    A José Luis lo conocí en 1998, cuando viajé a Miami con Juan Manuel López Rodríguez. A él lo conozco desde 1970 y me llamó para ofrecerme un negocio con el Gobierno peruano. A Luis Frank Aybar, lo conocí en Lima en abril de 1999. Realizamos varios negocios, como la importación de ómnibus y la exportación de harina de pescado. Las autoridades peruanas ordenaron mi detención porque sostienen que los vínculos con los hermanos Aybar están demostrados por mis ingresos a Perú en enero y abril de 1999 y porque mi hospedaje en el Hotel El Polo lo pagaba una empresa de los Aybar. Yo presté asesoría financiera a varios negocios de Luis Frank Aybar y él pagó mi hotel. Lo entendí como un acto de cortesía, una regla en los negocios.

    -A usted lo involucran con el tráfico de fusiles AKM a las FARC.

    -La verdad no lo puedo entender. Se ordenó mi detención en el año 2000 y durante todo este tiempo no hay una sola prueba que me vincule. La única referencia para ordenar mi detención es que yo contacté a José Luis Aybar con Sarkis Soghanalian. No hay nada ilegal en ello, sobre todo si la información que yo tuve es que se trataría de una operación de gobierno a gobierno.

    Junto al tristemente famoso jugador de fútbol norteamericano O.J. Simpson, acusado en 1995 de asesinar a su ex esposa y un amigo de ésta. al lado: En 1995 coincidió con el entonces alcalde de Miami (izquierda), Stephen P. Clark.

    -En su testimonio de abril del 2001, aceptó desde Miami haber sido el nexo para una compra de armamentos que, según usted, le indicaron estaba destinada a las Fuerzas Armadas Peruanas. Pero además declaró conocer a Vladimiro Montesinos.

    -La primera parte es cierta. José Luis Aybar Cancho y Juan Manuel López Rodríguez, que hacía las veces de traductor del primero, me informaron que trabajaban para el gobierno peruano y necesitaban adquirir fusiles para el ejército peruano. Como mi negocio no es el de las armas, los puse en contacto con el señor Sarkis Soghanalian. No es cierto que haya declarado conocer a Montesinos Torres. Lo que dije, y reitero en mi declaración ante el juzgado peruano, es que los señores López Rodríguez y Aybar Cancho lo mencionaron. Me engañaron para lograr mi ayuda.

    -Mientras estaba detenido en Frankfurt, Alemania, envió un manuscrito -con fecha 22 de marzo del 2002- en el que manifestó su deseo de acogerse a la ley de colaboración eficaz.

    -Cuando el procurador Ronald Gamarra se entrevistó conmigo en Alemania yo le informé que quería colaborar diciendo la verdad. El procurador me ayudó a redactar el documento para la jueza Jimena Cayo. Yo no escribo muy bien y desconocía el significado de "eficaz". Me engañaron. El procurador me dijo que necesitaban la información sobre los traslados de dinero y le indiqué que no era necesario venir al Perú para ello, pues toda la documentación que había ofrecido en mi declaración en Miami había sido entregada al FBI. Me encuentro muy decepcionado del Poder Judicial y las autoridades que están frente al caso: la jueza Cayo, el ex procurador José Ugaz y el procurador Ronald Gamarra. A principios del 2001, el Departamento de Estado norteamericano me pide que reciba a las autoridades peruanas en Miami y lo hice porque quería colaborar con la verdad. La doctora Cayo y el procurador Ugaz me dijeron que sólo estaba como testigo y después de la declaración sería exonerado de todo cargo. Ellos me aseguraron que no tenía orden de captura, pero ésta se produjo un año después en Alemania.

    -Los documentos bancarios demostrarían que recibió aproximadamente US$1.2 millones por la venta de los fusiles AKM.

    -Yo no recibí ese dinero por la venta de los fusiles. La negociación que venían realizando con Sarkis Soghanalian se deterioró y él no quería continuar. Juan Manuel López Rodríguez me pidió que los ayude a retomarla y le dije que primero debían devolverle a Sarkis US$500 mil dólares que me exigía porque dijo que eso había gastado con el gobierno jordano. Es por eso que los peruanos depositaron cerca de US$700 mil dólares a mi cuenta. Posteriormente enviaron otra cantidad, para un total de US$1.2 millones. Luego, José Luis Aybar me dijo que no cumplí con entregar el dinero a Sarkis y que por mi culpa se volvió a caer la operación. Por eso vine a Lima y le devolví a José Luis Aybar Cancho US$700 mil dólares. Le acepté a Juan Manuel López una letra de cambio por la diferencia, hasta que le demostrara que efectivamente entregué a Sarkis los US$500 mil. A partir de ese momento me retiré y Sarkis lo confirma en su testimonial. Cuando después demostré que le había pagado a Sarkis, José Luis y Juan Manuel me pidieron disculpas y me propusieron negocios como el de la importación de buses. Por ello volví en abril de 1999. Los documentos que prueban el depósito a mi cuenta, la transferencia a Sarkis y la devolución de US$700 mil dólares a José Luis Aybar fueron presentados en Miami al FBI y luego a la justicia peruana.

     

    En familiar abrazo con el ex piloto brasileño Emerson Fittipaldi. Der.: Montesinos se clavó el puñal cuando en agosto del 2000 "denunció" la venta de armas a las FARC.

    -¿En qué circunstancias se acordó la venta de 50 mil fusiles con los Aybar Cancho y Montesinos?

    -Cuando le pregunté a Sarkis si estaba interesado en vender armas al Perú, él me dio un precio por fusil. Era menos de US$100 por cada uno. Yo les dije que costaría US$150 dólares por cada pieza, por un total de 50 mil piezas disponibles. Después me retiré. Desconozco cuál sería el precio final que pagaron y la cantidad vendida.

    -¿Qué cuentas utilizó Montesinos para el pago?

    -No sé de qué forma pagaron al gobierno jordano por la compra de las armas. No intervine en ello.

    -¿Tenía conocimiento de que el armamento sería destinado para las FARC?

    -Me hicieron entender que se trataría de una compra del gobierno peruano y por eso accedí a presentarlos ante Sarkis Soghanalian. No supe que las armas se destinarían a las FARC.

    -¿Conoció a Montesinos?

    -Nunca.

    -¿Sabe que su nuevo abogado, Alberto Dávila Gambeta, es también uno de los abogados de Montesinos y esposo de Estela Valdivia?

    -Eso me comentaron días después de la designación. El señor está actuando como colaborador de mi abogado principal. Considero al doctor Dávila como un profesional responsable y capaz.

    -¿Alberto Fujimori tenía conocimiento de la compra de las armas?

    -Toda la información que tuve es que la operación se llevaría a cabo de gobierno a gobierno. Se me preguntó en el Juzgado si me mostraron algún documento que acredite representatividad del gobierno peruano, lo que encierra un claro desconocimiento de este tipo de operaciones. Cuando los gobiernos compran armas lo hacen usualmente a través de intermediarios privados. Eso es lo que hace Sarkis Soghanalian y en esta operación él fue un intermediario del gobierno jordano. Yo no tenía por qué verificar poderes. Si estos señores representan al gobierno peruano, ello debía ser verificado por las autoridades jordanas. Para esto usan sus Servicios de Inteligencia e incluso a la CIA. Entiendo que Sarkis declaró en este sentido e incluso una comisión del Congreso peruano viajó a Jordania y verificó que en la documentación del Gobierno jordano sólo aparece el Gobierno peruano como comprador. Desconozco si esta documentación es falsa o no, y por lo tanto tampoco sé cuánto puedo haber conocido el ex presidente Fujimori.

     

    Los contactos. Hermanos José Luis y Luis Frank Aybar Cancho.

    -Señaló en sus declaraciones a las autoridades peruanas que en sus visitas al Perú se reunía con algunas autoridades castrenses. Incluso mencionó al ex comandante general del Ejército, José Villanueva Ruesta.

    -Nunca dije que conocí al general Villanueva. Lo que dije es que José Luis Aybar siempre hablaba de él. Lo que siempre he señalado es que cuando me encontraba en Perú en enero de 1999 se acercaron varios militares al hotel Sheraton, donde me alojaba, y me hicieron una invitación de cortesía. Pienso que era porque se me vincula con la compañía Augusta Bell que vende helicópteros. Me trasladaron a la Marina de Guerra, donde me entrevisté con dos generales, uno de la Marina y otro de la Fuerza Aérea, creo que eran Antonio Ibárcena y Elesván Bello. Sólo se habló superficialmente del tema de los repuestos para helicópteros y nunca existió negociación.

    -Usted aceptó en su declaración de Miami que cuando viene al Perú en enero de 1999, se enteró que Soghanalian conversó con Montesinos sobre el armamento.

    -Cuando yo estoy en Perú me encuentro con Sarkis en Lima y me dijo que fue a hablar con Montesinos. A mí no me consta.

    -¿Es cierto que Montesinos era considerado el interlocutor del Perú para cualquier negocio de esta especie?

    -Cuando fui a pedir un préstamo, una garantía del Perú para la importación de buses chinos, lo primero que me preguntaron fue si el doctor Vladimiro Montesinos estaba en el negocio. Les dije que pensaba que sí y respondieron que entonces ellos iban a apoyar la operación. Montesinos era el hombre fuerte de Sudamérica.

     


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