Edición Nº 1756


 

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    ARTICULO

    23 de enero de 2003

    Uchuraccay
    20 Años Después

    Rumbo a la tragedia. 7 de los ocho periodistas que encontraron la muerte en Uchuraccay, hacen un alto en el camino para tomarse una de sus últimas fotos. De izquierda a derecha, Jorge Sedano, Amador García, Luis Mendívil, Félix Gavilano, Pedro Sánchez, Willy Retto y Eduardo de la Piniella. La vista debió ser tomada por Octavio Infante quien no aparece en la imagen.

    Entrevista PABLO O' BRIEN

    LA guerra antisubversiva es uno de los temas sobre los que más conoce Gustavo Gorriti. El cruento episodio que sacudió al país durante toda la década del '80 y los primeros años de los '90, Gorriti lo vivió recorriendo los frentes de batalla. Lo que vio y descubrió pueblan los números de CARETAS de ese tiempo. Descarnadas denuncias sobre matanzas y asesinatos le dieron el justo nombre del que hoy goza en la comunidad periodística. CARETAS lo buscó al cumplirse 20 años de la matanza de Uchuraccay. Aquí sus recuerdos y reflexiones.

    -Han pasado 20 años de la tragedia de Uchuraccay. ¿Cuál es su primera reflexión?

    -En esencia lo que sobrevive es el inmenso sacrificio de un grupo de periodistas por obtener la noticia. Las teorías conspirativas sobre la muerte de estos heroicos hombres de prensa, que oscurecieron y ocultaron el verdadero valor de su misión, han quedado virtualmente eliminadas. El tiempo ha dejado atrás los intereses políticos, las diversas agendas y las reacciones afectivas, genuinas algunas de ellas, que en ese momento distorsionaron los hechos.

    -¿Se refiere a las reacciones de los familiares de las víctimas?

    -Los familiares tuvieron un dolor profundo. Eso los llevó a hurgar, a preguntarse qué fue lo que realmente pasó. No debemos olvidar que en ese momento no era descabellado plantearse que lo sucedido podía ser un asesinato premeditado encubierto por un linchamiento. En esos días y los meses y años siguientes murieron miles de personas, la mayoría de ellas en circunstancias totalmente inexplicadas. Pero, en este caso, lo que ocurrió fue que los periodistas arribaron a una zona de guerra asolada por una gran violencia. Nadie sabía lo que allí ocurría, ni siquiera en la capital del departamento conocían lo que en Iquicha se vivía. Llegaron con mala información sobre quienes controlaban el área y la violencia y el miedo imperantes en la zona los devoraron.

    El último Testimonio
    27/01/83 Imagen tomada por Willy Retto captura toda la tensión de los momentos previos al asesinato de los periodistas. En las afueras de Uchuraccay la suerte de los hombres de prensa estaba echada. A pesar de eso Retto siguió fotografiando hasta el final.

    -¿Nadie incitó a los comuneros a matar a los periodistas?

    -Es imposible decir si hubo o no un grado de incitación. Es decir, ¿qué se califica como incitación? Si alguien llega y dice a los comuneros: "si vienen senderistas o terroristas defiéndanse y peleen". Podemos asegurar que ésta es una incitación a victimar a personas inocentes, a personas que no son combatientes? Este es un detalle demasiado fino dadas las circunstancias.

    -En todo caso no se puede afirmar que el Ejército ordenó asesinar a los periodistas, como se aseguró en ese momento.

    -Esa hipótesis conspirativa ha sido descartada. La Comisión presidida por Mario Vargas Llosa, tan criticada e injustamente vilipendiada, concluyó que eso no era posible. No hay indicios que nos permitan decir que hubo gente vinculada a las fuerzas de seguridad (policiales o militares) que hayan dicho a los comuneros: "viene un grupo de periodistas que son terrucos disfrazados, mátenlos". Eso no pasó.

    -¿Qué noticia perseguía este grupo de periodistas?

    -Unos días antes el Diario de Marca publicó que en Huaychao y Uchuraccay estaban bajo el control de Sendero y que allí se había producido una reunión del alto mando de SL. Se afirmaba, incluso, que en ella había participado Abimael Guzmán.

    -¿No sabían que, por el contrario, los iquichanos se habían enfrentado a Sendero matando a un grupo de ellos?

    -Esa información la dio Fernando Belaunde, quien afirmó que la comunidad de Huaychao se enfrentó a Sendero dando muerte a un montón de terroristas. Pero esta versión fue desmentida por El Diario de Marca. El mismo día en que los periodistas salieron hacia Uchuraccay este diario publicó que no era así, que toda esa área estaba bajo el control de Sendero. Los periodistas querían demostrar que Belaunde había mentido. Recordemos que en esa época, la guerra era mucho menos clara de lo que llegó a ser años después.

    Gustavo Gorriti recuerda y examina la fotografía que simboliza y refleja el trabajo y el sacrificio de los periodistas muertos en Uchuraccay.

    -Era comienzos de 1983. El Ejército acababa de hacerse cargo de la lucha antisubversiva, usted cubría la guerra para CARETAS y también partió hacia este lugar. ¿Qué estaba sucediendo en ese momento en Ayacucho?

    -Diciembre del `82 es el último mes en que la Policía tiene control de la zona. Los terroristas la ha derrotado. Los atentados dentro de la ciudad de Ayacucho se suceden y en el campo Sendero opera virtualmente al descubierto. El Ejército entra entonces. Inicialmente hay una actitud de apertura hacia la población con la intención de ganársela. Se abren varias guarniciones militares en zonas que estaban ocupadas por Sendero. Los oficiales izan la bandera en las plazas de los pueblos, reúnen a las autoridades, cantan el himno, reparten víveres. Estas acciones empiezan a ser difundidas, incluso un periodista de Canal 4, Jorge Henderson, llega esos días a Ayacucho, viaja con las tropas y realiza un informe en que se ven las escenas arriba narraradas. En CARETAS buscamos ir a una actividad similar e hicimos las coordinaciones desde Lima para poder tener acceso al general Clemente Noel, que era el jefe político-militar del departamento. Noel nos dijo que al día siguiente había una salida de acción cívica hacia Huaychao y conseguimos luego de largas negociaciones un cupo para mí y para Oscar Medrano.

    -¿Ese fue el día que partían los periodistas hacia Uchuraccay?

    -Sí, ese mismo día estaban sucediendo los hechos. Cuando salimos de Lima hacia Ayacucho, los periodistas habían salido de Ayacucho a Uchuraccay, por eso no tuvimos contacto con ellos.

    -¿Cómo fue el viaje a Huaychao?

    -El helicóptero sobrevuela Huaychao y lo vemos desierto. Al aterrizar muy rápidamente y de varios puntos van llegando columnas de campesinos precedidos por gente que llevaba banderas blancas. Esa es la foto que saca Medrano (enseña la foto que está publicada en la página siguiente). Lo primero que percibimos fue el estado de ansiedad de los comuneros. La forma en que nos rodearon, como abrazaban a los comandos de la FAP hacía palpable sus temores. Se notaba que hacían lo imposible para que no se fueran. Cómo todos hablaban en quechua, Oscar Medrano tomaba fotos y hacía de traductor.

    Los comuneros desenterraron los cadáveres de los periodistas, sus víctimas, con una desconcertante frialdad. Al lado, la Comisión Investigadora presidida por Mario Vargas Llosa escuchó detenidamente la versión de los campesinos de Uchuraccay.

    Oscar Medrano interrumpe. -Una de las primeras cosas que preguntamos fue: ¿Dónde están las autoridades? Nos contestaron que se habían ido a Uchuraccay a una guerrita con Sendero.

    -Sí, retoma Gorriti, nos dijeron que el día anterior se había producido un enfrentamiento en Uchuraccay y que todavía continuaba. Eso explicaba la angustia que sentían en ese momento. Temían la proximidad de Sendero. Posteriormente durante el día fue llegando otra gente. Nos confirmaron de que se había producido una confrontación, pero a partir de ese momento las cosas cambiaron. Sentí que la ansiedad se trocaba en recelo. No fue una cosa del todo clara. Recuerdo que el cielo se encapotó y que los pilotos comunicaron que debíamos esperar al día siguiente para partir. Una de las cosas en la que estuvimos de acuerdo con los comandos de la FAP fue que debíamos crear un perímetro defensivo y pedirle a la gente de la comunidad que no estuviera con nosotros en la noche. Sentimos desconfianza. No supimos interpretarla en ese momento. pero estuvimos suspicaces. Finalmente, las nubes se alejaron y partimos. Solamente cuando retornamos a Lima nos enteramos de la desaparición de los periodistas.

    -Por eso el artículo sobre Huaychao aparece junto con la desaparición de los periodistas.

    -Al momento de publicar la nota, no había nada claro y fue solamente en la noche del sábado (día de cierre de CARETAS), cuando se enciende la alarma de que los periodistas no habían regresado. Así que llamo a Noel y él me dice que las noticias parecen ser malas. Que aparentemente ocurrió una desgracia. Por eso escribo que ha sucedido un hecho trágico.

    Vista aérea del pueblito de Uchuraccay cuando era el centro de la noticia. Der.: El nuevo Uchuraccay. Casas construidas por ENACE.

    -Este viaje y el consiguiente reportaje fue el pretexto que se usó para culpar a CARETAS y a ustedes del asesinato de los periodistas. ¿A qué aduce esta absurda campaña?

    -Creo que para poder entender los ataques hay que recordar el contexto. En primer lugar, Caretas, publicación de centro que defiende los valores democráticos, era blanco de un montón de facciones de izquierda y de sus órganos de prensa. Todas ellas, además creían que los periodistas habían sido deliberadamente asesinados y nuestras investigaciones y reportajes los desmentían constantemente. Por otro lado, acabamos de publicar una investigación sobre Carlos Lambert y sus vínculos con el Apra que había desprestigiado enormemente a la vieja dirigencia de este partido. En suma existían muchos y grandes resentimientos que alimentaban una animosidad realmente fuerte, que se expresó en los ataques gratuitos de Castro Arenas que culpó directamente a CARETAS de ser la causante de las muertes de los periodistas.

    -Finalmente, ¿cuál es la trascendencia de este trágico episodio?

    -Todos los acontecimientos de los que hemos hablado son importantes y constarán en la historia de la guerra antisubversiva, pero en el fondo son adjetivos. El verdadero valor, lo que realmente va a quedar para la posteridad es la determinación de estos 7 periodistas que buscando la primicia, tratando de llegar a la verdad se encontraron con la desgracia y la muerte. Ante reporteros como Willy Retto que hasta el último instante, el último suspiro siguió fotografiando, no puedo tener más que admiración. Este gesto, su vida representan lo más y lo mejor del periodismo.

     

    Medrano y Gorriti acusados y acosados por el P.J. Al lado: Las autoridades de Huaychao (a pocos kilómetros de Uchuraccay), reciben a los reporteros de CARETAS el día del asesinato de los periodistas. Der.: Willy Retto encarna el ideal del reportero gráfico.

     

     


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